Cuando, en 1972, el escritor mexicano José Emilio Pacheco publicó “El principio del placer”, probablemente no imaginaba que ese libro fuera capaz de generar tanto interés en los lectores. Pero así fue: con el tiempo, esta obra que fue galardonada en 1973 con el Premio Xavier Villaurrutia sería reeditada en numerosas ocasiones y leída en diversas ciudades del mundo.

“El principio del placer” agrupa cinco cuentos y una novela corta cuyo título es el mismo que el elegido para dar a conocer este trabajo donde el amor, la sexualidad y la corrupción, entre otras temáticas de carácter universal, se hacen presentes.

“Tenga para que se entretenga”, “La zarpa”, “La fiesta brava”, “Langerhaus”, “Cuando salí de La Habana” y “El principio del placer” son, pues, los nombres de cada uno de los relatos que se esconden entre las páginas de este interesante material literario donde los aspectos fantásticos se vuelven creíbles y la realidad adquiere un halo espectral.

A través del primero de los textos mencionados, el autor sorprende al lector con una propuesta imprecisa que algunos pueden llegar a considerar como una fábula marcada por el espanto, mientras que, para otros, podría significar una crítica hacia los excesos del hermano de un presidente. En cambio, la segunda obra citada enfoca su contenido hacia la exploración de los misterios del vínculo amistoso, así como “La fiesta brava” desarrolla su trama en torno al metro.

“Langerhaus”, asimismo, es un cuento donde la niñez y la adolescencia son comparadas con las vivencias de la vida adulta y “Cuando salí de La Habana”, un relato basado en los viajes a través del tiempo, una cuestión que utiliza el también creador de “Las batallas en el desierto” para demostrar que la existencia individual no puede librarse del peso de la historia.