Aunque el título de este artículo ya revela cuál es el libro a abordar en esta ocasión, no podemos dejar de mencionar que esta obra, por las características de su trama, resulta imperdible para los amantes de los animales.

La creadora de “Azabache”, tal el nombre de la novela en cuestión, fue Anna Sewell, una escritora inglesa que, a causa de la discapacidad que sufría, vivió siempre en contacto con los caballos debido a que esta especie era la que se encargaba de tirar del carro en el que ella se desplazaba. Tal vez a modo de homenaje o como una forma de demostrar la admiración, el respeto y el amor que sentía hacia estos animales, Sewell los convirtió en su fuente de inspiración.

Conmovida por una experiencia de la vida real cuyo protagonista fue un caballo llamado Bessie, la autora decidió contar esa historia desde un punto de vista ficcional y así fue que creó a “Black Beauty”, un libro que se publicó en 1877 y, en español, se difundió bajo el nombre de “Azabache”.

En este emocionante relato, el narrador es el caballo, quien cuenta en primera persona sus vivencias como animal maltratado y expuesto al sufrimiento y la intolerancia, hasta su feliz retiro, una etapa donde vivió rodeado de cariño y actitudes nobles.

Aunque la forma elegida para dar a conocer la historia pueda resultar fantasiosa, lo cierto es que fue esa humanización de este equino negro el detalle que más atrajo a los lectores desde un comienzo ya que, gracias a esa personalidad, la fuerza y el humor del personaje principal, se lograron mejorar las condiciones de la especie durante la Inglaterra victoriana y generó un cambio de actitud social respecto al trato que merecen los animales, a pesar de que, muchas veces, la humanidad lo olvida y convierte a los integrantes de la fauna en víctimas.