En 1979, algunos años después de haber lanzado obras como “La tregua” y “Gracias por el fuego”, el siempre bien recordado escritor uruguayo Mario Benedetti decidió alejarse por un momento del género de la novela y centró sus esfuerzos en elaborar un atractivo drama teatral.

Pedro y el capitán Así nació “Pedro y el capitán”, un trabajo dividido en cuatro partes que le permitió a su autor abordar, desde el arte, la violencia promovida por los sistemas políticos represivos.

En este material, la tensión que puede llegar a experimentar el lector está generada por el diálogo que se establece entre una víctima y su verdugo en una sala de interrogatorios.

La idea, según intentó explicar en su momento Benedetti, no fue hacer en “Pedro y el capitán” una recreación del enfrentamiento entre un monstruo y un santo, sino una puesta en escena capaz de reflejar y demostrar las diferencias ideológicas y morales que separan a los protagonistas.

Como no podía ser de otra manera al tratarse de una historia basada en problemáticas políticas, en esta obra que ha sido representada en varias ocasiones en diversos rincones del mundo, hay referencias al miedo, las intimidaciones, la humillación, la vulnerabilidad, la tortura y, por supuesto, al poder.

Sin duda, este invento literario de Benedetti es un gran disparador de emociones y reflexiones ya que, por las características de su trama, no son pocas las personas que, tras conocer la historia, se ven desbordadas por un cúmulo de sensaciones. Muchas de ellas, incluso, no pueden limitar su reacción a un simple y momentáneo brote de sensibilidad, sino que continúan elaborando teorías y sacando conclusiones al respecto aún mucho tiempo después de haber disfrutado la obra.

Claro que también existen aficionados a la lectura que no creen que “Pedro y el capitán” sea una propuesta que se destaque por sobre todos los trabajos de Benedetti pero, como en el mundo de las letras no existen las opiniones absolutas, sólo es cuestión de que cada uno de ustedes lea el material y lo juzgue como mejor lo considere.