Si les resulta interesante leer obras en las cuales se haga referencia a algunos aspectos culturales de Latinoamérica o desean entretenerse con un texto inspirado en tradiciones peruanas, no dejen de tener en cuenta a “Pantaleón y las visitadoras”, una novela repleta de humor que el talentoso Mario Vargas Llosa publicó por primera vez en 1973.

Pantaleón y las visitadorasEste material que el autor nacido en Arequipa el 28 de marzo de 1936 presentó algunos años después del lanzamiento de “Conversación en La Catedral” y llegó a inspirar desde películas hasta una obra de teatro, despierta la curiosidad del lector a partir de la presentación de Pantaleón Pantoja, un capitán del ejército que, tras ser beneficiado con un ascenso, recibe de sus superiores la orden de fundar, en el más absoluto de los silencios, un servicio de prostitución para satisfacer las necesidades sexuales de los integrantes de las Fuerzas Armadas del Perú.

Para cumplir la tarea que le ha sido asignada, el hombre se traslada a Iquitos y, en plena selva, comienza a llevar a cabo su plan. Sin embargo, el paso del tiempo y ciertas circunstancias lo llevan a poner en peligro el régimen que él mismo ha impulsado en el mayor de los secretos.

Si, por alguna razón, no encuentran por estos días la versión impresa de este relato que, según su creador, está basado en hechos reales, intenten conseguir la copia de alguna de las adaptaciones cinematográficas que, en 1975 y 1999, se hicieron de él. Seguramente, tras la lectura del libro o la observación de la película, muchos de ustedes quedarán sorprendidos y conformes con la historia que atesora esta magnífica propuesta que el también responsable de títulos como “Travesuras de la niña mala”, “La ciudad y los perros”, “La casa verde” y “La fiesta del chivo”, ha decidido bautizar como “Pantaleón y las visitadoras”.