La religión es, tal vez, el principal motor del arte a lo largo de la historia. Esculturas, pinturas, canciones y otro tipo de creaciones se inspiraron en cuestiones religiosas. La Capilla Sixtina, con la intervención de artistas como Miguel Ángel, es un ejemplo.

Sor Juana Inés de la CruzPor supuesto, la poesía tampoco le ha dado la espalda a las creencias religiosas. No fueron pocos los autores que se han inspirado en los dogmas de fe para escribir poemas. Sor Juana Inés de la Cruz, San Juan de la Cruz, Fray Miguel de Guevara y Amado Nervo son algunos de los principales exponentes de la poesía religiosa.

A los tres años de edad, Sor Juana Inés de la Cruz ya leía y escribía. También desde temprana edad se apegó a los libros de teología y a los ochos años escribió una loa eucarística. Cuando fue administradora del Convento de la Orden de las Jerónimas, se dedicó a escribir poesías, pese a la oposición que encontró por ser mujer y religiosa.

San Juan de la Cruz, nacido en 1542 y fallecido en 1591, es desde 1952 el Patrono de los poetas en lengua española. Este autor fue beatificado en 1657 por Clemente X y canonizado en 1726 por Benedicto XIII.

Fray Miguel de Guevara (1585-1646), por su parte, escribió poemas como “A Cristo crucificado” (“Tú me mueves, Señor / muéveme el verte / clavado en una cruz y escarnecido / muéveme ver tu cuerpo tan herido / muévenme tus afrentas y tu muerte”) y “Levántame, Señor”.

Por último, podemos mencionar a Amado Nervo (1870-1919), un poeta que por supuesto no limitó su creatividad a la temática religiosa, pero que escribió poemas como “Jesús” (“Jesús no vino del mundo de “los cielos” / Vino del propio fondo de las almas / de donde anida el yo: de las regiones / internas del Espíritu”) e incluso un ensayo en homenaje a la ya mencionada Sor Juana Inés de la Cruz.