Para los amantes de la poesía, esos que siempre quieren conocer formas nuevas de expresividad líricas, es este artículo. Se refiere a una de las estructuras poéticas más hermosas que existen, el soneto.

El soneto y sus partes

El soneto clásico español se halla compuesto por catorce versos de once sílabas, los cuales están ordenados en cuatro estrofas, entre las que se encuentran dos cuartetos y dos tercetos (de cuatro y tres versos respectivamente).

En el primer cuarteto debe plantearse el tema a tratar en el resto del soneto, y en el resto del poema se amplifica y se reflexiona sobre el mismo, pese a ello esta regla no es exclusiva.

En su origen el soneto estaba compuesto por una introducción, un desarrollo y una conclusión. Dicha estructura se ha ido transformando con el paso del tiempo y la cualidad de soneto quedó replegada a poesías con el mismo trabajo rítmico del que ya hemos hablado.

Para que un poema pueda ser considerado soneto es necesario que cuente con catorce versos endecasilábicos (once sílabas distribuidas en dos cuartetos y dos tercetos), donde la rima se establece entre el primero y el cuarto verso y el segundo y el tercero. De todas formas, estas exigencias ya no son tomadas en cuenta para definir los bordes de este estilo literario.

Orígenes del soneto

El origen del soneto data del sur de Italia, sin embargo no se volvió importante hasta el 1240, cuando poetas de la Italia central como Guinizzelli o Cavalcanti comenzaron a utilizar este estilo como propio y posteriormente, Dante Alighieri también lo hizo, en sus sonetos dedicados a su amada Beatrice Portinari, los cuales fueron recogidos en su obra “Vita Nuova”.

Pese a ello, el sonetista italiano por excelencia fue Arezzo Francesco Petrarca, quien consiguió llevar este estilo a otros rincones del continente, donde fue de gran influencia, sobre todo para los poetas españoles. Petrarca es el autor del famoso cancionero (Canzoniere), gracias al cual el soneto se convirtió en la forma más pura de expresión para los romances.

El primer sonetista en lengua castellana fue Íñigo López de Mendoza, a principios del 1400 y luego aparecieron un número de impresionantes poetas cultivando este estilo, tales como Garcilaso de la Vega, Diego Hurtado de Mendoza, Hernando de Acuña, Fernando de Herrera, Gutierre de Cetina en sus orígenes, pero poco después por poetas de alto renombre como Lope de Vega, Góngora, Quevedo, Calderón de la Barca, Sor Juana y Cervantes.

Mutación del soneto a lo largo de las generaciones

Es necesario aclarar que el soneto español difiere en estructura del italiano ya que se estructura en ocho versos fijos y seis más libres, los cuales permiten variables combinaciones.

Si tomamos a los autores del barroco que se dedicaron al soneto, podemos descubrir que todos ellos jugaron con la forma de este estilo y fue gracias a ellos que posteriormente se establecieron nuevas formas de hacer poesía, cuyo origen se encuentra en el soneto pero que no están tan ligados a él en su estructura y forma.

El soneto fue cayendo en desuso con la llegada del neoclasisismo y en el romanticismo, al prestar atención a estructuras tan variopintas, poca atención se le prestó a este estilo antañoso; sin embargo, al llegar el modernismo, en el siglo XIX, volvió a cobrar importancia este estilo, imponiéndosele nuevas formas, dándole un giro que volvería a convertirlo en uno de los estilos líricos más populares.

Durante este período el soneto clásico recibió la influencia del parnasianismo francés, el cual le aportó nuevas medidas a sus versos y combinaciones innovadoras a la rima.

En esta época aparecen tanto sonetos trisílabos como hexadecasílabos. Además, Ruben Darío consiguió volver populares los sonetos con versos alejandrinos (versos de catorce sílabas métricas que se hallan compuestos por dos hemistiquios heptasilábicos, que se acentúan en la sexta y en la decimotercera sílaba).

Es también en este período cuando surgen los sonetos libres, llamados polimétricos, cuyos versos poseen diferencias de medida, en Rubén Darío también aparecen en los cuales, el poeta mezcla versos endecasílabos y heptasílabos, y también Manuel Machado los utiliza en algunos de sus poemas.

La generación del ´27 y el soneto

Posteriormente, grandes figuras de la generación del ´27 se apoyaron también en el soneto para expresarse, así Jorge Guillén, Gerardo Diego, Rafael Alberti y García Lorca permiten disfrutar de este estilo poético en algunas de sus poesías, rescatando las raíces y refrescando las reglas para que un poema pueda ser considerado un soneto.

Es en este período también que surgen nuevas formas de clasificar la poesía, “soneto shakesperiano” es una de ellas, se tratan de poesías compuestas por tres cuartetos y un pareado. Llegado este punto, ya el soneto había perdido casi completamente su raíz original, a causa de ello también algunas poesías de Pablo Neruda que no poseen rima, son ubicadas en esta categoría, aunque desde mi punto de vista, de forma errónea.

El soneto se lo debemos a los italianos, sin embargo gracias tanto a poetas españoles como franceses, se enriqueció considerablemente y cobró nuevas formas. En francia resaltaron autores como Pierre de Ronsard y Joachim du Bellay. Y se mantuvo en auge hasta mediados del s XVII.

El soneto en cada país adquirió características particulares y fue transmutando. Para los líricos, no existen límites demasiado rígidos en lo que respecta a este estilo y muchos autores de esta era lo cultivan, dándole un tinte particular.

Concluyendo

Pese a que la belleza real de un poema no puede ser adjudicado a su estructura, sin esta el poema sería bien diverso, por eso es interesante guardar ciertas exigencias a la hora de definir un soneto. Es importante que no se tome a la ligera su estructura y que se consideren algunas condiciones básicas, como la necesidad de una rima, para que la entonación del poema pueda asemejarse de alguna forma a los viejos sonetos españoles del siglo de oro.

Si te ha interesado el tema, te recomiendo que leas sonetos de las diferentes épocas aquí citadas, para que puedas percibir claramente la transformación que este género lírico fue sufriendo con el paso de los años y rescates las bellezas que cada época imprimió sobre él.

Para terminar, les cuelgo un vídeo de uno de los sonetos de Federico García Lorca más hermoso, declamado de forma fantástica por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo.