Cuentos de Horacio Quiroga
A quien le resulten familiares títulos como “Las medias de los flamencos”, “La tortuga gigante” y “El loro pelado” entonces tendrá la satisfacción de haber descubierto lo mejor del legado literario de Horacio Silvestre Quiroga Forteza, el destacado escritor nacido el 31 de diciembre de 1878 en Salto (Uruguay) que, si bien creó novelas, ensayos y poesías, fue como cuentista que alcanzó fama internacional hasta convertirse en un maestro del cuento latinoamericano.
En esta faceta tan admirada y reconocida que lo hizo acreedor de varios premios, el autor encontró en la naturaleza una gran fuente de inspiración. En ese contexto, además de crear obras que bien podrían definirse como de “terror rural”, escribió una gran cantidad de historias donde los animales son capaces de pensar y hablar sin perder las particularidades naturales de su especie.
“El almohadón de plumas”, “La muerte del canario”, “Cuentos de amor de locura y de muerte”, “Cuentos de la selva”, “El salvaje”, “Los destiladores de naranjas”, “El trípode llamado chengue”, “El desierto”, “Los desterrados”, “Para noche de insomnio” y “Más allá” son algunas de las obras a través de las cuales Quiroga, aún años después de haberse suicidado tras descubrir que padecía un cáncer gástrico, continúa cautivando con sus cuentos a miles de lectores.
Por otra parte, cabe destacar que el autor también publicó el “Decálogo del perfecto cuentista”, donde estableció una serie de pautas acerca de la estructura, la tensión narrativa, la consumación de la historia y el impacto final que debe poseer un relato.
Tanta fue la importancia de Horacio Quiroga en el mencionado género que hasta la Intendencia de Salto y la Comisión Honoraria del Centro Cultural de la Casa Quiroga han decidido organizar un concurso de cuentos cuyo premio lleva por nombre el mismo con el que fue bautizado este escritor uruguayo que se hizo inmortal a través de su obra.
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Verónica Gudiña el 4 de Julio de 2008Categorías: Especiales
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8 comentario/s hasta el momento





















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5 de Julio de 2008 a las 7:10
Cuando estaba en el bachillerato, fue tanto lo que me identifique con el cuento de “EL ALMOHADON DE PLUMAS” de este autor, que me estube casi a punto de volverme paranoica con el uso de mi almohada, me las pasaba sacudiendola y verificandola mil veces, antes de colocar mi cabeza sobre ella, este fue un gran cuento, lo recuerdo perfectamente.
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6 de Julio de 2008 a las 5:33
En Misiones, Argentina, se encuentra su casa, donde escribió los cuentos de la selva misionera.
Al visitarla, comprendí, que vivió en total simpleza y sencillez, en medio de la naturaleza rica en follage y animales. Allí, se pueden ver : su pluma, la silla y la mesa donde escribía.
Las paredes estaban realizadas con ladrillos rústicos, realizados en los antiguos hornos y el techo de tejas chicas de barro cocido.
Recomiendo el libro, “Platero y yo”.
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8 de Julio de 2008 a las 2:36
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25 de Julio de 2008 a las 16:23
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4 de Agosto de 2008 a las 14:57
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15 de Septiembre de 2008 a las 17:00
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12 de Agosto de 2009 a las 17:32
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8 de Septiembre de 2009 a las 17:54
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