A quien le resulten familiares títulos como “Las medias de los flamencos”, “La tortuga gigante” y “El loro pelado” entonces tendrá la satisfacción de haber descubierto lo mejor del legado literario de Horacio Silvestre Quiroga Forteza, el destacado escritor nacido el 31 de diciembre de 1878 en Salto (Uruguay) que, si bien creó novelas, ensayos y poesías, fue como cuentista que alcanzó fama internacional hasta convertirse en un maestro del cuento latinoamericano.

Horacio QuirogaEn esta faceta tan admirada y reconocida que lo hizo acreedor de varios premios, el autor encontró en la naturaleza una gran fuente de inspiración. En ese contexto, además de crear obras que bien podrían definirse como de “terror rural”, escribió una gran cantidad de historias donde los animales son capaces de pensar y hablar sin perder las particularidades naturales de su especie.

“El almohadón de plumas”, “La muerte del canario”, “Cuentos de amor de locura y de muerte”, “Cuentos de la selva”, “El salvaje”, “Los destiladores de naranjas”, “El trípode llamado chengue”, “El desierto”, “Los desterrados”, “Para noche de insomnio” y “Más allá” son algunas de las obras a través de las cuales Quiroga, aún años después de haberse suicidado tras descubrir que padecía un cáncer gástrico, continúa cautivando con sus cuentos a miles de lectores.

Por otra parte, cabe destacar que el autor también publicó el “Decálogo del perfecto cuentista”, donde estableció una serie de pautas acerca de la estructura, la tensión narrativa, la consumación de la historia y el impacto final que debe poseer un relato.

Tanta fue la importancia de Horacio Quiroga en el mencionado género que hasta la Intendencia de Salto y la Comisión Honoraria del Centro Cultural de la Casa Quiroga han decidido organizar un concurso de cuentos cuyo premio lleva por nombre el mismo con el que fue bautizado este escritor uruguayo que se hizo inmortal a través de su obra.