Entre los grandes poetas latinoamericanos hay un nombre que no debemos olvidar, el de César Vallejo, que se encuentra unido al de los grandes innovadores de la poesía del siglo XX, donde figuran muchos poetas nacidos en Latinoamérica.

Fue un autor que cultivó varios géneros literarios desde poesía, teatro y ensayo, hasta periodismo, donde colaboró con prestigiosos periódicos de su época.

Un autor con estilo propio

César Vallejo nació el 16 de marzo de 1892 en Perú y se hizo famoso por la publicación de “Los heraldos negros” en 1918 y Trilce en 1922, las cuales marcaban el final de la era modernista y el principio de la poesía vanguardista.

En 1923 dejó Perú para radicarse en Europa, donde vivió en París y algunas otras ciudades importantes del continente. Además de publicar poesías y algunos relatos, se dedicó a cultivar el género periodístico.

Después de su muerte, sus poemas más importantes fueron publicados en las ediciones de “Poemas humanos” y “España, aparta de mí este cáliz”, así como también nuevas versiones de su relato más popular “Paco Yunque”.

César Vallejo recibe el título de poeta universal dado su estilo de poeta social, su preocupación por los grandes conflictos existenciales que aquejan a los grupos sociales, y su aporte, a través de su poesía, para cambiar las realidades de los más desfavorecidos.

En todas sus obras aparece su fuerte convicción de que un mundo nuevo es posible, que las injusticias deben ser erradicadas. En su novela “El tungsteno”, por ejemplo, aborda la realidad de los trabajadores de las minas de Quiruvilca, mostrando al mundo todo lo que acontece a este duro trabajo, los problemas de salud, la muerte y las duras condiciones laborales.

Los sucesos cotidianos en Vallejo

César Vallejo fue un poeta especialmente dedicado a compartir sus ideas a través de la mención de sucesos cotidianos, de la vida familiar, de la rutina de las aldeas, de las costumbres de la gente más humilde, Consiguiendo presentar una obra tierna y a la vez fresca y que rompía con lo conocido hasta el momento.

En Vallejo puede notarse la influencia de la era modernista con las formas métricas de la poesía clásica, creando un estilo nuevo, que más tarde adoptaron mucho de sus seguidores, que le daban a la poesía un toque vanguardista.

Además la importancia que ciertas cuestiones filosóficas o metafísicas tienen en sus poesías, lo convierten en un poeta elevado, sin olvidar las pequeñeces de lo ordinario. Poesías que hablan de la muerte, del destino de la humanidad, del dolor, del absurdo, han recorrido todo el mundo y lo han ayudado a convertirse en el poeta social que todos conocemos.

Una de las cosas que más sorprenden generalmente de este artista es esa muestra descarnada del sufrimiento, sin preámbulos, sin palabras que suavicen el dolor. En toda su obra la desnudez de la palabra es un elemento primordial y permite que los lectores se acerquen a un autor absolutamente entregado y vulnerable.

Los heraldos negros

Esta obra fue una de las más populares, y no es de extrañarse que así sea, pues contiene una calidad poética que difícilmente podríamos hallar en cualquier otro poeta de su época. En ella, César vierte su alma, su mente, sus emociones para entregar versos puros, cristalinos, llenos de dolor y de tristeza, a la vez que bañados de esa realidad que lo engendró y que le permitió ser poeta.

En este mismo libro publicó la poesía “Piedra negra sobre una piedra blanca”, de unos versos límpidos que te retuercen el alma. En el cual el autor escribe imaginando el día de su muerte, recordando a aquellos que le dañaran sin que él les hiciera nada, asegurando que su muerte sería en París, esa ciudad que le dio cobijo cuando toda su patria le diera la espalda.

Es el mismo autor que escribe acerca de la muerte, sin ningún tapujo, sin miedo a la respuesta que pueda recibir.

Vallejo fue un perfecto amante del silencio, de la soledad, de la tristeza, la nostalgia y todas esas palabras llenas de melancolía de recuerdos, de historia, es desde mi punto de vista, un poeta magnífico que ha dejado a su paso un reguero de magníficos versos que pueden ayudarnos a entender nuestra historia, a aprender del dolor ajeno y a captar el profundo hueco que el exilio ha tallado sobre tantos artistas imborrables.