El “Diario de Ana Frank” no sólo está incluido en la lista de libros más vendidos de la historia, sino que además ha sido fundamental para entender muchas de una parte nefasta de la historia de la humanidad. Este libro único ha cumplido 70 años y lo festeja en todo lo alto, siendo reeditado en muchos idiomas. En la feria del libro de Buenos Aires hubo un homenaje especial para él.

Homenaje al Diario de Ana Frank

En un acto realizado en la Feria del Libro de Buenos Aires donde participó el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, se hizo un homenaje a este fantástico libro. En el acto se rescató la importancia de la lectura y la escritura a la hora de entender el pasado, y se habló de los libros como una fuente inagotable de herramientas para comprender el pasado, y tomar un compromiso con la historia.

Este libro sirvió como puntapié para realizar un debate sobre diversos hechos de la historia, como la matanza del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial, el terrorismo que atenta contra la estabilidad en el mundo y la discriminación negativa contra las minorías.

En su discurso, Lorenzetti habló de la importancia que tuvieron los gestos expresados en el Diario de Ana Frank para entender el sufrimiento de los más débiles, y la crueldad y mecanismos antisemitas llevados a cabo por los Nazis; expresó que es sumamente importante que nos paremos frente al presente y lo resolvamos sin olvidarnos del pasado, porque a través de él podemos aprender frente a qué cosas debemos decir “Nunca más”. Por su parte, Maestro expresó que este libro es la clara muestra de que la escritura puede ayudar a sanar, colaborar con el sentimiento de supervivencia y de lucha y es la mejor forma de dejar constancia de la existencia.

Las memorias de una niña

Ana es una niña que durante la Segunda Guerra Mundial debe esconderse en una vieja estancia de Holanda. Durante ese tiempo escribe lo que siente, lo que escucha, lo que piensa, lo que pasa a su alrededor en un pequeño diario que le habían regalado previamente con motivo de su cumpleaños. Según el diario, la niña contaba con 13 años.

Una muchacha como cualquier otra, con sus amigos, sus estudios, su vida y que, a causa de ser hija de padres judíos ve su vida estancada durante dos años, encerrada bajo un tenue techo, con miedo a morir o a que muera alguno de sus familiares. En el escondite están también sus padres, su hermana Margot y un muchacho llamado Peter, entre otras personas de identidad judía. Ninguna de las cuales puede comprender del todo los sentimientos de Ana, por eso ella vuelca sus emociones en su diario.

En la obra, de la cual se ha hablado en diversas ocasiones diciendo que se trataba de un fraude moralista, puede notarse no sólo cómo era la vida en esas condiciones, sino el cambio psicológico en la mente de Ana, que en poco tiempo se convierte en una joven madura, luego de haberse enfrentado a situaciones de sumo estrés y dolor. Supuestamente la obra fue publicada tal cual fuera escrita por Ana, como lo encontró su padre, en el mismo escondite donde estuvieron que fue saqueado por la Gestapo años más tarde.

La guerra en el diario de Ana Frank se ve desde el punto de vista de una chica, cómo ella la vive, y se entremezcla con los conflictos típicos de la edad. Esta obra puede servir para comprender los estragos que la violencia, los conflictos bélicos y las masacres pueden hacer en una mente pura, joven, impoluta.

¿Veracidad o fraude moralista?

Existen muchas posturas en torno a este polémico diario, investigadores de varias áreas han revisado la veracidad en el hecho de que una jovencita tan pequeña haya sido capaz de escribir estas páginas llenas de conceptos claros. El cual, más parece un ensayo histórico sobre lo acontecido durante la Segunda Guerra Mundial que un diario; donde deberían notarse muchas incoherencias y notas al margen que las expliquen, entre otros detalles característicos de un diario, sobre todo de uno de una niña de 13 años.

El historiador catalán J. Bochaca, afirma que es muy difícil que una niña con las características que se mencionan en el libro haya podido escribir con una precisión tan minuciosa de detalles los hechos que ocurrían en el exterior cuando se hallaba encerrada en una buhardilla, que pudiera estar al tanto de la legislación que imperaba fuera y que llamara a los decretos por su nombre son detalles que podrían explicar que este libro no es lo que dice ser. Lo corrobora diciendo que es prácticamente imposible que una niña de 13 años en la segunda página de su diario pueda desarrollar un ensayo filosófico acerca de las razones ontológicas que la motivan a hacerlo.

Por su parte, David Irving tras comprobar el original del diario y encontrar tinta de bolígrafo, dejaba en evidencia que el diario no podía haber sido escrito antes de 1949 (año en el que se descubrió el bolígrafo), un hecho imposible si recordamos que Ana Frank murió de tifus en 1945; por otro lado la caligrafía del mismo denota una edad madura de su escritor y por último se cree que el conocido “Diario de Ana Frank” no es un diario, sino una novela escrita por Meyer Levin en base a textos redactados por Otto Frank (padre de Ana).

A decir verdad, el hecho de si este libro es o no una falsificación no tiene real importancia. Sabemos las cosas a las que ciertos colectivos como los gitanos y los judíos fueron expuestos durante la Segunda Guerra Mundial y es necesario que denunciemos esos hechos.

Leer el Diario de Ana Frank pensando en que es un fraude no conseguirá que se borren los cientos y miles de muerto que provocó el ser humano por una idea fundamentalista. No tiene real importancia si este libro fue escrito por Ana, por su padre o por Meyer, lo que sí la tiene es el hecho de que debemos conocer a fondo la historia para evitar que estas cosas vuelvan a ocurrir, para salvar el presente y el futuro de semejantes atrocidades.