La vida de Catherine Lucille Moore, una escritora estadounidense que enriqueció con su labor al campo de la ciencia ficción y a la literatura fantástica, comenzó en la ciudad de Indianápolis el 24 de enero de 1911.

Según describen aquellos expertos que se interesaron en su figura, hasta llegar a la adolescencia esta mujer que se destacó como una de las primeras intelectuales en formar parte de la corriente conocida como ficción especulativa tuvo una salud débil y se enfermaba con frecuencia, una condición que acentuó su carácter introvertido.

Por ese entonces, para evitar aburrirse durante sus largas convalecencias, Catherine halló en los libros unos grandes aliados porque la mantenían entretenida y la animaban a usar su imaginación.

Ya en su juventud, esta norteamericana intentó completar una carrera universitaria pero, si bien se inscribió para tal fin en la Universidad de Illinois, la mala situación económica que atravesaba su familia hizo que pronto abandonara sus estudios para ganar dinero como empleada de una entidad bancaria. Dicen que fue por esa época que Catherine tomó la iniciativa de dedicarse a la escritura, una actividad que le haría conocer el éxito a pesar de que ella prefirió, en un primer momento, ocultar su identidad y género tras sus iniciales para evitar críticas machistas.

El 7 de junio de 1940, la responsable de propuestas como “Shambleau”, “La mañana final” y “Mañana, ya” contrajo matrimonio con Henry Kuttner, un cuentista y novelista a quien había conocido en 1936. Su compañero falleció en 1958 y, tras su partida, Moore se limitó a elaborar guiones televisivos. Su alejamiento definitivo de la escritura se produjo en 1963, año en el cual volvió a apostar al amor de la mano del empresario Thomas Reggie.

Catherine Lucille Moore, a quien también se la recuerda como autora de “Mutante”, falleció víctima del mal de Alzheimer el 4 de abril de 1987. Más de diez años después, su trabajo sería recompensado con la inclusión de su nombre en el Salón de la Fama de la Ciencia Ficción.