Nació el 12 de octubre de 1745, en Laguardia (Álaba), y fue llamado Félix María Serafín Sánchez de Samaniego. Era miembro de una adinerada y noble familia, compuesta de nueve hermanos, siendo sus padres, Félix Ignacio Sánchez de Samaniego y Munibe y Juana María Teresa Zabala y Arteaga.

Estudió en Valladolid y se destacó no sólo en las letras, sino también por su talento musical, ejecutando con maestría el violín y la vihuela.

Al morir su madre en 1758, fue enviado a completar sus estudios a Francia, concurriendo a un conocido colegio municipal de Bayona, dirigido por los jesuitas. Allí estudió cinco años de Humanidades Al finalizar sus estudios, viajó un tiempo por Burdeos y por Toulouse. En agosto de 1763 retornó definitivamente a su tierra.

Ocupó cargos relevantes en la cultura de su patria como el de Director del Seminario de Nobles de Vergara, a cuyos alumnos les dedicó sus famosas “Fábulas morales”, organizadas en 9 libros, que contienen 157 fábulas. En ellas se advierte la influencia de Esopo, Fedro, La Fontaine y John Gay. Como ellos utiliza la ridiculización como recurso para abordar los defectos humanos.

Al estallar la Revolución Francesa en 1789, se trató de evitar la entrada de libros franceses en España para impedir la expansión de las ideas revolucionarias. Se prohibieron los periódicos salvo los oficiales. Las Sociedades Económicas fueron miradas con recelo y, de nuevo, los conservadores y la Inquisición comenzaron a tomar posiciones.

Sin embargo las ideas liberales se infiltraron pronto en las prácticas sociales, en particular la relación entre los sexos. Se produjeron graves rupturas en la moral tradicional, teniendo ejemplo de ello en la literatura, donde proliferan los versos eróticos, género que también cultiva Samaniego, con todo burlón y jocoso.

Sus versos están construidos en forma de prosa, de tinte picaresco y satírico, lo que le valió serias disputas, por ejemplo, con Tomás de Iriarte, dedicado a su mismo género literario.

En 1793 Francia declaró la guerra a España, lo que afectó a Samaniego no sólo económicamente sino que fue objeto de persecución ideológica. Fue denunciado por tenencia de libros prohibidos y por difamar a la Inquisición, problemas que resolvió gracias a la ayuda de amigos influyentes.

Falleció en Laguardia el 11 de agosto de 1801. Sus restos descansan en la capilla de la Piedad de la iglesia de San Juan.

Poemas de Félix María de Samaniego en Poemas del Alma