El 15 de agosto de 1771 llegó al mundo Sir Walter Scott, quien con el tiempo se convertiría en un prolífico autor de novelas históricas románticas y poemas admirado en Europa, Australia y Norteamérica.

Walter ScottAunque nació en College Wynd (Edimburgo), gran parte de su infancia transcurrió al sureste de Escocia, en la región rural de Sandyknowe, donde había sido enviado para recuperarse de la poliomielitis que lo había aquejado (enfermedad que le ocasionó cojera en su pierna derecha para el resto de su vida). Allí conoció los cuentos y leyendas medievales en los que luego se inspiraría para cultivar su faceta de escritor, además de aprender el habla de la zona. Tiempo después, su frágil estado de salud hizo que Scott pasara un año en la ciudad inglesa de Bath.

Tras estudiar Derecho en la Universidad de Edimburgo, el joven comenzó a ganarse la vida como abogado. Por ese entonces, este aficionado de la historia escocesa dedicaba su tiempo libre a traducir obras del alemán al inglés.

En 1797, Scott contrajo matrimonio con Margaret Charlotte Charpentier, con quien llegaría a tener cinco hijos. Dos años después, el abogado escocés sería nombrado juez de paz del condado de Selkirk.

“El anticuario”, “El enano negro”, “Poemas de la frontera escocesa”, “Los puritanos de Escocia”, “La leyenda de Montrose”, “El pirata”, “Las aventuras de Nigel”, “Las aguas de San Román”, “Canto del último trovador”, “Ivanhoe”, “La dama del lago”, “Waverley”, “El campo de Waterloo” y “El lord de las islas” son algunos de los títulos publicados por este escritor que, además de crear obras literarias, fundó una imprenta y fue cofundador del diario “Quarterly Review”.

El fallecimiento de Walter Scott tuvo lugar el 21 de septiembre de 1832 en Abbotsford. Su cuerpo fue enterrado en la abadía de Dryburgh, cerca de una destacada estatua de William Wallace, una de las figuras históricas más románticas de Escocia.