Además de haber creado y traducido numerosas obras, el narrador y poeta iraní Sadeq Hedayat dedicó gran parte de su vida a la investigación sobre el folklore e historia de su país y al estudio de la literatura occidental.

Sadeq HedayatEste hombre nacido el 17 de febrero de 1903 en el seno de una familia aristocrática de Teherán comenzó a demostrar talento para el desarrollo literario mientras era estudiante del Liceo Francés. Sin embargo, una vez licenciado no elige especializarse en una disciplina vinculada al mundo de las letras sino que prefiere iniciar en París la carrera de dentista, aunque pronto se arrepiente y se traslada a Bélgica para cursar Ingeniería.

Al no sentirse atraído por esa formación vinculada a la ciencia, Hedayat regresó a la capital francesa e intentó suicidarse, pero un pescador consiguió salvarlo. Tras ese episodio, el autor volvió a su tierra natal y comenzó a ganarse la vida como empleado bancario.

Un viaje a la India, donde entró en contacto con la lengua pahlavi, sería decisivo para su futuro ya que llegó allí sin esperanzas y decepcionado por su realidad personal y logró marcharse entusiasmado. Después de animarse a traducir al persa un material de Ardeshire Pakan, Sadeq consiguió trabajar en el Ministerio de Cultura de su país y empezó a interesarse por los aspectos culturales y literarios tanto de su pueblo como del mundo occidental.

“El búho ciego”, “El perro vagabundo”, “Tres gotas de sangre”, “Sombra mongola” y “Enterrado vivo” son algunos de los títulos que forman parte de la obra de este autor que, a través de las historias que elaboraba, supo criticar a la monarquía y al clero iraní.

En abril de 1951, época en la cual se encontraba en París, Sadeq Hedayat decidió ponerle fin a su vida. Desde entonces, sus restos descansan en el cementerio de Père-Lachaise.