El 13 de junio de 1917 nació en uno de los principales exponentes de la literatura paraguaya: Augusto Roa Bastos. Su talento logró trascender las fronteras guaraníes y fue reconocido en todo el mundo.

Augusto Roa BastosRoa Bastos se crió en Iturbe y luego se trasladó a Asunción, donde su tío Hermenegildo Roa lo inició en la lectura de los clásicos franceses y de William Faulkner. A los 15 años de edad sirvió como enfermero en la Guerra del Chaco, después de escaparse del colegio de curas donde se encontraba como pupilo.

Su afición a la escritura lo llevó a escribir obras de teatro mientras se desempeñaba como empleado administrativo en un banco. En 1944 comenzó a frecuentar el grupo Vy”a Raity (“El nido de la alegría” en guaraní) junto a Josefina Plá y Hérib Campos Cervera, con quienes logró renovar la poesía y las artes paraguayas.

Gracias a su trabajo en el diario “El País” de Asunción, pudo viajar a Europa y estuvo instalado un año en Inglaterra como corresponsal de guerra, donde entrevistó al general Charles De Gaulle. Luego viajó a Francia y cubrió como periodista el Juicio de Nuremberg.

Más adelante regresaría a Asunción pero, en 1947, tuvo que abandonar la ciudad ante la represión que el gobierno desató contra los derrotados tras un intento de golpe de Estado. El escritor se estableció en Buenos Aires, donde publicó gran parte de su obra y trabajó en una compañía de seguros.

Sin embargo, en 1976, un nuevo gobierno represor lo obligó a abandonar su lugar de residencia. Roa Bastos dejó Buenos Aires y se instaló en Francia, invitado por la Universidad de Toulouse, donde dictó clases. En 1989, tras el derrocamiento de Alfredo Stroessner, regresó a Paraguay. Cabe destacar que en 1982 había sido privado de la ciudadanía paraguaya y, un año más tarde, se le concedería la española.

La carrera literaria de Roa Bastos abarcó varios frentes. Escribió obras de teatro (“La carcajada”, “La residenta”, “El niño del rocío”, “Mientras llegue el día”), poemarios (“El ruiseñor de la aurora y otros poemas”, “El naranjal ardiente. Nocturno paraguayo 1947-1949”, “El génesis de los Apapokuva”), artículos periodísticos (reunidos en “La Inglaterra que yo vi”), cuentos (“El trueno entre las hojas”, “El baldío”, “Madera quemada”, “El pollito de fuego”, “El Sonámbulo”), novelas (“El Hijo de hombre”, “Yo el Supremo”, “Vigilia del Almirante”, “El fiscal”, “Madama Sui”) y guiones cinematográficos.

Entre los premios que recibió a lo largo de su trayectoria, se destacan el del British Council (1948), el del Concurso Internacional de Novelas Editorial Losada (1959), el Premio de las Letras Memorial de América Latina (1988), el Premio Cervantes (1989) y el Premio Nacional de Literatura de Paraguay (1991).

Augusto Roa Bastos falleció el 26 de abril de 2005 en Asunción. Dos años más tarde se editó “El libro de los libros de Augusto Roa Bastos”, una compilación de sus obras.