Los oficios en el refranero popular

El género literario de los refranes es amplio y viene acompañándonos desde antes de que nuestro lenguaje cobrara forma escrita. Ha servido para transmitir ideas de generación en generación y para articular la comunicación y la vida en sociedad. Existen dentro de este género diversos tipos de refranes, en general hacen referencia a elementos de la vida cotidiana o sujetos que conviven con nosotros en el día a día. Así, existen numerosos refranes que tienen como protagonistas a los pájaros y a otros animales, y refranes que se apoyan en las estaciones, en las frutas y en los árboles. También existen frases hechas cuya referencia es algún oficio en particular; sobre algunas de ellas escribo aquí.
 
 

Refranes de oficios

Algunos refranes como éste están estrechamente relacionados con las relaciones de poder que se establecen entre humanos. En ellos se dejan en evidencia las tensiones entre jefes y empleados y la necesidad de no convertirse en subordinados mansos.

Esta advertencia se utilizaba antiguamente para expresar el peligro que suponía enemistarse con los arrieros siendo que solían recorrer siempre los mismos caminos y por lo tanto, podrían sin demasiado trabajo encontrar la oportunidad para vengarse de la afrenta que se les hubiera ocasionado. Actualmente cuando alguien la usa advierte a otra persona que le ha hecho algo desagradable que no se saldrá con la suya, que las cosas no quedarán así y que encontrará la forma de desquitarse.

Otros refranes relacionados con oficio sirven para alertar acerca de las tendencias de ciertos profesionales. En realidad, consisten en una forma estereotipada de ver al conjunto de los trabajadores de un determinado gremio, aunque ¿quién no se ha encontrado con algún abogado o doctor que le haya jugado una mala pasada?

Oficios para explicarnos

Otros refranes aunque se apoyan en las actividades de ciertas profesiones sirven para ordenar o referirse a otros aspectos de la vida. Por ejemplo:

es una frase que sirve para expresar que todos podemos equivocarnos porque es parte de nuestra imperfección; puede usarse este refrán para disculpar un error o una falta de cualquier persona, independientemente de si se dedica a la enseñanza o no.

Está también este otro refrán cuyo significado tampoco es literal:

En este caso, sirve para alertarnos de la compra de cosas usadas; si vienen de alguien que pudo haberlas empleado para su profesión, posiblemente nos salga más económico compraras nuevas en el mercado, puesto que si ellos la venden será porque ya no funcionan correctamente. Esta frase suelen utilizarla algunas personas para referirse a cualquier compra de segunda mano, considerando que al final siempre es conveniente comprar las cosas nuevas que a mitad de precio pero con la duda de saber hasta cuándo pueden funcionar.

Esta otra expresión sirve para referirse a aquellas personas que hablan de lo que no saben; sobre todo, aquellos que parecen entender de todo (o que eso dicen) pero que a la hora de dar pruebas de sus conocimientos se quedan en blanco. Se usa para criticar esta actitud y a todo aquel que la tenga.

Este otro refrán de oficio se utiliza para expresar esa vieja costumbre de utilizar el día de descanso para hacer tareas de artesanía o arreglos domésticos. Aquellas personas que pasan toda la semana trabajando, esperan ansiosamente el domingo para hacer aquellas tareas que les gustan como arreglos de carpintería, albañilería o jardinería en la casa. ¡Una bonita forma de disfrutar del domingo!



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