Los escritores más ricos del mundo

¿Por qué escribe quien escribe? Las respuestas pueden ser muy diversas. Tal vez lo más frecuente (y lógico) sea que las personas escriben por puro placer. También hay quienes se vuelcan a las letras para exorcizar demonios interiores o para canalizar emociones. Y seguramente habrá autores que escriben con el dinero en mente, privilegiando las ganancias antes que los textos en sí mismos.

James PattersonNo importa la razón que lleve a un hombre o a una mujer a escribir: al momento de publicar, todo autor pasa a formar parte de una industria que mueve millones de dólares al año. Que un escritor sea recompensado por su trabajo, por lo tanto, es lo correcto y lo que le permitirá seguir dedicándose a este arte.

Como en todo negocio, las utilidades no se reparten de manera equitativa. La revista Forbes ha presentado un informe donde detalla quiénes son los escritores que más ganan en el mundo. Se trata de verdaderos multimillonarios que, gracias a sus libros, han logrado asegurar su bienestar económico y el futuro material de sus descendientes.

El escritor que recibe mayores ingresos por su producción literaria es el norteamericano James Patterson, quien gana más de 90 millones de dólares al año. Patterson, autor de cerca de un centenar de libros, es el creador de Alex Cross, un personaje que hace furor en Estados Unidos.

Este escritor es tan prolífico que asombra: ha presentado catorce obras sólo en el último año, informa Europa Press. Por eso muchos lo acusan de apelar a co-autores. Habría que ver, en ese caso, si los millones no son repartidos…

Detrás de Patterson, se ubica Stephen King, quien gana unos 39 millones de dólares al año. El podio de los autores más ricos lo completa una mujer: Janet Evanovich, la creadora de Stephanie Plum, con 33 millones.

Uno de los responsables de la versión digital de Forbes, Jeff Bercovici, resaltó el avance de las mujeres en el listado, que se confecciona a partir de estadísticas de ventas y de entrevistas con agentes literarios, editores y escritores. A Evanovich hay que sumar los nombres de Suzanne Collins («Los juegos del hambre»), E.L. James («Cincuenta sombras de Grey») y J.K. Rowling (madre literaria de Harry Potter) entre los autores que más ganan, resalta CNN Expansión.

Este tipo de listados no dice mucho sobre calidad literaria, pero constituye una buena muestra sobre la importancia económica de la industria cultural. Ser escritor puede ser, en algunos casos, un camino directo hacia el éxito financiero.

Links relacionados:

http://perdidaenunmundodelibros.blogspot.com.ar/2012/07/resena-wich-wizard-condenados-james.html

http://atrapadaenladistancia.blogspot.com.ar/2012/06/saga-witch-wizard-james-patterson.html

Comentarios4

  • Elsy Alpire Vaca

    Hermoso arículo que nos ayuda a conocer que la literatura también genera millonarios!!!!! Enhorabuena!!!! Mil gracias.

  • Raoul Shade

    Al contrario Julián, este tipo de listado dice mucho sobre el gusto literario de la gente: la literatura basura, al igual que la comida, es pasto para los zombis que embrutecidos por sus trabajos rutinarios y mal pagados no les da para pensar o reflexionar sobre la condición humana, es decir su condición de zombis, esclavos de la nueva tecnología y del consumismo fantasmagórico, aceptando el hecho de que se dirigen hacia ese portal irreversible donde se les impone una felicidad ficticia hecha de chips, efectos especiales, drogas, y escombros de una civilización abortada. A ellos les está vedado leer a Dostoyevski. Demasiado profundo. William Ospina lo dijo de manera exhaustiva en su pequeña obra maestra: “Es tarde para el Hombre” (Ed. Norma, 1994)

  • Amediana

    Muy buen artículo. Bueno, así es, autores millonarios con libros que son publicaciones millonarias que siguen llenando los bolsillos de los millonarios. Lo sabemos, esta es también una industria generadora de dinero. De todas formas, bien venidos sean los buenos libros de los buenos literatos. ¡Gracias!!!

  • Julián Pérez Porto

    Muchas gracias por los comentarios. Efectivamente, parece que no hay espacio para la profundidad o la complejidad en la industria cultural. O, al menos, no un espacio masivo: lo que vende es aquello que puede consumirse con rapidez. Ocurre con los libros, pero también con la música, el cine, la televisión...

    ¡Saludos!



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