La historia de la Imprenta Sur en la #FLM15

La historia de la Imprenta Sur en la #FLM15La Feria del Libro de Málaga es una fiesta para todos los gustos. Sin duda los amantes de la literatura no podemos faltar pero tampoco los aficionados a la historia y a los objetos con historia. Me explico. Este año en la caseta 3 de la Diputación se encuentra instalada la Antigua Imprenta Sur y ha puesto a nuestra disposición una serie de artefactos antiquísimos que han formado parte y ayudado a la construcción de la historia de una imprenta como es ésta, de referencia no sólo en Málaga sino en toda España; gracias a la cual se dieron a conocer la mayoría de los grandes poetas de nuestra tierra.

Sin duda esta exposición itinerante es una de las cosas que más me está gustando de la Feria del libro de Málaga. ¿Se han pasado por allí? Además de las bellísimas maquinarias de la imprenta podrán encontrar colecciones únicas (como la revista litoral en formato facsímil) de esta emblemática imprenta. Un organismo que no sólo ha significado un punto de encuentro entre los artistas de la generación del 27, sino que continúa su andadura, demostrándonos que siempre que se quiere, por crítica que sea la situación se puede hacer poesía, se puede trabajar por la difusión de la cultura.

Creo que una buena forma de agasajarlos y celebrar tantos años dedicados a la poesía es escribiendo un artículo sobre su historia e invitarlos a todos a pasarse por su caseta en la feria; recuerden que ya quedan poquitos días (cierra sus puertas el domingo).

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Tiempos de poetas talentosos

El prestigio de la Imprenta Sur se cimienta en unos pocos años: entre otoño de 1925 y junio de 1929 cuando Emilio Prados y Manuel Altolaguirre decidieron comenzar a imprimir unos libros de poesía que ellos mismos editaban. Su gran acierto no estuvo en el capital invertido (que era mas bien modesto) sino en la elección de sus autores: jóvenes de toda España que amaban la poesía y que escribían: Federico García Lorca, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Adriano del Valle, son tan sólo algunos nombres de los que darían prestigio a esta empresa editorial. ¿Habrá habido en la historia de nuestro país (y digo nuestro porque en lo que a poesía atañe todas mis raíces están aquí) una época más prolífica que aquellos años 20?

Sólo cuatro años que después quedarían en nada (eso parecía). Debido a la falta de capital y a otros problemas derivados sobre todo de una situación política crítica, la Imprenta Sur tuvo que comenzar a dedicarse a trabajos de impresión de tipo comercial. Y la poesía quedaría colgada por un tiempo; esperando por ser redescubierta y republicada. Y como todos sabemos, la poesía siempre vuelve…

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Segunda etapa de brillo

Será en el período de la posguerra cuando se renueve el brillo de esta imprenta. Entre los años 1936 y 1937 numerosos sucesos relacionados con la historia de España serán los encargados de dirigir el destino de la imprenta que cuya existencia, sin lugar a dudas, se encuentra estrechamente vinculada a la realidad del país.

En esta época una de las máquinas que había hecho posible la mayor parte de las ediciones históricas fue llevada al frente granadino de Vélez de Benaudalla para tirar de la propaganda republicana; ese artefacto que sirviera para difundir las canciones de Lorca se aferró a la idea libertaria y, al igual que ocurrió con el poeta clave de esta generación de monstruos maravillosos, la vieja Monopol desapareció.

En lo que respecta al resto de la maquinaria y la institución, fueron años difíciles en los que no sólo tuvo lugar la mudanza física, sino también ideológica e identitaria. La sede de la imprenta Sur fue tomada por las fuerzas de la ocupación y fue José María Amado al frente de la propaganda de la Falange el que se hizo con las riendas de las sucesivas publicaciones. Y lo que hasta entonces era Sur pasó a llamarse Dardo y el antiguo nombre comenzó a servir para denominar al nuevo periódico del movimiento.

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En 1941 una nueva colección de poesía vio la luz en la imprenta Dardo la colección «Meridiano», fundada por Santiago Arbós y Enrique Llovet. A partir de entonces comenzó un nuevo período de brillantez para la imprenta en la que nacieron diversas empresas editoriales, tales como la revista Caracola y los Poemas para un cuerpo de Cernuda. Dos décadas más tarde vio la luz otra revista increíble titulada Caballo griego para la poesía, de la que tan sólo salieron tres números pero de una exquisitez impresionante: no es para menos, teniendo en cuenta que en el cuidado de su edición estuvo el propio Rafael León.

Durante estos años el maquinista fue José Andrade a quienes ayudaban sus hijos José y Manuel Andrade y más tarde sus nietos Manuel y Lorena; porque una de las características más peculiares de la literatura es su capacidad para unir generaciones en objetivos y sentires símiles.

Es importante señalar que la tradición impresora de Sur fue una fuente de inspiración para diversos proyectos editoriales no sólo de Málaga sino también de otras ciudades de alrededores. Entre los más relevantes podemos citar «Álora la bien cercada» (editada por José María Lopera), Zafo (de Bordoy) o los «Nuevos suplementos de Litoral» (de Lorenzo Saval).

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¡La Imprenta Sur vive!

En 2001 la antigua Imprenta Sur y todo su arsenal (aquello que no había sido destruido por el paso del tiempo) llegó a manos de la Diputación comenzando una nueva etapa para esta emblemática institución malagueña. Y aparecieron entonces diversas colecciones de poesía inigualables, tan imprescindibles como las anteriores, aunque según pasan los años el brillo siempre suelen tenerlo las cosas que quedan más alejadas; del mismo modo que al sentarnos en la playa preferimos contemplar el horizonte, esa línea finita que no divisamos con precisión a fijarnos en el agua que roza nuestros pies. No obstante es importante mencionar las colecciones que permitieron unificar la poesía española por etapas o intenciones poéticas, quizá.

«El castillo del inglés» como homenaje al sitio donde se hospedara Luis Cernuda, Salvador Dalí y Gala Éluard y en el que saldrían diversos cuadernos de poesía.

«Cazador de nubes» fue una colección que comenzó a salir a partir de 2008 dirigida por José Antonio Mesa Toré en homenaje a Emilio Prados para quien cazar nubes en los espejos, según Lorca, era uno de sus pasatiempos en la residencia de estudiantes.

«La cama de Minerva» cuyo nombre nos lleva nuevamente a la Monopol Minerva, aquella maquinaria sin la cual nada habría sido posible, es una colección sumamente cuidada que nos permite revivir esos años de brillo de la poesía; cuyos cuadernos vienen con el sello cuidado de una imprenta que ha sabido redefinirse según pasan los años sin perder la calidad literaria y la pasión por la pasión.

La Imprenta Sur sin duda es uno de los pilares de la historia de Málaga, habiendo sido la encargada de que esta ciudad fuera reconocida en todo el país como uno de los puertos en los que desembarca la poesía, porque es el epicentro desde el cual diversos poetas se dieron a conocer al mundo entero. Por todo esto, recordar cada detalle de su historia me parece primordial si queremos seguir construyendo, puesto que su andadura nos obliga a tener siempre presente que los grandes emprendimientos no requieren de un gran capital económico pero sí de una valentía y una pasión que nos permitan volver a intentar lo imposible las veces que hagan falta.

La historia de la Imprenta Sur en la #FLM15

Fuente: «Las nuevas colecciones de la Antigua Imprenta Sur» de Francisco Ruiz Noguera y José Antonio Mesa Toré. (Centro Cultural Generación del 27)



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