Presentación de «Sur» de Antonio Soler en la Universidad de Málaga

En la Rectoría de la Universidad de Málaga tuvo lugar ayer la presentación de la novela «Sur» de Antonio Soler (Galaxia Gutenberg) ganadora del I Premio Alcobendas Juan Goytisolo. Acompañaron al autor en este acto un representante de la Universidad, el editor de la editorial y el arquitecto Salvador Peralta Moreno.

Luego de las presentaciones protocolares tomó la palabra Joan Tarrida, editor de Galaxia. Comenzó contando brevemente en qué consiste el trabajo de un editor, que ojalá fuera como el esquema estereotípico que tenemos: una criatura sentada y leyendo sin parar. Y continuó diciendo que la lectura de «Sur» supuso para él un golpe de suerte porque encontró en ella lo que todo editor quiere hallar cada vez que se sienta frente a un manuscrito, un libro extraordinario».

Entre las muchas cualidades de Soler que señaló el editor de Galaxia me quedo con la que también a mí me fascina, su oficio. Porque no se puede escribir una novela como ésta sin saber mucho (y recalcó Joan ese mucho) de escribir novelas. Y apoyó sus palabras en esa cualidad de Soler para encarar la narración y la fusión de personajes, sin perder el hilo en ningún momento.

Foto: Periódico ABC

La mirada que Salvador Moreno Peralta nos ofreció sobre el libro fue fabulosa. Navegando a través de los muchos libros que pudieron iluminar la visión de Soler, terminó hablando de esa Málaga literaria que ha sido capaz de construir a lo largo de toda su trayectoria.

Me ha gustado su alto conocimiento del viaje que nos ofrece Soler en este libro, al que calificó de

En un discurso por el que pasaron algunos versos de Kavafis y alguna frase de Sartre, Salvador consiguió hablarnos detalladamente del libro sin revelarnos nada importante: eso también es arte.

Entre las cualidades que resaltó me quedo con esa comparación disciplinaria. Dijo que esta novela es

Y a continuación, siguiendo con esa idea de precisión tanto geográfica como léxica, destacó esa forma de hacer de la periferia el eje central de la narrativa. Y en ese trabajo destacó la capacidad de Antonio para hablar de Málaga con tanta precisión pero universalizándola. Porque alguien que no conoce Málaga puede pensar en cualquier otra ciudad, gracias a esa mirada amplia que él nos ofrece sobre ella.

Foto: Info Málaga

Antonio Soler hilvanó esta idea de la ciudad como espacio literario apoyándose en una frase de Francisco Umbral.

Y dijo que eso quiso hacer con «Sur». Recordó entonces su discurso cuando recibió el Premio Honoris Causa de la Universidad de Málaga, en el que dijo que escribir es volver a casa. Y esto le dio pie para rememorar sus comienzos en el oficio.

Explicó que a él no le interesa simplemente meterse en un personaje y contar algo, porque cree que escribir tiene que ser algo más.

Y nos habló acerca de lo que significa para él ser escritor, iluminando la noche con sus acertados pensamientos. Y me quedo con esto:

Reveló también que con sus otras novelas siempre se había planteado una estructura de antemano bien detallada, un mapeo de los personajes y los hechos, pero con «Sur» esta forma de trabajar le habría sido imposible, dado que de este modo el propio planteamiento esquemático habría sido escribir la novela. Por eso, en ese sentido, representó un desafío mayor que sus otras novelas.

No quiso con ella tampoco quedarse en el molde, intentó pasar los límites, pisar la sombra, a fin de poder entender una de las cosas que más le ha interesado reflexionar y desvelar en la vida, cómo son los otros.

Con el humor que le caracteriza, Soler contó que de niño soñaba con ser invisible para poder llevar a cabo ese hurgar en la vida ajena sin ser descubierto. Descartada esta opción, por obvias razones, se le ocurrió el sacerdocio, para mirar sin ser juzgado ni visto (desde el confesionario), pero evidentemente tampoco estaba llamado para los votos. Y ahí apareció la literatura. Esto me ha hecho pensar en la ironía que encierra este camino hacia el descubrimiento vocacional. Fue como pasar de la mirada inocente del niño (iluminada por la curiosidad de saber qué hay del otro lado, por aprender de los otros), a la del sacerdote que es juez (quien todo puede verlo y opinar fríamente, a veces, condenando) y terminar en el oficio de la escritura (donde la visión sobre los personajes es tan importante y donde el juicio debe anularse en cierta medida si se quiere construir una obra decente). Pero esto es cosa mía; que cada uno saque sus propias conclusiones.

Fue en uno de sus viajes a Irlanda con la Orden del Finnegans en el que descubrió que si Joyce había podido hacer de Dublín una ciudad que veneráramos todos, convirtiéndola en universal, él también podía hacer lo mismo con su Málaga. Porque parecía que en ese momento en una buena novela los personajes tenían que vivir en Barcelona, en París o en Nueva York.

En «Sur» llevaba pensando mucho tiempo y cuando sintió que era el momento adecuado se puso en marcha.

Y él, que ha sido atleta en su juventud, no ha podido evitar una comparación entre la literatura y esa otra pasión. La escritura de «Sur» fue como hacer un doble esprint, un esfuerzo final que parece que va a ir más allá de la resistencia del cuerpo. Y en «Sur» eso se transmite a través del trabajo de estructura y narración de la que hablaba Antonio pero también en ese traspasar los límites hasta fusionar lo poético y lo obsceno, lo sórdido y lo bello, porque esa contradicción es la que emanan las calles, es la fiel representación de lo que es una ciudad.

Y volvió a lo que han dicho Tarrida y Peralta, acerca de las muchas lecturas que habitan este libro, para decir

porque quería transmitir emociones y vivencias, convertir en literatura cada plaza, cada farola, cada bar, cada rincón en el que habitan estos personajes. Porque eso es lo que le interesa de la escritura. Esto puede ligarse con lo que decía al comienzo: no vale la pena escribir simplemente para contar historias, hay que transformar con la escritura la propia vida y ofrecer un espacio de encuentro entre las ideas y las emociones.

Sobre el final de su discurso se abrazó a esta frase del gran Albert Camus, que representa todo lo que para él significa la escritura

para concluir afirmando que «Sur» es su forma de expresar que ahora más que nunca

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Foto: Diario Sur

Las fotos las he tomado prestadas 1) de este encuentro literario con Matías Rebolledo en ABC, 2) de las publicaciones de Info Málaga en su cuenta de Twitter y 3) de esta preciosa nota de Alberto Gómez en el Diario Sur.



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