Vila-Matas y los males de la literatura

Nacido en una familia donde el poder de la palabra lo tenía su padre y donde no se podían expresar aquellas ideas que se opusieran al discurso familiar omnipotente, Enrique Vila-Matas escribe desde la libertad y es capaz de imponerse a los diversos discursos autoritarios que lo rodeaban. Un autor que, respondiendo a lo expresado por Pablo Coelho sobre la literatura de James Joyce, dice que es él (Coelho) el que más daño ha hecho a la literatura. En este artículo hablaremos sobre este importante autor barcelonés, propulsor de una nueva literatura.

Sobre el autor

Para hacer una breve reseña de su biografía podemos decir que Enrique Vila-Matas nació en Barcelona en 1948, cursó las carreras de Derecho y Periodismo y comenzó a trabajar como redactor en la revista Fotogramas, de la que también eran colaboradores otros importantes referentes de su generación, como la madrileña Rosa Montero. Se interesó tanto por el cine que en 1970 se animó a dirigir dos cortometrajes, los cuales tuvieron un gran recibimiento en el público; se titularon «Todos los jóvenes tristes» y «Fin de verano».

Comenzó a escribir su primera novela cuando se encontraba realizando el servicio militar, la misma se llamó «Mujer en el espejo contemplando el paisaje», que también se conoce bajo el título de «En un lugar solitario». De este modo entró de lleno en la producción literaria, compaginando dicha actividad con la de crítico de cine en las revistas Bocaccio y Destino.

En su juventud pasó dos años en París, su época de bohemio, como el mismo autor suele llamarla. Allí escribió «La asesina ilustrada», en una bohardilla que le alquiló la autora Marguerite Duras. De la relación con esta gran escritora aún al día de hoy continúan preguntándole. Con el deseo de que cesaran las preguntas escribió una obra que llamó «París no se acaba nunca» en la que plasmaba todo respecto a aquella su relación; pero no logró su objetivo, ya que desde entonces le preguntan con más frecuencia sobre esa época y sobre Marguerite.

Otras de sus obras fueron «Al sur de los párpados» y «Nunca voy al cine» (una colección de cuentos), «Una casa para siempre» y «Bartleby y compañía», entre muchos otros apreciables y únicos para la literatura.

Los males de la escritura

Seguramente algunas de las más historias destacadas son las relacionadas con las diversas patologías que giran en torno a la literatura en general y la escritura en particular.

Una de ellas es «El mal de Montano». Un texto que se ubica entre el diario íntimo, la autoficción, el ensayo y la novela. Con un estilo único y sumamente llamativo para aquellos que adoramos las letras, que nos sentimos atados de una forma inamovible a ellas, sin ser capaces de dejarlas pero dejando muchísimas cosas por esta causa.

En este libro, el autor propone el triunfo de la literatura por sobre todo lo demás, como si sólo fuéramos capaces de sobrevivir a través de ella (tal cual lo sentimos más de uno de nosotros) Si no existiera la literatura ¿para qué vivir? Si no pudiéramos continuar escribiendo ¿qué sería de nosotros y de nuestros años?

El narrador, Rosario Girondo, está obsesionado con la literatura, padece el mal de Montano, que lo lleva a necesitar crear un personaje que paute el futuro de las letras y decide que tiene que descifrar los secretos escondidos en los diarios de sus escritores favoritos.

De este modo, a tal punto llega su obsesión que todo él se transforma en literatura; ya no vive, sino a través de las letras y se convierte en la memoria de la Biblioteca universal enfrentándose a todos los enemigos de lo literario. Así pone en marcha un diario donde asegura que será su obsequio para el futuro de las letras, donde permitirá abrir el espacio para una nueva línea de autores, que escriban a través de la libertad, porque considera que sólo de este modo la literatura tendrá una segunda oportunidad, es decir: un futuro.

Esta obra la escribió después de «Bartleby y compañía», en la cual plasmaba el problema de los escritores que dejan de escribir. En varias ocasiones el autor escribió que no padece el mal de Montano, sino que este libro le sirvió para escapar de la idea y el entorno que giraba en torno a la anterior obra, porque algo parecía querer conducirlo a dejar de escribir. Dice:

Reinventarse a cada paso

Para Vila-Matas el verdadero trabajo del escritor es innovar, prestarle tanta atención a cada frase que crea estar escribiendo algo que nadie ha escrito jamás. Además es un autor convencido de que así como muchas personas están enfermemos de tele, otros tantos tienen el mal de la literatura

A propósito de aquellos autores como Imre Kertész y Philip Roth que han anunciado que abandonan las letras expresa que es necesario señalar que esta caída es muy ambigua, porque dejan de publicar, incluso de cumplimentar borradores, pero no dejan de escribir; porque no pueden dejar de pensar en literatura, de soñar con ella.

Enrique Vila-Matas es un autor que se reinventa en cada obra que escribe; que se vuelve personajes y consigue sacar siempre su voz única a través de ellos y de los diversos sucesos de la historia; un autor que permite entender la historia de Barcelona y de España a través de la ficción y de una forma ineludible.

Comentarios2

  • Edna Diaz

    Me encantó el artículo y yo creo que padezco del Mal de Montano y por eso escribo para que mi nombre pase a la eternidadad.

  • Elia-Zabetha

    No he leido nada de este autor, pero el artículo es tan bueno que ya quiero correr a comprar sus libros. Excelente 🙂



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