La Granada literaria sin Lorca

Hay ciudades que se te meten en la piel mucho antes de visitarlas, que te persiguen y te llaman a gritos y hasta que no las visitas no abandonan su lucha; ciudades cuyas sílabas aprendes a pronunciar siglos antes de saber ubicarlas en el mapa, de entenderlas realmente.

Eso me pasó con Granada, ciudad que se me adhirió al cuerpo como una sombra después de leer con pocos años de edad su poesía «La elegía a Doña Juana la Loca»; no sólo quedé prendada del personaje hipnótico de esa mujer, sino también de Lorca y de esa ciudad que nombraba, Granada... tan lejos y tan imposible de alcanzar.

Historia y arquitectura destellan literatura

Los autores nos vamos construyendo diferentes, antónimos los unos de los otros, dejándonos conmover por cosas distintas y escribiendo acerca de cosas diferentes. Y para escribir, necesitamos de las ciudades, de los pequeños espacios donde al acercarnos sentimos que la vida fluye por nuestras venas y nos permite crear.

Para los amantes de la literatura en todas las ciudades hay rinconcitos especiales donde refugiarse a leer, escribir, aprender y disfrutar. Y, como era de esperarse, Granada se encuentra llena de esquinitas donde encontrar palabras e historias.

En Granada las letras parecen aguardarte en cada rincón, es imposible pasear por esas calles sin sentir una especie de música que brota de tu interior, ¿voces antiguas que todavía moran las calles y que te susurran algo al oído? Es difícil saberlo, pero puede que, después de todo, todos nos encontremos conectados en nuestro espacio con seres que desconocemos, con historias que no son la nuestra pero que la afectan sin que hagamos nada para que ello ocurra.

La Granada literaria sin Lorca

En Granada todas las historias parecen veraces y, me atrevería a decir, hasta propias. Por ejemplo, si nos dejamos llevar y nos perdemos por las calles del barrio Albaicín, despreocupándonos del mapa y las direcciones, incluso puede que sintamos como si nos transportáramos en el tiempo. Si cerramos los ojos y nos olvidamos de dónde estamos, posiblemente escucharemos el sonido de los cascos de los caballos sobre los adoquines o los pasitos apresurados de los niños descalzos sobre aquella vieja y antiquísima ciudad.

Es cierto que las historias no siempre despiertan en un lugar, incluso no necesitan que nos encontremos en unas determinadas coordenadas para fluir, pero imagino que rodearse de esta belleza arquitectónica e histórica ayuda muchísimo.

La Granada literaria sin Lorca

Una casa en la que no está Lorca

La Huerta de San Vicente es seguramente uno de los puntos que cualquier amante de la obra de Federico García Lorca desea visitar y es sumamente interesante la experiencia, aunque desde mi punto de vista podría ser muchísimo más productiva. ¿Por qué lo digo? Dedicar 10 minutos de visita para hablar de un hombre que ha transformado la poesía española me parece poca cosa.

Es importante señalar que la casa está muy bien cuidada, que se conserva el piano de cola, el comedor, el dormitorio (donde está su escritorio) e incluso un juego muy viejo de vasijas. También es cierto que al entrar en ella te introduces en otro espacio; sin embargo si esta visita estuviera acompañada de un/a guía apasionado/a con deseos de contarnos detalles extraordinarios de la vida de este hombre poco ordinario, imagino que todo sería diferente.

Pero nada es lo que imaginamos. La guía consiste en palabras huecas que relatan esa misma historia que podemos encontrar en la Wikipedia o en cualquier libro de lectura de la escuela y que tanto difiere de la verdadera historia; y al terminar te vas con una especie de vacío y de incertidumbre que no se puede explicar con palabras.

La Granada literaria sin Lorca

También me sorprendió muchísimo que en el recibidor, donde se encuentran libros y recordatorios de todo tipo, no hay ni una sola publicación de Ian Gibson. Comprendí el por qué cuando, durante la visita guiada, la guía expresó que «Salvador Dalí era un gran amigo de Lorca«… ¿Cómo van a permitirse la divulgación de ejemplares de un hombre que ayudó a conocer al verdadero Lorca si quienes hoy en día tienen el poder de la difusión de su obra y de su historia continúan contándonos una historia que se contradice con los hechos, con lo escrito por el propio Federico y lo entendido de sus poemas y dibujos?

La Huerta de San Vicente es un lugar que hay que visitar sabiendo de antemano que allí no encontraremos al verdadero Federico, tan sólo unos muebles que han sobrevivido al paso del tiempo y que son cuidados por el oficialismo al que tanto repudiaba nuestro poeta.

Esto me hace pensar en las muchas cosas inconexas y absurdas que tiene la vida y me pregunto por qué aún al día de hoy Granada parece negar su verdadera historia, escondida tras los adoquines de hace siglos y las calles; parece como si a través de la modernización de las zonas céntricas intentaran soterrar el horror que tuvo lugar en sus calles, dándole una importancia equivocada a lo que se conoce como «memoria».

La Granada literaria sin Lorca

Granada todavía no asume la homosexualidad de Federico y esta actitud sólo me lleva a pensar que tan sólo veneran la imagen que desean tener de él, ese boceto endiosado y tan poco fiel al original, que no es Federico sino una reproducción pésima de su esencia, a la que se le han talado sus aspectos fundamentales.

Por eso, si desean conocer a Lorca, visiten la Huerta pero más aún léanlo a fondo, revisen sus versos uno a uno y descubran lo que pensaba de verdad. Sólo en la poesía podemos encontrarnos con el verdadero poeta que vacacionaba en esta ciudad extraordinaria.

La poesía en Granada

No podemos pensar en Granada sin soñar con Federico, sin extrañarlo, sin desear haber nacido varias décadas antes y haberlo visto; sin embargo, es importante señalar que en esta ciudad también hay otras voces que se funden con el espacio. Están los versos sociales de García Montero, el humo de Elena Martín Vivaldi, tan apasionada de la obra de Woolf, también las imágenes del poeta Luis Rosales, impregnadas de imágenes clásicas transmutadas en surrealismo y de tantos otros. En este lugar la poesía parece fluir como agua de manantial.

Decía que hay ciudades que se te meten en la piel y que te obligan a moverte hasta abrazarlas, hasta tocarlas con todos tus sentidos. Eso me pasó con Granada.

La Granada literaria sin Lorca

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    El triste final de Federico teniendo como amigos y viviendo en la casa de los jefes falangistas de Granada hermanos Rosales, por el odio personal del Gobernador de la ciudad contra la familia Rosales, este le detuvo y le llevó hasta el pueblo de Viznar donde una mañana fueron sacados para el llamado "paseo" con otros entre ellos un banderillero y los fusilaron cerca del pueblo.
    El asesinato se perpetró, cuando los falangistas hermanos Rosales estaban fuera de Granada luchando en el frente de guerra y Federico fue sacado a la fuerza de la misma casa de los Rosales, con la oposición de las mujeres de estos.
    Su muerte fué una venganza personal contra el poder que ejercia la Falange en Granada por parte de la CEDA.
    El Hombre de la Rosa



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