Jauregui Castro, Walsh y Neuman. Tres relatos necesarios

Jauregui Castro, Walsh y Neuman. Tres relatos necesarios

Todos tenemos nuestras historias favoritas, esas que nos tocan justo esa membrana que nos hace vulnerables. En mi caso son muchísimas las que podrían incluirse en una lista y he pensado que podía ser interesante ir mostrando algunas de ellas.

En el artículo de hoy sobre los mejores cuentos de la literatura universal me salgo de la lista establecida por Lecturas indispensables e introduzco tres relatos que me parece que también se merecen este lugar.

«El número de almas», de Elías Jauregui Castro

No hace mucho he publicado un artículo sobre «Sempiternos», el segundo libro de relatos de Elías J. Castro, publicado por la Editorial RIL de Chile. Y, como creo que es un autor necesario, he querido incluirlo en esta lista.

«El número de almas» es una de esas historias para leer dos veces (o más). La primera, para enterarte de lo que ocurre a nivel narrativo y una segunda para comprender el mensaje encriptado que se encuentra de fondo.

El protagonista, un hombre que ha sido encerrado por un organismo durante años y expuesto a experiencias de violencia, torturas y adoctrinamientos, debe ayudar en una importante misión que consistirá en acercarse a todas las personas de una lista y hacerles una pregunta específica, y posteriormente examinarlas según los criterios que indica la doctrina. Este hombre, que ha participado en exorcismos y presenciado bestiales sacrificios en el mismo vaticano, y que ha tenido que pagar por los pecados que sus superiores cometieron, no ve que esta nueva misión pueda ser complicada, así que accede. Cabe mencionar que las opciones son dos: aceptar o volver al encierro y los evidentes malos tratos.

Este protagonista no es una persona normal y corriente, es un hombre con la capacidad de imaginar la realidad antes de que ella ocurra. Esto lo comprendemos del todo cuando se deja en evidencia que se trata de un intermedio (personas condenadas a vivir atormentadas y solitarias, «seres que no consiguen o no pueden adaptarse», dice el narrador) que nunca ha sido parte del teatro, de la estructura, pero que, de algún modo, no ha tenido más opción que contribuir en ese sistema.

Este cuento vale oro porque encierra una historia inquietante y que va sorprendiéndote a cada paso, pero tiene un valor agregado y son esos guiños que hace Jáuregui Castro a la forma en la que se estructuran los organismos sociales; fundamentalmente se enfoca en el inmenso peso que se le da a las instituciones religiosas y a esas verdades-mentiras que se cuentan en una ideología religiosa y que ni siquiera las personas encargadas de defenderlas creen en ellas.

Es evidente que una historia de esta envergadura no podía dejarla pasar. A decir verdad, creo que Jáuregui, al mejor estilo Kafka, consigue plasmar una metáfora alucinante de los hilos que se tejen en la cúpula de «las mejores religiones».

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«Imaginaria», de Rodolfo Walsh

En el habla militar se le llama imaginaria a cada uno de los turnos de vigilancia en un determinado perímetro. Del mismo modo, un imaginaria, es un individuo que se encarga de velar por el resto de sus compañeros, mientras ellos duermen. Me parece interesante hacer esta introducción ya que este relato de Walsh tiene como protagonista a un joven que se encuentra desempeñando esa función.

Es importante señalar el uso de la primera persona; de este modo el autor consigue que te acerques a la intimidad del protagonista, a sus pensamientos. Lentamente vamos conociendo sus pesares: está en penitencia porque ha sido acusado de algo que no hizo y sabe que en ese momento su novia está en la cama con otro hombre; y todo por culpa de su teniente. El protagonista narrador mantiene un diálogo imaginario con su superior mientras espera que éste venga hasta su puesto. Sabe que si llega a encontrarlo dormido puede reprenderle y hacerle lo que le hizo a otro compañero. Y, aprovechando esta posibilidad, trama su venganza; haciéndose el dormido. Este juego de la palabra «imaginaria» en el sentido del argot militar y a la vez del universo imaginario del soldado me parece sinceramente alucinante.

Una vez más Walsh nos extasia (¿existe esta expresión?) con su prosa. Me han gustado especialmente dos frases sencillísimas que te ubican en el espacio de una forma irremediable:

Walsh es de esos pocos escritores que no se detuvieron en formalismos impuestos por otros. Siempre expresó que escribía para contar y experimentar; y fue eso, sin lugar a dudas, lo que le permitió explorar a fondo las posibilidades del lenguaje.

«Imaginaria» es una buena forma de acercarse al mundo de Walsh, donde los personajes mantienen diálogos intensos entre sí y los elementos más realistas esconden un trasfondo simbólico, un mensaje que debe rescatarse a través de la lectura y la comprensión.

Por cierto, recomiendo la edición «Cuentos completos» de Rodolfo Walsh, publicada en impecable encuadernación por la editorial Veintisiete Letras.

Jauregui Castro, Walsh y Neuman. Tres relatos necesarios

«El fusilado», de Andrés Neuman

El último relato de hoy es de otro escritor que admiro muchísimo, Andrés Neuman, de quien ya he escrito varias veces. Se llama «El fusilado» y pertenece al cuentario «Hacerse el muerto«. Se trata de una historia sorprendente en la que, para variar, podemos descubrir a un Neuman riendo mientras hace que sus protagonistas vivan experiencias poco divertidas.

Un hombre es llevado frente al paredón de fusilamiento. Se llama Moyano. Llevo mucho tiempo intentando comprender si es Daniel Moyano (el escritor); intuyo que sí, porque solamente alguien obsesionado con el uso del lenguaje puede plantearse las particulares dudas que le surgen al protagonista en el preciso momento en el que van a asesinarle. Una duda lingüística detrás de la que se esconde una duda existencial y un planteo lógico en el momento menos razonable. El protagonista intenta aferrarse a las posibilidades que puede permitirle esa realidad a través de pensamientos como «No, esto no puede estar pasando» o «Esto no es real».

Jauregui Castro, Walsh y Neuman. Tres relatos necesarios

A través de elementos cotidianos Moyano intenta salirse de esa situación, evita encontrarse con la verdad divagando en conceptos que no le ayudarán ciertamente a «salir ileso», porque no puede asumir que ya no tiene remedio. Recuerda que su abuelo español le contó que en España decían «Carguen», en lugar de «Apunten», y se pregunta si es lógico escuchar «apunten».

Queda en evidencia que sus dudas y miedos no son del tipo de duda lingüística, sino existencial. Moyano no se pregunta: «¿sería más razonable escuchar «carguen»?» No, su duda es: «¿ES RAZONABLE QUE ESTÉN POR MATARME? La meticulosa forma en la Neuman amasa las palabras hace que sonriamos al llegar a esta conclusión.

Cuando Moyano escuchó el grito de «Fuego» quiso gritar o, al menos, decir algo, pero no hubo palabras. Y sintió que la suya era la forma de morir más torpe que se le hubiera podido ocurrir (otra pista para creer que se trata del escritor). Acto seguido comprendió que en el momento de la muerte no hay héroes, que todos mueren como pueden. Me parece interesante esa forma sutil en la que el autor va desterrando aquellos conceptos inamovibles: lo vanas que resultan las dudas lingüísticas en un momento semejante o lo débil de esa línea que separa a héroes de villanos, por nombrar dos.

Por supuesto que no voy a desvelarles el final del relato. ¡Tienen que leerlo! Cabe mencionar que la Editorial Páginas de Espuma acaba de sacar la edición argenta, al mejor estilo que saben hacerlo (encuadernaciones preciosas, perfectos acabados y el tamaño de letra ideal para una grata lectura). ¿A que se mueren por leerlo?

Estos son los tres cuentos de hoy. Tres historias que no figuraban en la lista de cuentos universales pero que sin duda se merecían un espacio. Tres lecturas fabulosas para empezar el año con la fuerza que solo pueden darnos las buenas historias.

Para terminar les dejo el videocuento de «El fusilado» leído por su autor. Y no se olviden de visitar los artículos anteriores sobre los mejores cuentos (I, II, III, IV, V y VI).

Comentarios1

  • Rapsodico

    A por ellos! ;) Gracias doblemente. Añadir el vídeo de Neuman es toda una pasada.
    Feliz inicio de fin de semana.



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