II Los mejores cuentos de la Literatura Universal

II Los mejores cuentos de la Literatura Universal

En el I artículo sobre los mejores cuentos de la Literatura Universal presentamos a cinco autores imprescindibles. Hoy volvemos por más; en este caso, serán tres: Juan Rulfo, Jorge Luis Borges y Marguerite Yourcenar.

Juan Rulfo ¡Imprescindible!

¿Cómo presentar a Juan Rulfo? Como a todos los escritores, creo que la mejor forma de hacerlo es a través de alguna de sus creaciones. Y el cuento elegido a modo de presentación es «¡Diles que no me maten!», que apareció por primera vez en el libro «El llano en llamas» y es un verdadero modelo identitario de toda su obra: realista, campestre y profunda.

Permite además acercarse a una de las características narrativas de Rulfo, el narrador testigo que se convierte en protagonista para narrar la historia de una forma cercana y casi coloquial.

Es muy interesante cómo Rulfo consigue presentar a sus personajes a través de la conversación de la propia memoria; los recuerdos juegan un papel fundamental y el relato se desarrolla a partir de esas imágenes que forman parte de la memoria del protagonista. La fatalidad se ve reflejada en ella, a través de hechos rotundos que le persiguen desde siempre y que le impiden una vida tranquila. Y la paz, solo es posible a través de la muerte; esa muerte de la que se huye con desesperación.

Por último me parece interesante mencionar la dualidad del protagonista, que por momentos nos lleva a dudar desde qué punto de vista está contada la historia ya que tanto testigo como protagonista, parecen ser la misma persona que narra. Un cuento que se enlaza con las raíces criollas y que solo puede ser comparado con obras de semejante índole; con un lenguaje muy autóctono y realista.

Para terminar, un pequeño fragmento que permite vislumbrar la capacidad de Rulfo para expresar ideas intensas a través de mensajes que podrían resultar contradictorios.

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Borges y el microcosmos

Otro de los grandes cuentos es «El Aleph«. Quienes me conocen ya saben que no soy precisamente una seguidora de Jorge Luis Borges; pero no soy tan necia como para no saber reconocer cuándo una historia es ingeniosa o ha hecho un interesante aporte a la literatura, y es el caso de este cuento.

En este relato Borges aborda una vez más el punto en el que se encuentran la realidad y la ficción, y lo hace a través de un lenguaje que roza lo satírico y usando el ensayo error para darle más movilidad a la historia. Llegando a poner en duda en las últimas líneas lo que en principio argumentara con total certeza.

Es interesante el planteo seudo religioso de que exista un punto en el universo en el que todo él se vea reflejado. Si fuéramos «poco ortodoxos» (cosa que siempre he preferido y que considero imprescindible para entender la literatura) podríamos incluso hacer una lectura que se aleje de lo impuesto por los análisis académicos. Así podríamos entrever en esa historia, en ese aleph el punto de nuestro ser que se moviliza ante los nombres, las imágenes y los olores de otro tiempo, partículas nimias e invisibles que nos transportan y permiten abrir un enorme ventanal cargado de experiencias, personajes y vida.

Personalmente, siempre me ha gustado este cuento, pese a su estructura rígida, porque creo que permite que nos acerquemos al mundo literario de Jorge Luis Borges, caracterizado por la fusión de realidad y fantasía, con ciertos rasgos costumbristas y, de una naturaleza inquietante.

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Un cuento chino

Dicen que los cuentos chinos tienen un algo especial, que los vuelve imprescindibles. Puede ser que así sea, por lo pronto «Cómo se salvó Wang-Fô» de Marguerite Yourcenar es uno de esos cuentos que no pueden faltar en una buena colección de auténticos y necesarios.

Es una narración que entremezcla la pintura con la escritura y permite acercarnos a la época de los Hang desde una mirada pictórica y envuelta de colores; la del gran pintor Wang-Fô. Además, se percibe un ambiente sabio, donde la serenidad como filosofía de vida y la admiración de un discípulo por su maestro, enseñan a comprender que las cosas que verdaderamente valen en la vida no pueden percibirse a través de los ojos.

A lo largo de la narración nos encontramos con tres personajes fundamentales: Wang-Fô, un sabio enamorado de la belleza de lo cotidiano, y plasmándolo a través de la pintura, su discípulo Ling, quien admira a su maestro y se siente fuertemente atraído por su filosofía de vida y el Emperador, que también admira al maestro, y pese a haberse criado al margen de la vida del lugar, es capaz de fascinarse por una pintura y hasta de encerrar al maestro si con esto pudiera atrapar todo ese arte y conservarlo para sí mismo. Le corroe la envidia porque el mundo que pinta Wang-Fô es mucho más bello que el real y como no soporta esa verdad, decide arrebatarle todo.

El texto, como ya lo he dicho, se encuentra lleno de pintura, y es un verdadero baile de colores y texturas.

Y hasta aquí los autores de hoy; volveremos con más cuentos imprescindibles de la Literatura Universal.

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Comentarios1

  • macridi

    Muchas gracias por las sugerencias! macridi



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