Dylan Thomas: alcohol y poesía


Resulta difícil entender qué hace grandes a los genios, pues cada uno entiende el talento como puede (y quiere); lo que no podemos negar es que está ahí y que se ve reflejado en el trabajo. En el caso de Dylan Thomas hay un exceso de buena literatura concentrada toda en él. Y también muchos litros de alcohol. Sobre esto último nos centramos, sobre la extraña-estrecha relación que entablaron ambos y sobre la influencia que tuvo en sus letras.

Al igual que otros autores aficionados a la bebida (Bukowski, Kerouac, Dostoyevski o Carver, Dylan podía pasarse muchas horas bebiendo y otras tantas escribiendo. Al principio había una distancia entre literatura y alcohol, pero con el correr de los años la frontera se hizo menos visible, y comenzó una etapa (que jamás terminaría) en la que su escritura exigía una cierta dosis de alcohol en sangre para poder ponerse en marcha.

Infancia y oficio

Dylan Thomas nació en Swansea el 27 de octubre de 1914. Desde muy pequeño dio sobradas pruebas de su pulsión-vocación literaria. Fue su padre quien supo verlo (un escritor frustrado que se dedicaba a la enseñanza) y a los 16 años lo sacó del colegio para incentivarlo a perseguir una carrera literaria, consiguiéndole un puesto en el South Wales Evening Post. Allí, Dylan comenzó a pulir su talento, que en poco tiempo quedó definido hacia la poesía más que en el terreno periodístico.

Durante 18 meses redactó críticas de teatro y obituarios, otorgando a cada uno de sus textos un estilo propio, y un punto de vista controvertido. Nacía el que sería un cuestionable y cuestionado poeta, en cuya vida el escándalo sería una moneda corriente.

Poco tiempo duró Dylan. Las presiones en el trabajo le llevaron a abandonarlo y a dedicarse a una vida bohemia, cuya meta era la búsqueda de una escritura que se desvinculara con lo que otros estaban haciendo. Su vida emocional, por otra parte, se ampliaría al casarse con Caitlin Macnamara, con quien mantendría una peculiar relación, que muchos años más tarde ella sintetizaría en la siguiente frase:

 

Morir de alcohol

El alcohol fue un compañero irrevocable de la escritura de Dylan, así lo dicen todas sus biografías. Su Caitlin, también. Aunque no siempre lo creyera así. Hace no mucho salieron a la luz los diarios de la esposa de Dylan que nos revelan a un poeta distinto, necesario, hasta tierno. Una semblaza que se aleja de las desdeñosas biografías que se han hecho sobre él y dejan al descubierto el gran amor que Caitlin sentía por Thomas. Les recomiendo mucho este texto de Antón Castro sobre esos diarios.

Dylan Thomas falleció en 1953 a causa de una afección respiratoria. En base a una de sus últimas frases se construyó el mito en torno a su pasión por la bebida. Sentirse capaz de haber bebido tanto en una misma noche y mantenerse en pie le resultaba toda una hazaña. Quizás por miedo a romper sus propios límites prefirió dejar las cosas así.

Absorber la vida a través del lenguaje: ese es el gran aporte de Dylan a la literatura. Y no hablamos sólo del mundo anglosajón ya que muchos poetas del mundo se han inspirado en el estilo de Thomas y adoptado ese estar en el mundo a través de los sentidos, de la transmutación del universo onírico en el mundo de las palabras. La poesía de Thomas traduce el eco de los sonidos celtas cultivados en su tierra de Gales y se ilumina y expande esa tradición donde las palabras tienen un sentido cuando suenan, cuando pueden volverse materia en un mundo que busca el silencio. Sin duda, fue el talento lo que le alejó de su padre (escritor frustrado) y, a veces, sólo una vida a medias consciente permite salvarse de esos dolores.

Sea como sea, aunque el caos y el exceso hayan sido elementos innegables en la vida y en la carrera literaria de Thomas, no diría que ellos fueron quienes le permitieron llegar a ser uno de los poetas anglosajones más fascinantes; en todo caso fue su mirada sobria. Antes del alcohol. Antes del dolor. Quizás habría que irse junto al Dylan de cuatro años para entender o al menos atisbar esa genialidad que habitaba en lo más profundo de sus entrañas.

 



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