Tomás Segovia
Colección reservada de sonetos votivos (X)
Tu carne olía ricamente a otoño,
a húmedas hojas muertas, a resinas,
a cítricos aceites y a glisinas
y a la etérea fragancia del madroño.
Hábil como una boca era tu coño.
Siempre había, después de tus felinas
agonías de gozo, en las divinas
frondas de tu deseo, otro retoño.
Te aflojabas de pronto, exagüe y yerta,
suicidada del éxtasis, baldía,
y casta y virginal como una muerta.
Y poco a poco, dulcemente, luego,
absuelto por la muerte renacía
tu amor salvaje y puro como el fuego.
Poemas de Tomás Segovia
Poemas del Alma
|
Poemas Relacionados
Debes estar registrado para poder comentar. Inicia sesión o Regístrate.






















LA RELACION POR PRIMERA VEZ ES UNA EXPERIENCIA INOLVIDABE PERO EN ELCASO DEL AUTOR EL SUPO DESIR A SU MODO --------------- ESTUVO BUENO