El modo gramatical que se emplea para expresar mandatos u órdenes es el modo imperativo. Se trata de un modo frecuente en todas las lenguas del mundo. En el caso del castellano, el imperativo es uno de los cuatro modos finitos (junto al indicativo, el subjuntivo y el condicional).

Modo imperativoHay que tener en cuenta que, en nuestro idioma, el imperativo posee conjugación propia en las formas de segunda persona del plural y el singular. En cambio, la tercera persona y la primera persona del plural toman formas del presente de subjuntivo.

En el imperativo de segunda persona del singular, los verbos regulares de primera y segunda conjugación se construyen con la raíz verbal más la vocal característica para la conjugación (“compra”). Para el plural, se añade d: “comprad”. En el habla coloquial, por otra parte, la forma plural se asimila al infinitivo: “comprar”.

Los verbos con diptongo y con cambio de vocal parten de la primera persona singular del presente indicativo (“yo pienso”) y mantienen el diptongo o el cambio de vocal en las formas que tienen el acento sobre la raíz (“tú piensa”, “vosotros pensad”).

En cuanto a los verbos irregulares, parten de la primera persona singular del presente indicativo para formar el imperativo. En el imperativo afirmativo de vosotros, se mantiene el cambio de la r del infinitivo por la d.

Entre las formas apocopadas del imperativo de , encontramos “di”/”decir”, “haz/hacer”, “pon/poner”, “sal/salir”, “sé/ser”, “ten/tener” y “ven/venir”, entre otras.

En el imperativo negativo, los pronombres personales van siempre antes del verbo. En cambio, en la forma afirmativa, los pronombres se colocan detrás del verbo de forma enclítica. En ocasiones, se añade un pronombre a la forma verbal para no repetir el sustantivo (“¿Me como toda la torta? Sí, cómetela toda”).

Por último, cabe destacar que hay letras que se pierden en algunas formas. Por ejemplo, la d cuando se añade el pronombre os a la tercera persona del plural (“Comeos la torta”) o la s delante del pronombre aglutinado nos (“Vayámonos de aquí”).