La literatura es un arte cuyo medio de expresión es la lengua. Por eso, el lenguaje literario se vale de las palabras para lograr un fin estético y captar el interés del lector. El escritor expresa sus ideas de una forma depurada, utilizando diversos recursos y técnicas que le permiten cumplir con sus objetivos estéticos y de estilo.

El lenguaje literarioSe dice, por lo tanto, que el lenguaje literario intenta producir una impresión de belleza. Por eso, la forma es tan importante como el contenido, ya que permitirá transmitir las emociones del emisor.

El literato aporta su mirada artística y apela a un lenguaje especial para recrear la realidad. Por ejemplo: si para el diccionario de la Real Academia Española (RAE) una cuchara es un “utensilio que se compone de una parte cóncava prolongada en un mango y que sirve, especialmente, para llevar a la boca los alimentos líquidos o blandos”, para el poeta chileno Pablo Neruda se trata de una “cuenca de la más antigua mano del hombre”, donde aún se ve “el molde de la palma primitiva”.

Entre los recursos literarios o figuras que tienen los autores para desarrollar su lenguaje literario, se encuentran los recursos fónicos (procedimientos expresivos que juegan con el sonido de las palabras para producir determinados efectos y sensaciones, como la onomatopeya y la aliteración), los recursos gramaticales (adición, supresión o repetición de palabras y estructuras, o la alteración del orden natural de las palabras en el enunciado. Por ejemplo: el epíteto, la elipsis, la anáfora, el hipérbaton) y los recursos semánticos (que afectan directamente al sentido que las palabras adquieren en el texto, como la antítesis, la paradoja, la metáfora, la metonimia o la sinécdoque).

Gracias a estas técnicas, el lenguaje literario juega con la plurisignificación (permite diversas interpretaciones de un mismo texto) y con la connotación del sentido (las palabras aparecen investidas de nuevos significados).