En 1954, el novelista y poeta británico William Golding publicó una novela titulada “El señor de las moscas” gracias a la cual alcanzó una gran popularidad a nivel internacional ya que esta obra de carácter distópico que constituye una dura alegoría de la naturaleza humana se transformó, tiempo más tarde, en un clásico de la literatura inglesa de la época de la posguerra.

A través de este libro, el autor le acerca al lector una especie de fábula que promueve la reflexión sobre ciertas conductas y comportamientos de la sociedad humana que comienza a desarrollarse cuando un grupo de niños ingleses, tras sufrir un accidente en el que fallecieron todos los adultos, se descubre abandonado y desprotegido en una isla desierta donde deben luchar para sobrevivir y buscar la forma de escapar de allí.

A partir de entonces, los valientes protagonistas de corta edad comienzan a vivir diversas aventuras, experimentan el miedo, afrontan los obstáculos y hasta desarrollan capacidades de liderazgo que los llevan a dividirse en dos grupos: uno, comandado por Ralph, es el que pone el esfuerzo en construir refugios y recolectar provisiones, mientras que el otro, encabezado por Jack, prefiere las actividades de caza. Pronto, esta separación genera tensiones y ambos bandos se enfrentan dejando como resultado un baño de sangre.

Aunque en un principio esta obra no tuvo demasiadas repercusiones, tal como hemos señalado al comienzo de este artículo, el tiempo hizo que su contenido trascendiera hasta el nivel de inspirar una adaptación cinematográfica (propuesta que fue dirigida por Harry Hook), una canción llamada “Lord of the Flies” compuesta por el grupo inglés Iron Maiden y hasta un capítulo de Los Simpsons.