En 1959, el filósofo alemán Erich Fromm, quien también se destacó, a lo largo de su vida, como psicólogo y sociólogo, publicó una obra inspirada en el amor que, a diferencia de otros libros vinculados al mismo sentimiento, se destacó por el análisis particular y específico que el autor hizo sobre él.

Este trabajo, difundido en español bajo el nombre de “El arte de amar”, está dividido en cuatro capítulos. En cada uno de ellos, Fromm aborda al amor desde una perspectiva sociológica y psicológica que da como resultado la teoría de que este sentimiento no es un afecto pasivo, sino un arte y una actividad que hay que dominar para poder disfrutarlo y valorarlo.

Según se desprende de este texto, el amor está lejos de ser una sensación pasajera y mecánica, razón por la cual requiere, como sucede en cada una de las artes, de un aprendizaje profundo y un gran esfuerzo en materia de disciplina, dedicación y entrega. Por eso, sostiene Fromm, “amar es fundamentalmente dar, no recibir”.

Dentro de este marco, además, el autor reconoce diversas formas de amar que se desarrollan de acuerdo al tipo de vínculo existente entre una, dos o más personas. En este punto, por ejemplo, pueden citarse el amor erótico, el fraternal, el filial y hasta el amor a uno mismo. Cualquiera sea el caso, insiste Fromm, para que exista un amor maduro (ese que se caracteriza por permitirle al individuo superar su sentimiento de aislamiento a través de la unión con alguien que le permita preservar su propia integridad) es necesario que haya cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.

En definitiva, puede decirse que, mediante esta obra que no ha perdido su vigencia, Erich Fromm nos ayuda a reflexionar y a sacar conclusiones sobre asuntos relacionados al amor que, a simple vista, parecen sencillos pero que, en el fondo, son cuestiones complejas que debemos analizar y entender para poder cultivar el verdadero arte de amar.