En 1955, más de veinte años antes de haber recibido el prestigioso Premio Nobel de Literatura, el novelista colombiano Gabriel García Márquez publicó un relato corto que, en algún punto, puede ser comparado con “Cien años de soledad”, una de las obras maestras de la literatura universal que también es de su autoría.

La HojarascaEs que en “La Hojarasca”, tal el título de la propuesta que daremos a conocer en esta oportunidad, Gabo nos presenta por primera vez las particularidades de Macondo, ese pueblo ficticio que sirvió de escenario para varias de las historias narradas por el colombiano y que tanta trascendencia tuvo a nivel internacional.

En esta ocasión, ese lugar imaginario es testigo de la controversia que origina la muerte de un hombre al que nadie, excepto un coronel y su familia, quiere darle sepultura.

Según se desprende del relato, el fallecido es un médico que se había ganado la antipatía de los habitantes por no haber querido socorrer a un moribundo en medio de un lugar donde abunda la miseria y las condiciones de vida no son óptimas.

Mientras el cuerpo del profesional, que recurrió al suicidio para dejar de existir, está a la deriva por no haber acuerdo entre quienes consideran adecuado enterrar sus restos y aquellos que se oponen a esa despedida y prefieren dejar su cadáver tirado en una esquina, los tres personajes centrales de esta historia (el coronel, su hija y su nieto) comienzan a recordar y a comparar diversas épocas de la vida de este pueblo que no resultó indiferente a las consecuencias de las crisis y las guerras.

La manipulación del tiempo, la descripción de un drama y la decisión de presentar diversas perspectivas por parte de García Márquez hacen de “La Hojarasca” un texto entretenido e interesante que bien puede encuadrarse en el género del realismo mágico.