En 1988, la producción literaria del escritor español Miguel Delibes se amplió a través de “Mi querida bicicleta”, un texto que, por sus características, puede llegar a despertar recuerdos en más de un lector.

Mi querida bicicletaEsta obra que hoy Poemas del Alma ha querido rescatar del olvido invita a ser testigos de una parte importante de la infancia de Delibes: la época en la cual, a fuerza de práctica, consejos paternos y actitudes heroicas para vencer eventuales miedos, aprendió a dominar, tal como lo anuncia el título del material, a su primera y querida bicicleta.

Ese vehículo que, en la mayor parte de los casos, reemplaza a los triciclos infantiles cuando éstos ya quedan pequeños es capaz de convertirse para un niño en motivo de fascinación, la misma sensación que muchos adultos experimentan por su automóvil.

La bicicleta, por sus características y beneficios, es un objeto que siempre lleva el sello personal de su dueño. Si bien quienes carecen del privilegio de ser únicos poseedores de una bicicleta se conforman con una prestada o alquilada, aquellos que cuentan con la posibilidad de ser propietarios de una bicicleta suelen prestar atención a una gran cantidad de detalles antes de iniciar con ella un paseo individual o una salida grupal repleta de aventuras.

Como sabrán muchos de ustedes, el color, la comodidad del asiento y los accesorios que se puedan agregar son puntos que no pasan desapercibidos a la hora de elegir la bicicleta que permitirá acortar distancias, disfrutar excursiones al aire libre y, por qué no, ejercitar el cuerpo con un pedaleo que, si bien es cansador después de varias horas, resulta sencillo, saludable y hasta económico.

Si la bicicleta ocupa, o ha ocupado, un espacio importante en su vida, ríndale homenaje a través de la lectura de “Mi querida bicicleta”, un antiguo trabajo de Miguel Delibes que promete no sólo generar entretenimiento sino también disparar bellos recuerdos y divertidas anécdotas.