En 1943, un año después del lanzamiento de la novela de carácter existencialista titulada “La familia de Pascual Duarte”, el escritor español Camilo José Cela vio publicado “Pabellón de reposo”, uno de los tantos libros que potenció su figura y le permitió conquistar a lectores de diversos países.

Pabellón de reposoComo tantos textos que todavía circulan por el mundo, este relato es antiguo pero conserva la magia de la literatura, un ámbito en el cual lo viejo puede llegar a valer tanto como lo moderno. El entusiasmo que es capaz de generar una obra literaria no tiene fecha de vencimiento, por lo tanto, este material de más de sesenta años de existencia posee las mismas posibilidades de cautivar o decepcionar que tienen los libros más nuevos.

En “Pabellón de reposo”, el lector encontrará un universo sombrío en el cual la acción se desarrolla en un sanatorio antituberculoso. En él, según se desprende de la historia, hay varios enfermos que, para hacer más llevadero el aislamiento, deciden empezar a escribir cartas y plasmar sus pensamientos, recuerdos y experiencias en diarios personales.

Aunque nadie duda de las aptitudes literarias de Cela, quien en 1989 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, al elaborar esta novela el español no apeló a la creatividad, sino que halló inspiración en su propia vida.

Tal como recordará más de un experto en cuestiones vinculadas al mundo de las letras, en 1931 se le detectó a Camilo una tuberculosis pulmonar que lo llevó a estar internado en el sanatorio de tuberculosos de Guadarrama.

Aunque esa experiencia que le tocó atravesar fue dura, el autor pudo transformar el episodio en un disparador de párrafos interesantes donde la enfermedad aparece desarrollada junto al amor. Gracias a ese tratamiento que Cela le dio a la historia, el lector puede encontrar en “Pabellón de reposo” un relato sentimental digno de ser disfrutado.