«Todo tanto», de Arturo Borra —Editorial Tigres de Papel—


«Todo tanto», de Arturo Borra —Editorial Tigres de Papel—La infancia es un abrevadero al que se acercan muchos poetas en busca de preguntas; extraviados, regresan a ese punto en que la distancia entre las cosas estaba más definida, y abrazan la poesía. Quizá porque, parafraseando a José Viñals, tienen la necesidad de descubrir quién les ha roto la frente con un martillo.

Y pienso en Viñals porque la mirada puesta en lo intangible es un gesto muy presente en su poesía y que también he encontrado en la lectura que hoy les propongo: “Todo tanto” de Arturo Borra (Tigres de papel), un poemario lleno de lucidez que reflexiona en torno al pasado individual y colectivo, intentando afrontar los silencios y moldear el lenguaje como si fuese un montón de barro, como un niño construyendo castillos o yo qué ses en la playa.

En busca del tiempo perdido

“Todo tanto” es un libro que insiste sobre el daño para doblarlo y extraer de él algo: el misterio. Se construye de preguntas que se pisan y que se interrogan entre sí en busca de la palabra exacta. Y así persigue los conflictos universales de siempre, aunque nunca son los mismos y siempre resultan inescrutables: la pérdida, el agravio, la violencia, las desigualdades, el arte, el futuro, la amistad, los miedos.

Este libro dividido en tres partes: TODO [fallido], TANTO [inadvertido] y TODO TANTO [resquicios], es sin duda una prueba más del calor que habita en la lírica de Borra: una poesía sensible que habla sobre todos nosotros y que nos invita a conquistar el terreno de lo desconocido con actos y no sólo con palabras.

Después de “Para trazar lo (im)posible” Borra regresa con un texto renovado, en el que laten quizás las mismas inquietudes, pero a las que el poeta se acerca por otro vértice, reconstruyendo su propio lenguaje. En un estilo menos fragmentario y más directo, Borra afronta la poesía con vivacidad y empeño, porque las palabras adquieren nuevos significados después de la infancia.

Y en esa reflexión hay una búsqueda interior que se acerca a ese mundo perdido de la infancia cuestionando lo que ha quedado de él en el subsuelo; una idea maravillosa que a modo de metáfora sobre lo que habita más allá de la razón roza los cimientos de la psicología e intenta dar respuesta a nuestra principal inquietud, ¿qué somos más allá de este cuerpo? ¿acaso alma? Y siguiendo en esa línea se acerca a la memoria colectiva, intenta explicar lo que nos acerca a las demás personas y dar voz a los silencios que nos preceden.

«Todo tanto», de Arturo Borra —Editorial Tigres de Papel—

La extranjería de los aislados

La extranjería, ese tema reincidente en la poesía de Borra, también es uno de los pilares de este libro. Arturo regresa a esas nuevas-viejas inquietudes que parecen no tener horizonte ofreciéndonos poemas de arrolladora contundencia.

La forma en la que asalta-toca-abraza-vive la extranjería se encuentra provista de empatía: extranjero que vela por los más extranjeros. Parece buscar en la claridad la razón y la certeza de que la miseria tiene un final. Al mismo tiempo, estos textos exploran nuestra memoria colectiva e intentan descifrar el código morse que se esconde a la realidad, que habita en el silencio del pasado, que se repite en el silencio del presente y que parece condenado a repetirse en un futuro silencio.

Muchos de los poemas se conectan con el discurso social ya presente en “Para trazar lo (im)posible” y describen con crudeza la situación que para miles de refugiados es la vida cotidiana. Así, Borra construye preguntas sobre una realidad sobre la que pesan los silencios y las injusticias de la historia, que retornan y se hacen protagonistas.

«Todo tanto», de Arturo Borra —Editorial Tigres de Papel—

El niño que habita en la mirada

Si bien ya en los libros anteriores se desprendía una ternura que evocaba a la inocencia de los primeros años, con “Todo tanto” Borra va un poco más lejos. Su mirada ya no sólo busca la de su niño interior, sino que intenta aferrarse a ella con uñas y dientes: escribir desde esa inocencia; y para hacerlo se acerca a sus propios ojos en los de su hijo. De este modo observa la ternura, la fragancia tácita de lo que no cabe en la madurez e intenta extraer la miel del pasado. Es en ese sentido este libro es también un viaje de vuelta a la propia infancia, movido por la ternura que observan sus ojos en la vida de su hijo.

Parece este libro el intento de mirar en los ojos del niño que lo habita y del hijo que a su lado ama, ríe, siente. Y también la necesidad de hacerse la promesa de conservar la infancia en los ojos del otro, de no fallarle, de saberse niño siempre para impedir que esa luz muera, que esos ojitos sean enceguecidos por las argucias del mundo adulto. Ensayar como en la infancia la capacidad de estirar la vida, y con ella el amor, hasta límites inimaginados.

«Todo tanto», de Arturo Borra —Editorial Tigres de Papel—

La esperancita, ahí

Y la esperanza, esa esperancita siempre presente en Borra, también se esconde en este libro crudo y lleno de tristeza. Y quizá ese es un punto en el que también se encuentran los poetas que se arriman a la infancia para crear; porque sostener la mirada del que fuimos es sin duda la mejor reivindicación de la esperanza. Y en ese sostener, apostar por una escritura extraña, siempre en movimiento, siempre en la frontera: otra característica loable de la poesía de Borra que me hace sentir sus palabras con una intensidad cierta (poesía que no engaña).

Hay muchísimos poetas aquí-allá-acá-allí que me gustan, pero algunos llegan más hondo. No valen explicaciones para la poesía de Borra. Poco puedo decir si cada vez que le leo algo cambia en mí y a veces ni consigo explicar qué es. Salgo vapuleada de sus versos, como quien ha sido sacudido por la violencia, la misma violencia de la infancia. Pero también salgo con la esperanza de que sólo quienes arriesgan por lo que viene después sobreviven a esa crueldad, y con la certeza de que hay vida en la escritura aunque esté al margen: extraña ha de ser para conseguirlo. De ahí mi confianza en su poesía; de ahí mi empeño en recomendarles este libro.

“Todo tanto” es sin duda una reafirmación de esa idea que viene repitiendo Borra cada vez con mayor contundencia: la escritura habrá de ser vida o no será. Y aquí vuelvo a Viñals quien afirma que lo mucho aprendido de poco sirve. Por suerte, cuando florezca el duraznero el jardín será perfecto, y habremos ganado-recuperado la infancia.

¡Lean “Todo tanto” y hagan de la poesía un jardín donde acampe la ternura y la inocencia: para mirar a los otros con los ojos de un niño sorprendido!

«Todo tanto», de Arturo Borra —Editorial Tigres de Papel—
Todo tanto

Arturo Borra

Tigres de Papel, 2016

ISBN: 978-84-944978-1-0

150 páginas

13 €

 



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