250 años antes del nacimiento de Cristo, los egipcios ya escribían poemas. Los jeroglíficos encontrados con cantos de labor y religiosos son las pruebas más remotas de la existencia de la poesía en el lenguaje escrito. Afortunadamente, esta práctica cultural no se detuvo con el paso de los años y los poetas no dejaron de surgir en cualquier rincón del planeta.

Juan GelmanAl buscar la definición del término contemporáneo/a en el diccionario de la Real Academia Española, veremos que la palabra hace referencia a aquello perteneciente o relativo a la época en que se vive. Ya sabemos entonces a que nos referimos con poesía contemporánea.

No puede obviarse que la poesía, tal como la conocemos en la actualidad, es el fruto de una rica evolución histórica. Las creaciones de autores como Homero (quien vivió en el siglo VIII A.C.), Virgilio (70 A.C.-19 A.C.), Li Bai (701-762), Miguel de Cervantes (1547-1616), William Shakespeare (1564-1616), Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) o Federico García Lorca (1898-1936), por nombrar unos poquísimos exponentes poéticos, han sido imprescindibles para que lleguemos a la poesía actual.

Hoy mismo podemos nombrar a varios poetas que aún se encuentran activos y que, sin dudas, ya forman parte de lo más excelso de la historia de la poesía. El uruguayo Mario Benedetti (quien a lo largo de su trayectoria ha recibido premios como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el José Martí y el Menéndez Pelayo, entre otros), el argentino Juan Gelman (Premio Cervantes, Juan Rulfo, Reina Sofía), el español Antonio Gamoneda (Cervantes, Reina Sofía), la peruana Blanca Varela (Reina Sofía, Federico García Lorca) y el chileno Gonzalo Rojas (Reina Sofía, Octavio Paz), por ejemplo, son algunos de ellos.

Mañana nacerán otros autores que tomarán el legado de estos nombres y lo llevarán a nuevos puertos. Porque la poesía, si bien se construye sobre miles de años de historia, también es el arte de la innovación y del rompimiento de estructuras.