La poesía es esencialmente un acto de reflexión. Todo poema se dedica a considerar en forma detenida o novedosa cierto aspecto de la vida. También podría decirse que la poesía fluye en forma natural, aunque eso no implica que no exista al menos un acto inconsciente de reflexión.

Poemas de reflexiónEl uruguayo Mario Benedetti, uno de los más importantes poetas de la lengua española, nos ha regalado una bella reflexión sobre el amor en “Asunción de ti”. Lo mismo ha hecho el mexicano Octavio Paz con “Más allá del amor”, por ejemplo. Claro que las reflexiones poéticas no se agotan en el amor: Amado Nervo fue uno de los tantos que, a la hora de escribir, pensó en sus últimos días de vida (“En paz”).

El francés Victor Hugo, por su parte, dedicó unas líneas ha establecer coincidencias y opuestos entre el hombre y la mujer. Para este escritor, el género masculino es el cerebro que fabrica la luz, mientras que la femineidad es el corazón que da lugar al amor.

También existen los poemas de reflexión más generales, que presentan algo así como máximas o preceptos para adoptar en la vida. Uno de los más populares es “Instantes”, que suele ser atribuido, en forma errónea, al argentino Jorge Luis Borges. El autor de dichos versos fantasea con la posibilidad de vivir una nueva existencia, más relajada y sin tantas preocupaciones: “Por si no lo saben, de eso está hecha la vida / sólo de momentos; no te pierdas el ahora”.

Para cerrar este artículo, podemos recordar a un poema de la chilena Gabriela Mistral, titulado “Creo en mi corazón”. Allí, la poetisa expresa su plena confianza en los dictados de su corazón (“siempre vertido / pero nunca vaciado”) para afrontar las problemáticas de la existencia.

Imitemos a estos grandes autores y permitámonos reflexionar sobre las cuestiones que componen nuestras vivencias cotidianas. Nuestra visión de la vida, seguramente, se volverá más clara.