Día a día surgen nuevos escritores, muchos de ellos muy buenos, algunos que se vuelven ultra conocidos, y otros que ofrecen buenas obras pero se quedan casi en el anonimato. Hoy les traeré a algunos autores de Latinoamérica que en diversas entrevistas han compartido sus comienzos en la literatura.

Yolanda Arroyo Pizarro nació en Puerto Rico en 1970 cuenta que está cansada de las injusticias y de las diferencias -todas ellas inventadas- y esa es la razón que la lleva a escribir. Una de las palabras que la atrapa y que la impulsa a sentarse a escribir es una de las pronunciadas por el Principito, desosirio, que significa susurro-denuncia.

Asegura que le apasiona la novela, pero que también dedica parte de su tiempo a cultivar el cuento y la poesía, donde manifiesta su postura frente a la sociedad e intenta cambiar la mentalidad de ciertos lectores.

Luis Alberto Bravo es de Ecuador y procede de un lugar llamado Milagro. Es un hombre gracioso a quein no parecen gustarle las entrevistas, parece frontal y se ríe. Entre sus obras se encuentran “Cuentos para hacer dormir a una niña punk” y “Las ardillas del Orden Enano”

Pablo Casacuberta nació en la capital de Uruguay en 1969 y asegura que lo criaron convenciéndolo de que debía considerarse un ser vivo rodeado de muchos otros seres vivos. Le enseñaron a observar el mundo y prestar atención a lo que la vida le decía al oído. Comenzó a escribir para entender el por qué de las cosas, por qué estaba vivo, por qué amaba, por qué respiraba y por qué lo hacían el resto de los hombres vivos, para explicar la vida que se movía a su alrededor constantemente. Entre sus obras se encuentran “Aquí y ahora” y “Escipión”.

Fabián Casas es Argentino, de Buenos Aires, se considera más lector que escritor y le gusta leer sobre todo aquellos textos que crecen al tutún.

Entre las obras de Fabián se encuentran “Los lemmings y otros”y “El bosque pulenta”

Ena Lucía Portela es Cubana. Nació en La Habana en 1972 y ha recogido premios y reconocimientos por sus obras, entre las que se hallan “Djiuna y Daniel”, “El niño pez”, “La sombra del caminante” y “El viejo, el asesino, yo y otros cuentos”.

Cuenta que lo que más le atrae de lo que haya hecho es la obra en la que encuentra inmersa en este momento, “La última pasajera”, una novela en la que trabaja desde hace varios años.

Pilar Quintana es de Colombia y escribe desde muy pequeña, siendo su primera creación un poema que trataba sobre un payaso que lloraba por dentro mientras una sonrisa dibujaba su cara con pintura. Ese conjunto de versitos marcaría su estilo, hoy escribe de la cantidad de máscaras que los humanos nos ponemos; todos sus personajes son simuladores y se niegan a ser ellos mismos o aceptar lo que les ha tocado en la vida. Entre sus publicaciones están “Coleccionistas de polvos raros”, “Conspiración iguana” y “Coquillas en la lengua”.

Jacinta Escudos es de El Salvador y dice que le gustan las historias que te afectan de una forma brusca, las cuales luego de leerlas ya no eres la misma persona.

Además es una autora a quien le interesa la exploración de lo misterioso, de llegar al límite de lo fantástico para poder comprender de verdad la realidad. Asegura que en primer lugar busca que el lector reflexione, que tome partido de cuestiones que afectan a las sociedades y para eso intenta contar buenas historias que conmuevan y obliguen al lector a formar parte de ellas.

Andrea Jeftanovic es de Santiago de Chile y asegura que su afición por la literatura viene por la necesidad de conocerse y de contarse a sí misma.

Compara la literatura con un tejido donde quien escribe devana el hilo y quien lee lo recorre y al escribir intenta realizar un trabajo similar al de un orfebre, que el resultado sea un explosivo capaz de transformar al lector y de ayudarle a entender la profundidad de aquello que lo rodea.Entre sus libros se encuentran “No aceptes caramelos de extraños”, “Geografía de la lengua” y “Escenario de guerra”.