4
nov

Que no te pase a ti

Publicado por Delfina Acosta el 4 de noviembre de 2011 a las 05:56 pm

Era caída la tarde. Supe que Mario llegaba porque el portón rechinó. El perro de la casa lo recibió festivamente. Yo le dije el mimo al que lo tenía acostumbrado, cuando abrí la puerta: “Pero si vas a resfriarte con el fresco de la calle, cariño. Pasa pronto, pronto, y tomaremos un té de chamomilla [...]

15
mar

Primo cruel

Publicado por Delfina Acosta el 15 de marzo de 2011 a las 03:35 pm

Cuando Narcisa Ibáñez enviudó, y luego de una breve enfermedad sus ojos asustados se cerraron, en una tarde en que un jilguero picoteaba nerviosamente los vidrios de la ventana de su habitación, Clementina, su hermana, supo que debía traer a sus sobrinos a vivir en su casa. Eran mellizos de siete años, la niña con [...]

1
feb

El forastero

Publicado por Delfina Acosta el 1 de febrero de 2011 a las 03:50 pm

En el pueblo no ocurría nada. Gertrudis, que vendía flores de origami frente al cementerio cada domingo, y Andrés, que solía traer alguna que otra presencia dominical suya hasta el portón de hierro para que se viera la calidad de la gabardina de sus pantalones, hablaban, y hablando tosían niebla. A veces les pasaba por [...]

23
nov

Mi noble y amada bestia

Publicado por Delfina Acosta el 23 de noviembre de 2010 a las 01:23 am

Iba yo con mi perra, noble bestia, de las pocas que hay, paseando por la vereda de mi cuadra. Precisaba cumplir el primer mandamiento de la gente con ciertos síntomas de estrés y agotamiento nervioso: la caminata. No pensaba en los políticos, ni en las aflicciones del mundo, que son muchas, pues mis propias aflicciones [...]

11
oct

El disertante

Publicado por Delfina Acosta el 11 de octubre de 2010 a las 07:15 pm

Del libro El Club de los Melancólicos, editado por Servilibro. La señorita Sara Arzamendia era una escritora que tenía su tiempo arreglado. Se levantaba cuando el olor de su patio cubierto por enredaderas, aloes, helechos y flores de las más diversas especies, se hacía fuerte y le provocaba estornudos. Los abejorros venían a estrellarse, en [...]

21
jul

Orquídeas para Clara

Publicado por Delfina Acosta el 21 de julio de 2010 a las 06:30 pm

Por un camino de polvo uno iba a la Farmacia Lázaro, y ahí, el farmacéutico, que llevaba una vida sedentaria, te contaba algún chisme, cualquier zoncera, porque gran cosa no ocurría nunca. Todo era un asomarse a la ventana, y mirar a la calle, que al atardecer tenía un color sombrío y apagado, y luego, [...]

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