La vida del artista y escritor salvadoreño Salvador Salazar Arrué, a quien aún hoy se lo recuerda bajo el seudónimo de Salarrué, comenzó en la ciudad de Sonsonate el 22 de octubre de 1899.

A quien fuera alumno del Liceo Salvadoreño, el Instituto Nacional, la Academia de Comercio y, más tarde, de la Corcoran School of Arts de Washington D.C., el arte lo atrajo desde temprana edad. Prueba de ello es que además de haberse iniciado en la escritura cuando sólo era un niño de diez años de edad, Salarrué estudió dibujo y pintura.

En 1922, este hombre que logró ser valorado a través del tiempo como uno de los exponentes más destacados de la literatura latinoamericana, contrajo matrimonio con Zélie Lardé, una pintora salvadoreña con quien llegó a tener tres hijas.

Sobre su trayectoria profesional, es posible destacar su rol como jefe de redacción del periódico “Patria”, su trabajo como fundador y director de revistas como “Amatl” y “Espiral”, su función como agregado cultural de la delegación diplomática en Estados Unidos, su labor como Director General de Bellas Artes y el impulso que le dio a la Galería Nacional de Arte que él mismo creó en el Parque Cuscatlán, entre muchos otros puntos.

“El Cristo negro”, “El señor de La Burbuja”, “Cuentos de barro”, “El libro desnudo”, “Cuentos de cipotes”, “La sed de Sling Bader” y “Mundo nomasito” son algunas de las obras que forman parte de su prolífica producción literaria.

Salvador Salazar Arrué encontró la muerte el 27 de noviembre de 1975 en Los Planes de Renderos. Cabe destacar que, en 2003, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de El Salvador recuperó su vivienda y, hoy en día, allí funciona La Casa del Escritor, espacio desde el cual se forman y promocionan jóvenes talentos del universo literario.