Su partida de nacimiento sitúa su llegada al mundo en San Peterburgo, el 16 de mayo de 1910. Asimismo, los datos que hasta hoy se asocian a su figura dan cuenta que su corazón dejó de latir en Leningrado el 13 de noviembre de 1975.

Estas dos fechas marcan el comienzo y el fin de la vida de Olga Fyódorovna Bergholz, una reconocida poetisa soviética que inició su actividad como escritora profesional en 1924. Meses después de esa primera incursión en el mundo de las letras, esta descendiente de un médico se adhirió a “El cambio”, un grupo literario que le dio la posibilidad de conocer a Boris Kornilov. Con él contrajo matrimonio en 1926 y tuvo una hija, Irina.

Años más tarde, Bergholz completó en la Universidad de Leningrado la carrera de Filología y viajó a Kazajstán para aportar materiales periodísticos al diario “Estepa Soviética”.

Al regresar a Leningrado, esta mujer que se divorció de Kornilov y volvió a formar pareja con Nikolay Molchanov trabajó para un periódico vinculado al rubro hidroeléctrico y se dedicó a ampliar su producción literaria.

En la época de la Gran Purga, su primer marido fue fusilado y ella fue privada de su libertad por siete meses. En 1940, a meses de haber sido exonerada y después de perder un embarazo como consecuencia de los golpes que recibió en el marco de un interrogatorio, se sumó al Partido Comunista.

“Diario de febrero”, “Poema de Leningrado” y “Estrellas de día” son algunas de las creaciones más destacadas de esta autora que, a lo largo de su trayectoria, acumuló múltiples distinciones. En reconocimiento a su buen desempeño como escritora, por ejemplo, Olga Bergholz recibió medallas y condecoraciones como la Orden de Lenin y el Premio Stalin, así como también fue honrada con una calle en San Petersburgo, un cráter de Venus y un planeta menor que han sido bautizados con su nombre.