A pesar de haber elegido la medicina como profesión, el mexicano Mariano Azuela González también cultivó un interesante perfil literario que lo llevó a destacarse como crítico y escritor.

Mariano AzuelaLa vida de este descendiente de una familia de comerciantes comenzó en el estado de Jalisco el 1 de enero de 1873. Aunque es difícil de comprobar, la temprana afición que demostró tener hacia la literatura pudo haber surgido gracias a las apasionantes narraciones de su abuelo materno, quien parece haberlo motivado a acercarse a los libros.

A Azuela le atraían tanto la lectura como la escritura, pero en Guadalajara no se instruyó al respecto, sino que prefirió estudiar Medicina. De todas formas, el tiempo le dio revancha y este mexicano pudo demostrar sus aptitudes tanto para la creación de ensayos y obras teatrales como así también para el cuento y la novela.

Tras debutar como novelista a través de “María Luisa”, este hombre que fue director de Educación en Jalisco y se desempeñó como médico militar en las fuerzas revolucionarias de Julián Medina lanzó obras como “Los fracasados”, “Los triunfadores”, “La rueda del aire”, “Andrés Pérez, maderista” y “Los de abajo”.

El también creador de propuestas como “Las moscas”, “Las tribulaciones de una familia decente”, “El desquite” y “La luciérnaga” fue uno de los miembros fundadores del Seminario de Cultura Mexicana y, en abril de 1943, se convirtió en uno de los impulsores de El Colegio Nacional.

Este hombre que a lo largo de su trayectoria fue distinguido con galardones como el Premio de Literatura que le otorgó la Sociedad Arte y Letras de México y el Premio Nacional de Lingüística y Literatura falleció en la Ciudad de México el 1 de marzo de 1952. Como muestra del respeto y la trascendencia que había logrado alcanzar, sus restos fueron sepultados en la Rotonda de las Personas Ilustres.