Durante toda su vida, el argentino Leopoldo Lugones se dedicó a cultivar su espíritu literario a través de la creación de poesías, ensayos y actividades periodísticas, al tiempo que mostró un marcado interés para las cuestiones políticas.

Leopoldo LugonesNacido el 13 de junio de 1874 en la provincia de Córdoba, el pequeño Leopoldo pasó su niñez en Santiago del Estero y en Ojo de Agua. Tiempo después, este joven educado bajo una formación católica muy estricta, fue enviado a la casa de su abuela materna para poder cursar el bachillerato en el Colegio Nacional de Córdoba. Allí, en esa ciudad, fue donde, en 1892, comenzó a realizar sus primeras experiencias en materia de periodismo y literatura, tanto en la publicación “El Pensamiento Libre” como publicando poesías bajo el seudónimo Gil Paz.

Cuatro años después, el flamante escritor viaja a Buenos Aires y contrae matrimonio con Juana González, quien pronto se convertiría en la madre de su único hijo, Polo. En esa ciudad, quien fuera fundador del primer centro socialista de Córdoba, se une al grupo integrado por José Ingenieros, Roberto Payró y Manuel Ugarte, entre otros escritores, y colabora, de manera esporádica, con el periódico socialista “La Vanguardia” y el periódico roquista “Tribuna”.

En 1903, con su primer libro publicado (al que tituló “Las montañas del oro”), actividades en el diario “La Nación” y una adhesión a la masonería en su haber, Lugones es expulsado del socialismo por apoyar la candidatura conservadora de Manuel Quintana para ocupar el cargo de presidente de la República Argentina. Para ese entonces, el protagonismo político del poeta despertaría polémicas en Buenos Aires. En este marco, cabe recordar que el autor de obras como “Los crepúsculos del jardín”, “Lunario sentimental”, “Historia de Sarmiento”, “Las fuerzas extrañas”, “Cuentos fatales” y “Mi beligerancia”, entre otras, experimentó diversas identificaciones ideológicas al pasar por el socialismo, el liberalismo, el conservadurismo y hasta el fascismo.

En la década del ’30, decepcionado por su frustrada militancia política tras apoyar el golpe de Estado y deprimido por una profunda crisis sentimental, el ganador del Premio Nacional de Literatura (1926) y presidente, desde 1928, de la Sociedad Argentina de Escritores, decidió suicidarse. Así, el 18 de febrero de 1938, con una mezcla de cianuro y whisky, el escritor le puso fin a su vida.