El nacimiento de la escritora inglesa Georgette Heyer (cuyo nombre deriva del de su padre, George, un hombre que le inculcó a sus hijos el amor por los libros) se produjo el 16 de agosto de 1902.

Los primeros años de esta novelista, la mayor de tres hermanos, transcurrieron en París, pero la Primera Guerra Mundial encontró a la familia de regreso en Inglaterra. Allí, su progenitor formó parte del ejército y, una vez concluído el conflicto bélico, se dedicó a la enseñanza y a la escritura. Asimismo, ella intensificó su afición a la lectura y comenzó a reunirse con algunas amigas para analizar y reflexionar sobre diversos materiales literarios.

Aunque el mundo de las letras la apasionaba, su carrera como escritora surgió casi por casualidad, ya que comenzó gracias a unas historias cortas que Georgette había creado para entretener a uno de sus hermanos, quien requería de muchos cuidados a causa de la fragilidad de su salud.

Maravillado por las características de esos relatos breves, George Heyer incentivó a su joven hija para que se animara a publicarlas y así fue cómo, en 1921, la adolescente ya había lanzado su primer libro: “La polilla negra”.

Cuatro años después de ese debut, la también creadora de trabajos como “El tío Sylvester” y “La indomable Sophia” contraería matrimonio con el ingeniero George Ronald Rougier, con quien vivió en África y en Macedonia, entre otros países.

Con el paso del tiempo, la escritora sumaría títulos que le permitirían destacarse, a nivel internacional, como una gran novelista especializada en relatos románticos, policiales e históricos.

“Esas viejas sombras”, “Matrimonio por conveniencia”, “La hija del faraón”, “Arabella”, “Un hombre sin igual”, “Muerte en el cepo” y “Aquí hay veneno” son otras de las obras que forman parte de la extensa producción literaria de esta mujer que falleció el 4 de julio de 1974.