Uno de los dramaturgos más reconocidos del llamado Teatro del absurdo fue Eugene Ionesco, el escritor francés de origen rumano que nació el 26 de noviembre de 1909 en Slatina y que, a principios de 1970, fue elegido miembro de la Academia Francesa.

Eugène IonescoPese a haberse criado en Paris hasta los trece años de vida, el autor decidió regresar, en 1925, a su pais natal, donde cursó la carrera de Letras en la universidad de la capital rumana. Por ese entonces, se ganó la vida durante tres años como profesor de francés en una escuela secundaria de Bucarest y, en 1938, volvió a Francia y se instaló allí de forma definitiva.

Antes de dedicarse en exclusiva a la producción literaria, Eugène Ionesco trabajó en una casa editorial, luego en una entidad bancaria e inició una tesis doctoral basada en la poesía francesa que jamás concluyó. Además, se vinculó al grupo de la revista literaria “Cahiers du Sud”.

En 1950, gracias a su obra teatral “La cantante calva” (que se representó por primera vez en el Théâtre des Noctambules), el autor comenzó a trazar un camino de éxito y fama que se reforzaría, tiempo después, con la aparición de numerosos trabajos, entre los que se destacan, por ejemplo, títulos como “La lección”, “Las sillas”, “Víctimas del deber”, “Amadeo o cómo salir del paso”, “El rinoceronte”, “El rey se muere”, “El juego de la peste”, “El hombre de las maletas” y “Viajes al otro mundo”. Por supuesto, tan extensa trayectoria no podía quedarse sin reconocimientos. En este sentido, cabe destacar que Ionesco fue distinguido por la Sociedad de Autores Franceses con el Gran Premio de Teatro, galardón al que luego se sumarían el Gran Premio Literario de Mónaco, el Premio de Literatura Europea y el de la Bienal Internacional de Jerusalén, entre otros.

Eugène Ionesco falleció el 28 de marzo de 1994 y, tras su muerte, los restos de este escritor que, además de obras teatrales creó novelas, artículos y ensayos, fueron depositados en el cementerio parisino de Montparnasse.