La vida del escritor boliviano Juan Claudio Lechín Weise comenzó en la ciudad de Cochabamba el 27 de marzo de 1956, aunque pocos años después el destino hizo que no tuviera un sitio fijo para crecer.

Es que sus padres se separaron cuando Claudio era pequeño y, tras ese episodio, fue una doctora alemana quien se hizo cargo de él. Su madre se había marchado a Estados Unidos con otros de sus hijos, pero su padre impidió que su descendiente (quien por ese entonces sólo contaba con seis años de vida) se fuera del país. Sin embargo, su progenitor no pudo criarlo porque andaba o preso, o exiliado.

Como consecuencia de esos conflictos familiares, Lechín tuvo la posibilidad de viajar e instruirse en varias ciudades del mundo, aunque, durante su juventud y adultez, regresó a su país, donde brilló como asesor del Instituto Nacional de Preinversión, fue gerente de diversas empresas y ocupó el puesto de director en la Cámara de Exportadores.

Tras asistir en su patria al colegio Mariscal Braun, el autor amplió sus conocimientos académicos en Italia, Perú (nación en la que permaneció durante casi cuatro años al cuidado de unos tíos) y Venezuela, donde completó el bachillerato y dio por iniciada la etapa universitaria. Tiempo después de cursar algunas materias en la Universidad Santa María de Caracas, Lechín se trasladó a Lima, más tarde a La Paz y, finalmente, terminó con honores, en la Universidad de Boston, la carrera de Economía.

Pese a haber tenido múltiples ocupaciones a lo largo de su vida, fue el ámbito literario el que le permitió a Juan Claudio Lechín Weise destacarse a nivel internacional, ya que muchas de sus obras fueron traducidas a una gran cantidad de idiomas.

Entre esos títulos que, hasta el momento, dan cuenta de una producción interesante por parte de este hombre boliviano, se encuentran “La gula del Picaflor”, “El festejo del deseo”, “El justiciero de la flor cartucho”, “El tonto del aula”, “La venganza”, “El asesinato de Estorki”, “El duque”, “El linchamiento de Epizana” y “El sindicato: germen del Estado Nacional”, por citar sólo algunos.