A lo largo de su trayectoria, la escritora austríaca Christine Nöstlinger, quien nació el 13 de octubre de 1936 en la ciudad de Viena, supo convertirse en una de las autoras de literatura infanto-juvenil más destacadas de la lengua alemana.

Aunque en su ciudad natal se dedicó a estudiar en la Academia de Bellas Artes y trabajó durante algunos años como dibujante publicitaria, el mundo de las letras la conquistó y así fue cómo Nöstlinger se animó a probar suerte como colaboradora de diversos periódicos y programas radiales.

Por ese entonces, después de haber conocido los aportes de esta austríaca en materia de educación, algunos autores de libros infantiles animarían a esta descendiente de un matrimonio humilde conformado por un relojero y una maestra, a lanzarse como escritora.

“Federica la pelirroja” fue el título de su primer libro, que apareció en 1970 y estaba ilustrado por ella misma. Con el tiempo, su producción literaria también incluiría obras como “Me importa un comino el rey Pepino”, “Un marido para mamá”, “Konrad, o el niño que salió de una lata de conservas”, “Mi amigo Lucki-Live”, “Una historia familiar”, “Querida Susi, querido Paul”, “Gretchen se preocupa”, “Un gato no es un cojín”, “Rosalinde tiene ideas en la cabeza” y “Olfato de detective”, entre muchas otras.

Gracias a estos trabajos que dejaron en evidencia sus cualidades literarias, la figura de Christine Nöstlinger, quien se casó con el periodista Ernst Nöstlinger y tuvo dos hijas, fue sinónimo de éxito en una gran cantidad de países. Sus libros, inspirados en problemáticas reales y escritos con humor e ironía, no sólo se tradujeron a numerosos idiomas sino que también le permitieron a la escritora obtener diversos reconocimientos, tales como el Premio Nacional de Literatura Infantil en Alemania y Austria, el Premio Memorial Astrid Lindgren y el Premio Hans Christian Andersen.