Comentarios recibidos en los poemas de Nelly Cevallos - Liora



Hombre que vuelve
Freddy Kalvo dijo:

Porque hay algo
que aún respira en la herida,
y me empuja a escribir,
como quien enciende una vela
en mitad del naufragio.

La luz que a ti te ilumina
nunca se habrá de apagar
si las balsas son tus liras
que te impiden naufragar...

Un abrazo fraterno mi apreciada LIORA.

30 de junio de 2026 a las 15:13

Hombre que vuelve
César C. Barrau dijo:

Sublime cierre que corona todo el poema como si se tratase del mismísimo Napoleón.

De nuevo resulta inspirador, lleno de recursos que enriquecen, amplifican

-Madre, si vieras cómo llueve por dentro,

cómo el pan se parte solo,

cómo el día se sienta cansado en mi mesa-

Uno se interna en estos versos que describen un fracaso interminable, una indisoluble esencia pegajosa que impide emitir frecuencia, fluir… casi llegando al cierre se siente el lastre y PAM… qué maravilla el cierre: esa “vela en mitad del naufragio” iluminando la pluma, bella musa ingobernable.

Felicidades!

Saludos poeta!


30 de junio de 2026 a las 14:58

Hombre que vuelve
MISHA lg dijo:

melancólicas tus letras poetisa
son bellas
gracias por compartir


Y sin embargo sigo,
con mi abrigo de polvo,
con mi fe que cojea,
con este frío que no sabe morirse.



besos besos
MISHA
lg

30 de junio de 2026 a las 13:57

Hombre que vuelve
Noa Subin dijo:

La claridad de tus argumentos poéticos es inspiradora.
Has logrado que la razón y la emoción dialoguen a la perfección.

Me fascina cómo desarrollas tu idea en este poema.
Cada estrofa aporta solidez al mensaje central.

Para ti, que das voz a lo inefable,
mis saludos más sinceros y un abrazo creativo.


30 de junio de 2026 a las 07:49

Manos blancas
racsonando dijo:

¡Ufff, qué poema, Nelly Cevallos! Nos presentas un encuentro emocional cargado de vulnerabilidad y contradicciones entre el yo lírico y una figura masculina de manos inmaculadas. La fresca lírica se presenta cruda para ofrecer sus versos como un sacrificio personal, comparando su escritura con sangre fría y la única vestimenta de su alma despojada. Existe una tensión constante entre el rechazo y la devoción, donde la pureza del receptor es vista tanto con resentimiento como con una necesidad espiritual. A través de metáforas sobre el hambre y la orfandad, la obra busca una redención compartida mediante el contacto físico y el dolor. En última instancia, el texto explora la búsqueda desesperada de perdón y conexión humana frente a la soledad existencial.

Tu poesía es un viaje, una inmensa travesía existencial.
Gracias por tan exquisitos compartires. 🙌✍️🙌

29 de junio de 2026 a las 16:13

Manos blancas
Ferran Sorel dijo:

Maravilloso tu sentir. La pregunta que me surge, es como ir al encuentro de perdonarnos la vida.. Ferràn

29 de junio de 2026 a las 15:07

Manos blancas
David Arthur dijo:

.....Dame tu mano de nieve, hombre,

dámela para morder este perdón que me hace falta,

y que nos duela a los dos, sin remedio

esta salvación tan huérfana......

Un poema de un amor, una relación de querer y odio pero también los protogonistas se tejan una telaraña de servidumbre amoroso.

Un abrazo de amistad Liora
David



29 de junio de 2026 a las 13:55

Des-doble
Santiago Alboherna dijo:

inquietante poema, vos, testigo de tu sombra...

29 de junio de 2026 a las 10:51

La sombra en el muro
Leoness dijo:



29 de junio de 2026 a las 07:08

Manos blancas
Jesús Ángel. dijo:

Un hablante vulnerable ofrece sus versos como lo único que posee y suplica amor, comprensión y perdón a un hombre de \"manos blancas\". Entre el rechazo y el afecto, expresa que solo el encuentro compartido con el dolor puede abrir el camino hacia una salvación humana y compasiva.
Dicho esto, Nelly Cevallos Iora, suma y sigue.

29 de junio de 2026 a las 00:36

Manos blancas
Sheilo Sanz dijo:

Valorar el esfuerzo del otro es honrar su humanidad, algo que el mundo ha olvidado como responsabilidad.

Encantada mi estimada compañera poeta, de leerte, recibe un saludo cariñoso 🌹🙋‍♀️🧡💙

28 de junio de 2026 a las 23:38

Manos blancas
Lincol dijo:

Un poema muy intenso que habla del dolor, la necesidad de amor y el poder del perdón para acercarnos unos a otros.

Saludos cordiales.

28 de junio de 2026 a las 22:43

La testigo
Carlos Gómez dijo:

Tu poema es impactante y profundo, me impacta la originalidad de salirse de uno mismo para poder mirarse como una testigo, conmovedor poema, gracias por compartir

28 de junio de 2026 a las 20:23

Vertiente
Martha patricia B dijo:

Silencio total. Mejor admiro y continuó. Abracitos

28 de junio de 2026 a las 18:55

Des-doble
Martha patricia B dijo:

Me encanta canta. Es un placer leerte. Abracitos. Feliz vida.

28 de junio de 2026 a las 18:51

Manos blancas
Martha patricia B dijo:

\"Te aborrezco por estar tan limpio,

y te amo por el mismo clavo.\".

Todo y mucho. Y al mismo tiempo poco. Que bello abracitos



28 de junio de 2026 a las 17:31

Manos blancas
Salvador Santoyo Sánchez dijo:

Dame tu mano de nieve, hombre,

dámela para morder este perdón que me hace falta,

y que nos duela a los dos, sin remedio

esta salvación tan huérfana.

Hay excelencia en tu versar, cuando se lee, nadie lo puede negar.
Saludos poeta LIORA

28 de junio de 2026 a las 13:55

Manos blancas
EmilianoDR dijo:

Gracias poeta Loira.
Que bien te ha quedado y que gusto leerlo.
Un cordial saludo.

28 de junio de 2026 a las 12:19

Manos blancas
José Antonio Artés dijo:

Tu poema tiene una verdad emocional que lo hace inolvidable. Su fuerza no reside en la complejidad de su lenguaje o en la originalidad de sus metáforas (aunque algunas son muy logradas), sino en la honestidad brutal con la que abordas el dolor de la distancia, la pérdida de la identidad y la traición de hacerse hombre en la ausencia de la madre. Como obsequio a este gran poema te envío este: LAS LLAVES DE MI CASA

Durante demasiado tiempo
confundí la paz
con la ausencia de portazos.

Habité una casa
de puertas siempre abiertas,
no por generosidad,
sino por el miedo
a escuchar el ruido de un cerrojo.

El “sí”
era una habitación templada.

No exigía explicaciones.
Entraba en la costumbre
como el polvo sobre los muebles:
sin hacer ruido,
hasta parecer parte de la casa.

También yo
acabé pareciéndome
a esa quietud.

Después comprendí
que existen asentimientos
que no nacen del afecto,
sino del temor
a que cambie la expresión
de unos ojos.

Cada “sí”
retiraba una piedra del muro.

Y uno cree
que sigue a salvo
porque el techo
todavía no ha aprendido a caer.

El primer “no”
no fue un portazo.

Fue el leve crujido
de una puerta
que volvía a cerrarse
desde dentro.

Costó.

No por la palabra,
sino por el espacio
que reclamaba.

Porque el “sí”
deja siempre libre el umbral.

El “no”,
en cambio,
aprende dónde empieza
la propia casa.

Sabe
que alguna puerta
dejará de llamar.

Que alguna silla
quedará vacía
alrededor de la mesa.

Y acepta ese silencio
como el precio
de una verdad.

Entonces comprendí
que el coraje
no siempre consiste
en caminar contra el viento.

A veces
basta con permanecer.

Quedarse en el centro del cuarto,
escuchar el eco
de los propios pasos
y reconocer,
por primera vez,
que esa voz
también era la nuestra.

Desde aquel día,
cada “no”
ha ido devolviendo,
despacio,
una llave a mi mano.

Ahora sé
que una casa
con todas las puertas abiertas
termina olvidando
quién vive dentro.

Cerrar una
no fue perder el mundo.
Fue empezar,
por fin,
a habitarlo desde mí.



José Antonio Artés Sánchez


28 de junio de 2026 a las 10:47

Madre yo también lloro
José Antonio Artés dijo:

Tu poema tiene una verdad emocional que lo hace inolvidable. Su fuerza no reside en la complejidad de su lenguaje o en la originalidad de sus metáforas (aunque algunas son muy logradas), sino en la honestidad brutal con la que abordas el dolor de la distancia, la pérdida de la identidad y la traición de hacerse hombre en la ausencia de la madre. Me encanta. Como obsequio a tu maravillaoso poema el envío este mío: LAS LLAVES DE MI CASA: Durante demasiado tiempo
confundí la paz
con la ausencia de portazos.
Habité una casa
de puertas siempre abiertas,
no por generosidad,
sino por el miedo
a escuchar el ruido de un cerrojo.
El “sí”
era una habitación templada.
No exigía explicaciones.
Entraba en la costumbre
como el polvo sobre los muebles:
sin hacer ruido,
hasta parecer parte de la casa.
También yo
acabé pareciéndome
a esa quietud.
Después comprendí
que existen asentimientos
que no nacen del afecto,
sino del temor
a que cambie la expresión
de unos ojos.
Cada “sí”
retiraba una piedra del muro.
Y uno cree
que sigue a salvo
porque el techo
todavía no ha aprendido a caer.
El primer “no”
no fue un portazo.
Fue el leve crujido
de una puerta
que volvía a cerrarse
desde dentro.
Costó.
No por la palabra,
sino por el espacio
que reclamaba.
Porque el “sí”
deja siempre libre el umbral.
El “no”,
en cambio,
aprende dónde empieza
la propia casa.
Sabe
que alguna puerta
dejará de llamar.
Que alguna silla
quedará vacía
alrededor de la mesa.
Y acepta ese silencio
como el precio
de una verdad.
Entonces comprendí
que el coraje
no siempre consiste
en caminar contra el viento.
A veces
basta con permanecer.
Quedarse en el centro del cuarto,
escuchar el eco
de los propios pasos
y reconocer,
por primera vez,
que esa voz
también era la nuestra.
Desde aquel día,
cada “no”
ha ido devolviendo,
despacio,
una llave a mi mano.
Ahora sé
que una casa
con todas las puertas abiertas
termina olvidando
quién vive dentro.
Cerrar una
no fue perder el mundo.
Fue empezar,
por fin,
a habitarlo desde mí.


José Antonio Artés Sánchez


28 de junio de 2026 a las 10:19

La testigo
David Arthur dijo:

Nosotros , los lectores de tu profundo, intricado e intrigante poema , Liora, también somos testigos del encuentro de la testigo y su otro yo, en una espera recíproca.

.....Tu otro yo, la que escribe,

ya no te compadece.



Solo toma notas de tu ruina

y se pregunta

cuánto más vas a aguantar despierta,

porque ya nadie distingue

quién está esperando a quién....


Tengo que admitir que era difícil lograr darte un comentario.

Saludos de mi amistad
David

28 de junio de 2026 a las 08:59

Amor relámpago
David Arthur dijo:

....Fue un tajo limpio en la sombra, una grieta de oro que dolió por su prisa.

Un incendio imprevisto y silencioso que dejó la noche temblando y los relojes rotos......

Gracias a una chiripa, dos corazones se acariciaron profundamente pero de repente sin aviso, él se marchó, y a pesar que él dejó un vacío, a ella, como consuelo, guardó un grato recuerdo.

Quizás agridulce pero hermoso tu poema, Liora, con unas buenas metáforas.

Un abrazo amiga y feliz domingo
David



28 de junio de 2026 a las 08:16

Manos blancas
Noa Subin dijo:

Nelly

Poetisa, tu magia es contundente y hermosa.
¡Qué magia tan especial en tu poema, amiga!
Tu verso es magia pura.
¡Me dejó sin palabras!
La magia de tus letras es impactante.

Recibe tu abrazo de amistad con mucho aprecio


28 de junio de 2026 a las 08:09

La testigo
Jesús Ángel. dijo:

Una voz observa con distancia el desgaste de quien espera, hasta que solo queda una testigo recogiendo los restos de su soledad y su ruina interior..
Suma y sigue.

28 de junio de 2026 a las 00:46

La testigo
Rafael Perez Ortola dijo:

Cuando el principal testigo es uno mismo, las demás presencias pueden ser desquiciantes.
Buenas cuestiones que nos retan.
Saludos cordiales.

27 de junio de 2026 a las 18:18

La testigo
Salvador Santoyo Sánchez dijo:

Es un hermoso poema con metáforas inauditas.

Saludos poeta LIORA

27 de junio de 2026 a las 17:53

La testigo
Gabriel Hernán Albornoz dijo:

Guau Liora! Me ancantó esa doble personalidad del poeta testigo que se describe y escribe como se ve. Mucha realidad en un registro tan imaginario que como poeta vuelves en palabras lo casi imposible, y el lector lo percibe casi a la perfección. Y digo casi porque la imagen del comunicador puede tener una imagen ligeramente distinta a la del comunicado, pero no por ello imperfecta. Saludos amiga poetisa. Si me permites, recibe las felicitaciones de este humilde lector.

27 de junio de 2026 a las 14:17

Madre yo también lloro
Bet Vega Rojas dijo:

Sigo siendo tuyo! Pensé en mi hijo… y en su carrera que va hacia el uniforme.

27 de junio de 2026 a las 12:53

La testigo
ElidethAbreu dijo:

Me ha encantado este descarnado poema.
Gracias querida Nelly por compartirlo.
Un fraternal abrazo.

27 de junio de 2026 a las 11:47

La testigo
Sheilo Sanz dijo:

Esperar tanto y esperar nada, dos realidades fluctuantes, que en la vida a veces percibimos, como razones de todo y de nada. Pero es el juego de la vida que te dice, que siempre hay que tener razones tan tuyas, que no permitan vacios de tí, aún en cualquier penumbra.

Encantada mi amiga poeta de leerte, son fascinante tus letras.
Recibe un abrazo bonito de compañerismo poético 🌹👥🧡💙

27 de junio de 2026 a las 10:50



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