Comentarios recibidos en los poemas de Nelly Cevallos - Liora
La orilla del pan
Nataly Olarte dijo:
Hay vacíos atiborrados de ausencias y de años polvorientos.
Sensible, visceral y magistral escrito.
26 de septiembre de 2026 a las 17:13
Nataly Olarte dijo:
Hay vacíos atiborrados de ausencias y de años polvorientos.
Sensible, visceral y magistral escrito.
26 de septiembre de 2026 a las 17:13
La casa que no cocina el silencio
José Antonio Artés dijo:
Me encanta su manera de hacer visible el vacío que deja la madre sin contar directamente su historia.
26 de septiembre de 2026 a las 07:46
José Antonio Artés dijo:
Me encanta su manera de hacer visible el vacío que deja la madre sin contar directamente su historia.
26 de septiembre de 2026 a las 07:46
La de atrás
José Antonio Artés dijo:
Nelly, me encanta tu poema. «La de atrás» me ha inquietado desde el primer verso: esa presencia que parece vivir dentro de una misma se vuelve cada vez más cercana, hasta llegar a «la dentadura / no es mía». Es breve, extraño y muy poderoso. Me ha dejado pensando. Y como hago recientemente te adjunto mi ùltima publicación : EL SALVOCONDUCTO: EL SALVOCONDUCTO
Un día, mientras la observaba dormir,
pensé en su futuro.
Tenía esa inocencia temprana
que la vida concede a los niños
para felicidad de sus padres,
como si el mundo
fuera todavía una habitación segura
y bastara una caricia
para mantenerlo todo en su sitio.
La miré durante mucho tiempo.
Sus manos pequeñas,
el cabello revuelto sobre la almohada,
aquella manera de respirar
sin saber aún
que crecer significa también
aprender el precio de algunas ausencias.
Pensé en lo que merecía:
una escuela,
unos libros,
unos zapatos nuevos
cuando llegara septiembre.
Pensé en una casa sin miedo
a que faltara lo necesario,
en médicos cuando hicieran falta,
en una universidad,
en un trabajo elegido
y no aceptado por necesidad.
Pensé, sobre todo,
en que algún día pudiera decir que no.
Que pudiera marcharse
si alguna vez lo necesitaba.
Por voluntad propia.
Y entonces, sin saber cómo,
llegaron las dudas,
los cálculos,
las noches sin sueño.
Me pregunté muchas veces
si una madre puede irse
sin abandonar a su hija.
Nadie supo contestarme.
Hasta que comprendí
que mi lugar,
por extraño que pareciera,
no estaba entonces junto a ella.
Su padre la cobijaba con dulzura.
La abrazaba
con esa seguridad tranquila
de quien promete cuidar
lo que más quieres.
Y una tarde
apareció en mi mente
un billete de ida.
Otro país.
Un nombre de ciudad
que yo había aprendido
a pronunciar pocas semanas antes.
Nunca un trozo de papel
había pesado tanto.
En la maleta guardé poca ropa,
una fotografía,
algunas direcciones,
un teléfono escrito dos veces
por miedo a perderlo
y una cantidad de miedo
que no cabía en ningún equipaje.
Ella dormía
cuando fui a despedirme.
Me acerqué despacio.
Le aparté un mechón.
La besé.
No quise despertarla.
Tal vez porque no habría sabido
explicarle que me marchaba
precisamente porque la quería.
El avión despegó por la mañana.
Desde la ventanilla
vi hacerse pequeñas las casas,
las calles,
los lugares de siempre.
Y en algún punto de aquella tierra
que desaparecía bajo las nubes
quedaba mi hija.
Entonces comprendí
que la distancia también puede ser
una forma dolorosa del amor.
En el otro país
aprendí pronto
que los días comienzan muy temprano.
Trabajé en hogares
que nunca serían míos,
cuidando niños
que por la noche abrazaban a sus madres,
acompañando ancianos
que me preguntaban de dónde venía.
Y yo respondía
con el nombre de mi país,
pero en realidad
venía de ella.
Cada mes enviaba dinero.
Una parte para la comida,
otra para el colegio,
otra para guardar,
poco a poco,
como quien construye una escalera
peldaño a peldaño.
Porque no quería comprarle cosas.
Quería comprarle posibilidades.
Quería que estudiara.
Que aprendiera idiomas.
Que pudiera abrir una puerta
sin tener que preguntar
cuánto costaba atravesarla.
Quería que su vida
fuera más grande que la mía.
Por eso acepté
las habitaciones prestadas,
los domingos trabajando,
las cenas solas,
los inviernos
en una ciudad que no conocía mi nombre.
Por eso aprendí
a vivir dentro de una pantalla.
—Mamá, mira lo que he hecho.
—Mamá, he aprobado.
—Mamá, ¿cuándo vuelves?
Y yo sonreía.
Siempre sonreía.
Después apagaba el teléfono
y me quedaba quieta,
mirando la pantalla negra,
como quien espera
que alguien llame de vuelta
desde el otro lado del mundo.
Pasaron los años.
Ella creció.
Los zapatos fueron más grandes,
los libros más difíciles,
las preguntas diferentes.
Y un día comprendí
que aquello empezaba a tener sentido.
Ya no necesitaba preguntarme
por qué me había marchado.
La veía estudiar,
decidir,
equivocarse,
levantarse.
La veía convertirse
en una mujer capaz de sostenerse
con sus propias manos.
Entonces supe
que cada madrugada,
cada casa ajena,
cada cumpleaños perdido,
cada abrazo aplazado
había servido para algo.
Aunque hay noches
en que todavía me pregunto
si aquello que llamé libertad
no fue también
una forma de huida.
No me fui para darle riqueza.
Me fui para darle libertad.
Para que algún día
no dependiera de nadie
para vivir,
para elegir,
para quedarse
o para marcharse.
Quizá nunca pueda devolverme
los años que vivimos separadas.
Tampoco hace falta.
Hay sacrificios
que no esperan recompensa.
Una madre sólo desea
que sus hijos puedan llegar
un poco más lejos que ella.
Y si alguna vez mi hija pregunta
por qué crucé un océano
dejándola atrás,
quisiera que alguien le explicara
que nunca la dejé.
La llevaba conmigo
cada mañana,
en cada trabajo,
en cada moneda,
en cada noche.
Porque algunas madres
cruzan fronteras
para que sus hijas
no tengan que hacerlo.
Y yo crucé la mía
con su nombre en la boca
como un salvoconducto,
como una contraseña,
como la única patria
que no me podían quitar.
José Antonio Artés Sánchez
26 de septiembre de 2026 a las 07:40
José Antonio Artés dijo:
Nelly, me encanta tu poema. «La de atrás» me ha inquietado desde el primer verso: esa presencia que parece vivir dentro de una misma se vuelve cada vez más cercana, hasta llegar a «la dentadura / no es mía». Es breve, extraño y muy poderoso. Me ha dejado pensando. Y como hago recientemente te adjunto mi ùltima publicación : EL SALVOCONDUCTO: EL SALVOCONDUCTO
Un día, mientras la observaba dormir,
pensé en su futuro.
Tenía esa inocencia temprana
que la vida concede a los niños
para felicidad de sus padres,
como si el mundo
fuera todavía una habitación segura
y bastara una caricia
para mantenerlo todo en su sitio.
La miré durante mucho tiempo.
Sus manos pequeñas,
el cabello revuelto sobre la almohada,
aquella manera de respirar
sin saber aún
que crecer significa también
aprender el precio de algunas ausencias.
Pensé en lo que merecía:
una escuela,
unos libros,
unos zapatos nuevos
cuando llegara septiembre.
Pensé en una casa sin miedo
a que faltara lo necesario,
en médicos cuando hicieran falta,
en una universidad,
en un trabajo elegido
y no aceptado por necesidad.
Pensé, sobre todo,
en que algún día pudiera decir que no.
Que pudiera marcharse
si alguna vez lo necesitaba.
Por voluntad propia.
Y entonces, sin saber cómo,
llegaron las dudas,
los cálculos,
las noches sin sueño.
Me pregunté muchas veces
si una madre puede irse
sin abandonar a su hija.
Nadie supo contestarme.
Hasta que comprendí
que mi lugar,
por extraño que pareciera,
no estaba entonces junto a ella.
Su padre la cobijaba con dulzura.
La abrazaba
con esa seguridad tranquila
de quien promete cuidar
lo que más quieres.
Y una tarde
apareció en mi mente
un billete de ida.
Otro país.
Un nombre de ciudad
que yo había aprendido
a pronunciar pocas semanas antes.
Nunca un trozo de papel
había pesado tanto.
En la maleta guardé poca ropa,
una fotografía,
algunas direcciones,
un teléfono escrito dos veces
por miedo a perderlo
y una cantidad de miedo
que no cabía en ningún equipaje.
Ella dormía
cuando fui a despedirme.
Me acerqué despacio.
Le aparté un mechón.
La besé.
No quise despertarla.
Tal vez porque no habría sabido
explicarle que me marchaba
precisamente porque la quería.
El avión despegó por la mañana.
Desde la ventanilla
vi hacerse pequeñas las casas,
las calles,
los lugares de siempre.
Y en algún punto de aquella tierra
que desaparecía bajo las nubes
quedaba mi hija.
Entonces comprendí
que la distancia también puede ser
una forma dolorosa del amor.
En el otro país
aprendí pronto
que los días comienzan muy temprano.
Trabajé en hogares
que nunca serían míos,
cuidando niños
que por la noche abrazaban a sus madres,
acompañando ancianos
que me preguntaban de dónde venía.
Y yo respondía
con el nombre de mi país,
pero en realidad
venía de ella.
Cada mes enviaba dinero.
Una parte para la comida,
otra para el colegio,
otra para guardar,
poco a poco,
como quien construye una escalera
peldaño a peldaño.
Porque no quería comprarle cosas.
Quería comprarle posibilidades.
Quería que estudiara.
Que aprendiera idiomas.
Que pudiera abrir una puerta
sin tener que preguntar
cuánto costaba atravesarla.
Quería que su vida
fuera más grande que la mía.
Por eso acepté
las habitaciones prestadas,
los domingos trabajando,
las cenas solas,
los inviernos
en una ciudad que no conocía mi nombre.
Por eso aprendí
a vivir dentro de una pantalla.
—Mamá, mira lo que he hecho.
—Mamá, he aprobado.
—Mamá, ¿cuándo vuelves?
Y yo sonreía.
Siempre sonreía.
Después apagaba el teléfono
y me quedaba quieta,
mirando la pantalla negra,
como quien espera
que alguien llame de vuelta
desde el otro lado del mundo.
Pasaron los años.
Ella creció.
Los zapatos fueron más grandes,
los libros más difíciles,
las preguntas diferentes.
Y un día comprendí
que aquello empezaba a tener sentido.
Ya no necesitaba preguntarme
por qué me había marchado.
La veía estudiar,
decidir,
equivocarse,
levantarse.
La veía convertirse
en una mujer capaz de sostenerse
con sus propias manos.
Entonces supe
que cada madrugada,
cada casa ajena,
cada cumpleaños perdido,
cada abrazo aplazado
había servido para algo.
Aunque hay noches
en que todavía me pregunto
si aquello que llamé libertad
no fue también
una forma de huida.
No me fui para darle riqueza.
Me fui para darle libertad.
Para que algún día
no dependiera de nadie
para vivir,
para elegir,
para quedarse
o para marcharse.
Quizá nunca pueda devolverme
los años que vivimos separadas.
Tampoco hace falta.
Hay sacrificios
que no esperan recompensa.
Una madre sólo desea
que sus hijos puedan llegar
un poco más lejos que ella.
Y si alguna vez mi hija pregunta
por qué crucé un océano
dejándola atrás,
quisiera que alguien le explicara
que nunca la dejé.
La llevaba conmigo
cada mañana,
en cada trabajo,
en cada moneda,
en cada noche.
Porque algunas madres
cruzan fronteras
para que sus hijas
no tengan que hacerlo.
Y yo crucé la mía
con su nombre en la boca
como un salvoconducto,
como una contraseña,
como la única patria
que no me podían quitar.
José Antonio Artés Sánchez
26 de septiembre de 2026 a las 07:40
Estrategia para el éxito
tuñy Barcala dijo:
Guau !! Que buen remedio para mis “ pupas”. Me ha encantado . Gracias Alma de amiga 🌹
25 de septiembre de 2026 a las 12:40
tuñy Barcala dijo:
Guau !! Que buen remedio para mis “ pupas”. Me ha encantado . Gracias Alma de amiga 🌹
25 de septiembre de 2026 a las 12:40
Biblioteca secreta
anfaber dijo:
Hermoso!, cuanta metafora que despierta la imaginación del lector, exquisitamente!
Disfrute leerte!
24 de septiembre de 2026 a las 20:54
anfaber dijo:
Hermoso!, cuanta metafora que despierta la imaginación del lector, exquisitamente!
Disfrute leerte!
24 de septiembre de 2026 a las 20:54
Biblioteca secreta
Sheilo Sanz dijo:
Un momento de pasión que revive en las sombras. Muy apasionada letras mi querida amiga poeta.
Me encantó leerte tan excitante lineas.
Abrazos inmensos amiga mía 🌹🤗💝✨
24 de septiembre de 2026 a las 09:26
Sheilo Sanz dijo:
Un momento de pasión que revive en las sombras. Muy apasionada letras mi querida amiga poeta.
Me encantó leerte tan excitante lineas.
Abrazos inmensos amiga mía 🌹🤗💝✨
24 de septiembre de 2026 a las 09:26
Biblioteca secreta
Rosario_Bersabe dijo:
Maravilloso poema. Me encanta ese erotismo fino y elegante que emana. Préstame tu pluma, Nelly.
24 de septiembre de 2026 a las 07:32
Rosario_Bersabe dijo:
Maravilloso poema. Me encanta ese erotismo fino y elegante que emana. Préstame tu pluma, Nelly.
24 de septiembre de 2026 a las 07:32
La casa que no cocina el silencio
Montevidiosa Naty 777 dijo:
Ahora lo que hace frio no hay moscas pero odio los moscones que es mala onda cuando aparece uno le abro la ventana para que se vaya.Te invito a leerme Montevidiosa
24 de septiembre de 2026 a las 01:08
Montevidiosa Naty 777 dijo:
Ahora lo que hace frio no hay moscas pero odio los moscones que es mala onda cuando aparece uno le abro la ventana para que se vaya.Te invito a leerme Montevidiosa
24 de septiembre de 2026 a las 01:08
Biblioteca secreta
noasubin dijo:
La elegancia de tu forma es discreta, como la luz que entra suave por la ventana.
Saludos
23 de septiembre de 2026 a las 20:14
noasubin dijo:
La elegancia de tu forma es discreta, como la luz que entra suave por la ventana.
Saludos
23 de septiembre de 2026 a las 20:14
Biblioteca secreta
noasubin dijo:
Mi querida poeta: tus versos son regalo para quien los lee.
Tu sensibilidad es un tesoro. Gracias por leerme.
Que la inspiración nunca deje de fluir.
Dos almas, un mismo arte: gracias, poeta, por caminar a mi lado.
Saludos
23 de septiembre de 2026 a las 14:22
noasubin dijo:
Mi querida poeta: tus versos son regalo para quien los lee.
Tu sensibilidad es un tesoro. Gracias por leerme.
Que la inspiración nunca deje de fluir.
Dos almas, un mismo arte: gracias, poeta, por caminar a mi lado.
Saludos
23 de septiembre de 2026 a las 14:22
Biblioteca secreta
Salvador Santoyo Sánchez dijo:
Ese poema es un santuario a la pasión,
entre libros y suspiros,
se va gestando la inteligencia de un nuevo ser.
Mágica biblioteca, donde entran dos y salen tres.
Los libros han quedado entre líquidos y gritos mudos,
con mayor sabiduría.
CREO QUE ASI SE INICIÓ LA IA. 😂🤣😂
Saludos poeta amiga -LIORA, no resistí la tentación de escribir ese \"chascarrillo\"
Buenas letras como siempre
23 de septiembre de 2026 a las 13:34
Salvador Santoyo Sánchez dijo:
Ese poema es un santuario a la pasión,
entre libros y suspiros,
se va gestando la inteligencia de un nuevo ser.
Mágica biblioteca, donde entran dos y salen tres.
Los libros han quedado entre líquidos y gritos mudos,
con mayor sabiduría.
CREO QUE ASI SE INICIÓ LA IA. 😂🤣😂
Saludos poeta amiga -LIORA, no resistí la tentación de escribir ese \"chascarrillo\"
Buenas letras como siempre
23 de septiembre de 2026 a las 13:34
Biblioteca secreta
Santiago Alboherna dijo:
aplausos !! bellísima e intensa escena ...
23 de septiembre de 2026 a las 12:39
Santiago Alboherna dijo:
aplausos !! bellísima e intensa escena ...
23 de septiembre de 2026 a las 12:39
Biblioteca secreta
Éusoj Nidlaj dijo:
Me animó a publicar una aforismo que lo llevaba olvidado. Saludos y abrazos, mi querida poeta. Muy bueno.
23 de septiembre de 2026 a las 10:45
Éusoj Nidlaj dijo:
Me animó a publicar una aforismo que lo llevaba olvidado. Saludos y abrazos, mi querida poeta. Muy bueno.
23 de septiembre de 2026 a las 10:45
Biblioteca secreta
Gabriel Hernán Albornoz dijo:
Puff! Querida amiga Nelly!!
Qué fuerte! Hay una mezcla de todos los sentidos: lámpara verde, olor a cuero, papel viejo, oscuridad cómplice que sirve a los fines del hervor. El tiempo que se detiene y luego llega él. Y allí saltan los latidos por los aires y comienza la sensualidad, la magia, la belleza fuerte, el objeto de este relato.
Todavía estoy abanicándome las mejillas rojas.
Este poema es un claro ejemplo de como una narración puede ir más allá de las letras e introducirse en el lector con sus miles de sensaciones.
La verdad, una joyita para ir despertando la mañana que venía bastante monótona.
Ahora tengo una buena razón para llegar al final del día lo más rápido posible. Jajaja
¡¡Abrazo enorrrrrme mi querida amiga!!
Gabriel.
23 de septiembre de 2026 a las 10:03
Gabriel Hernán Albornoz dijo:
Puff! Querida amiga Nelly!!
Qué fuerte! Hay una mezcla de todos los sentidos: lámpara verde, olor a cuero, papel viejo, oscuridad cómplice que sirve a los fines del hervor. El tiempo que se detiene y luego llega él. Y allí saltan los latidos por los aires y comienza la sensualidad, la magia, la belleza fuerte, el objeto de este relato.
Todavía estoy abanicándome las mejillas rojas.
Este poema es un claro ejemplo de como una narración puede ir más allá de las letras e introducirse en el lector con sus miles de sensaciones.
La verdad, una joyita para ir despertando la mañana que venía bastante monótona.
Ahora tengo una buena razón para llegar al final del día lo más rápido posible. Jajaja
¡¡Abrazo enorrrrrme mi querida amiga!!
Gabriel.
23 de septiembre de 2026 a las 10:03
Biblioteca secreta
MIM (Fideo de Mileto) dijo:
Demasié par body... Gracias
Cuidate
Manel
23 de septiembre de 2026 a las 09:56
MIM (Fideo de Mileto) dijo:
Demasié par body... Gracias
Cuidate
Manel
23 de septiembre de 2026 a las 09:56
Biblioteca secreta
Confidente999 dijo:
Voy a esperar a que anochezca para seleccionar la estrella que más brille y bajártela. La pondré a tus pies y, subida a ella, podrás recorrer el firmamento iluminándolo con poemas como este. Mientras tanto, que valga una de las que dan aquí; esas que mal llaman \"favorito\".
Si me invitas al viaje astral, solo tienes que pestañear dos veces. Yo esperaré paciente en una biblioteca secreta 😉
23 de septiembre de 2026 a las 09:27
Confidente999 dijo:
Voy a esperar a que anochezca para seleccionar la estrella que más brille y bajártela. La pondré a tus pies y, subida a ella, podrás recorrer el firmamento iluminándolo con poemas como este. Mientras tanto, que valga una de las que dan aquí; esas que mal llaman \"favorito\".
Si me invitas al viaje astral, solo tienes que pestañear dos veces. Yo esperaré paciente en una biblioteca secreta 😉
23 de septiembre de 2026 a las 09:27
Biblioteca secreta
JordiCris ✍️ dijo:
Igual es que hoy tengo la mente efervescente, pero, me da, que es más un encuentro pasional que intelectual.de lectura. Si acaso es una mutua entre los amantes intentado descifrarse. La sensualidad no depende de lo explícito, sino de sugerirlo mediante imágenes y aquí es la biblioteca el entorno y los libros, la madera, el calor, la tinta y el tiempo detenido nos que crean la ambientación ideal para hacer el amor.
Las sugerentes imágenes de la segunda estrofa \"llegas\" / Tu sombra desviste la prisa. / Me arrimas a la mesa de roble... (...) La tercera estrofa: Una tela cae sin ruido. / La luz se inclina sobre el roble. / Me lees en voz muy baja... la siguiente: Un temblor mueve los anaqueles... (...) y la mesa conserva el calor. / Me quedó el abecedario en la espalda, / tinta en los labios dan como resultado este poema de erotismo sugerente, donde lo corporal queda deliberadamente oculto entre las metáforas. Su imagen más potente para mí es probablemente la de la transformación del cuerpo en libro: amar/conocer al otro equivale a leerlo línea por línea, hasta dejar escrita en él una nueva palabra. Nada que ver con las sombría casa. las ausencias y las cenizas. Maravilloso
23 de septiembre de 2026 a las 08:59
JordiCris ✍️ dijo:
Igual es que hoy tengo la mente efervescente, pero, me da, que es más un encuentro pasional que intelectual.de lectura. Si acaso es una mutua entre los amantes intentado descifrarse. La sensualidad no depende de lo explícito, sino de sugerirlo mediante imágenes y aquí es la biblioteca el entorno y los libros, la madera, el calor, la tinta y el tiempo detenido nos que crean la ambientación ideal para hacer el amor.
Las sugerentes imágenes de la segunda estrofa \"llegas\" / Tu sombra desviste la prisa. / Me arrimas a la mesa de roble... (...) La tercera estrofa: Una tela cae sin ruido. / La luz se inclina sobre el roble. / Me lees en voz muy baja... la siguiente: Un temblor mueve los anaqueles... (...) y la mesa conserva el calor. / Me quedó el abecedario en la espalda, / tinta en los labios dan como resultado este poema de erotismo sugerente, donde lo corporal queda deliberadamente oculto entre las metáforas. Su imagen más potente para mí es probablemente la de la transformación del cuerpo en libro: amar/conocer al otro equivale a leerlo línea por línea, hasta dejar escrita en él una nueva palabra. Nada que ver con las sombría casa. las ausencias y las cenizas. Maravilloso
23 de septiembre de 2026 a las 08:59
Biblioteca secreta
LOURDES TARRATS dijo:
Querida LIORA:
Biblioteca secreta me pareció un poema de una sensualidad extraordinariamente delicada. Conviertes el cuerpo en libro y el deseo en una forma de lectura: cada gesto parece revelar una página que solo puede descubrirse lentamente. Tiene alma, profundidad, latido.
Las imágenes son preciosas —“me lees en voz muy baja”, “me quedó el abecedario en la espalda”, “tinta en los labios”— que consiguen algo difícil: Son sensuales sin necesidad de ser explícitas.
Y ese final, “la primera palabra de la noche”, me parece precioso. No la nombras, y justamente por eso queda resonando en la imaginación.
Un poema íntimo, con mucha elegancia y sugerente: Expones que el erotismo no está en lo que se muestra, sino en todo aquello que las palabras apenas se atreven a insinuar.
Muy bien logrado, amiga. Como siempre.
Desde mi isla, un fuerte abrazo, porque:
POETAS SOMOS…
23 de septiembre de 2026 a las 08:59
LOURDES TARRATS dijo:
Querida LIORA:
Biblioteca secreta me pareció un poema de una sensualidad extraordinariamente delicada. Conviertes el cuerpo en libro y el deseo en una forma de lectura: cada gesto parece revelar una página que solo puede descubrirse lentamente. Tiene alma, profundidad, latido.
Las imágenes son preciosas —“me lees en voz muy baja”, “me quedó el abecedario en la espalda”, “tinta en los labios”— que consiguen algo difícil: Son sensuales sin necesidad de ser explícitas.
Y ese final, “la primera palabra de la noche”, me parece precioso. No la nombras, y justamente por eso queda resonando en la imaginación.
Un poema íntimo, con mucha elegancia y sugerente: Expones que el erotismo no está en lo que se muestra, sino en todo aquello que las palabras apenas se atreven a insinuar.
Muy bien logrado, amiga. Como siempre.
Desde mi isla, un fuerte abrazo, porque:
POETAS SOMOS…
23 de septiembre de 2026 a las 08:59
El plato impar
Jesús Ángel. dijo:
Poema sobre la ausencia, la fractura interior y la pérdida de uno mismo.
23 de septiembre de 2026 a las 05:54
Jesús Ángel. dijo:
Poema sobre la ausencia, la fractura interior y la pérdida de uno mismo.
23 de septiembre de 2026 a las 05:54
La casa que no cocina el silencio
Paris Joel dijo:
Una maravilla! 💕💖👏👏👏
22 de septiembre de 2026 a las 19:55
Paris Joel dijo:
Una maravilla! 💕💖👏👏👏
22 de septiembre de 2026 a las 19:55
Estrategia para el éxito
Santiago Alboherna dijo:
jaja, muy buenos versos, y que son PURA POESIA
21 de septiembre de 2026 a las 11:06
Santiago Alboherna dijo:
jaja, muy buenos versos, y que son PURA POESIA
21 de septiembre de 2026 a las 11:06
El plato impar
EmilianoDR dijo:
Ayer me fui de mí.
Hoy no me alcanzo.
Que bueno es volver a uno mismo. Me ha gustado muchísimo.
Gracias poeta LIORA. Saludos.
20 de septiembre de 2026 a las 14:47
EmilianoDR dijo:
Ayer me fui de mí.
Hoy no me alcanzo.
Que bueno es volver a uno mismo. Me ha gustado muchísimo.
Gracias poeta LIORA. Saludos.
20 de septiembre de 2026 a las 14:47
El plato impar
Sheilo Sanz dijo:
El cansancio incompleta la vida, de lo que vive cercano, es agobio por rutinas que pueden pesar demasiado. Y la vida no se siente, como se desea.
Encantada de leerte mi amiga querida.
Abrazos inmensos siempre 🌹🤗💝
19 de septiembre de 2026 a las 21:31
Sheilo Sanz dijo:
El cansancio incompleta la vida, de lo que vive cercano, es agobio por rutinas que pueden pesar demasiado. Y la vida no se siente, como se desea.
Encantada de leerte mi amiga querida.
Abrazos inmensos siempre 🌹🤗💝
19 de septiembre de 2026 a las 21:31
Testamento de una poeta en bancarrota
Ferran Sorel dijo:
Majestuoso. Super Poema. Mi admiración siempre! Ferrán
19 de septiembre de 2026 a las 20:12
Ferran Sorel dijo:
Majestuoso. Super Poema. Mi admiración siempre! Ferrán
19 de septiembre de 2026 a las 20:12
El plato impar
Syol * dijo:
Excelente !, versos que resumen lo mas profundo de ese estado ausente...
Felíz tarde poeta..
19 de septiembre de 2026 a las 15:37
Syol * dijo:
Excelente !, versos que resumen lo mas profundo de ese estado ausente...
Felíz tarde poeta..
19 de septiembre de 2026 a las 15:37
El plato impar
Gabriel Hernán Albornoz dijo:
Querida amiga Nelly:
He entrado una vez más contigo en la casa y he visto sus divisiones y sus restas, he visto sus propias ausentaduras. ¡Hasta he visto el aire no respirado! El dolor en las costillas formó parte de mí intentando ayudar con ese domingo. Hice fuerzas para volver a hacer ese nombre deshecho y volver a alcanzar a ese \"yo\" fugitivo que se fue; tanto, que ya volvimos a ser un número par.
¡¡Abrazo enorrrrrme!!
Gabriel.
19 de septiembre de 2026 a las 10:18
Gabriel Hernán Albornoz dijo:
Querida amiga Nelly:
He entrado una vez más contigo en la casa y he visto sus divisiones y sus restas, he visto sus propias ausentaduras. ¡Hasta he visto el aire no respirado! El dolor en las costillas formó parte de mí intentando ayudar con ese domingo. Hice fuerzas para volver a hacer ese nombre deshecho y volver a alcanzar a ese \"yo\" fugitivo que se fue; tanto, que ya volvimos a ser un número par.
¡¡Abrazo enorrrrrme!!
Gabriel.
19 de septiembre de 2026 a las 10:18
El plato impar
noasubin dijo:
No necesitas que sea un día perfecto para que sea un gran día. Solo necesitas creer en ti, como yo creo en ti.
19 de septiembre de 2026 a las 09:57
noasubin dijo:
No necesitas que sea un día perfecto para que sea un gran día. Solo necesitas creer en ti, como yo creo en ti.
19 de septiembre de 2026 a las 09:57
El plato impar
noasubin dijo:
Tu pluma tiene la fuerza de lo esencial, querida Nelly. Que tus palabras sigan diciendo lo que muchos sienten y no saben nombrar. Saludo fraterno de poeta a poeta.
19 de septiembre de 2026 a las 09:56
noasubin dijo:
Tu pluma tiene la fuerza de lo esencial, querida Nelly. Que tus palabras sigan diciendo lo que muchos sienten y no saben nombrar. Saludo fraterno de poeta a poeta.
19 de septiembre de 2026 a las 09:56
El plato impar
JordiCris ✍️ dijo:
El plato impar, el título ya habla por sí solo: además si sobra un lado de la cama y el verso que cierra la primera parte del poema en su segunda estrofa “de un plato que ya no espera.” ya no deja mucho más que la radiografía de tus metáforas domesticas para definir la ausencia hasta matemáticamente con ese tres que rompe la pareja y no cuadra, que entiendo que es la soledad. Lo más interesante es que la ausencia no aparece como un vacío en sí mismo. Tiene presencia pues ocupa la cama, modifica la boca, divide, resta, golpea el hueso, pesa sobre las costillas y finalmente deshilacha el nombre. La ausencia tiene cuerpo pero este es de presencia negativa porque aunque está en todas partes precisamente falta. Muy tú el poema. Besos fraternales de los dos
19 de septiembre de 2026 a las 06:31
JordiCris ✍️ dijo:
El plato impar, el título ya habla por sí solo: además si sobra un lado de la cama y el verso que cierra la primera parte del poema en su segunda estrofa “de un plato que ya no espera.” ya no deja mucho más que la radiografía de tus metáforas domesticas para definir la ausencia hasta matemáticamente con ese tres que rompe la pareja y no cuadra, que entiendo que es la soledad. Lo más interesante es que la ausencia no aparece como un vacío en sí mismo. Tiene presencia pues ocupa la cama, modifica la boca, divide, resta, golpea el hueso, pesa sobre las costillas y finalmente deshilacha el nombre. La ausencia tiene cuerpo pero este es de presencia negativa porque aunque está en todas partes precisamente falta. Muy tú el poema. Besos fraternales de los dos
19 de septiembre de 2026 a las 06:31
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