«Samskara», de Albert Kadmon (Cazador de Ratas)

Te invitamos a leer «Samskara» de Albert Kadmon.

Conocí a Albert Kadmon con un libro fabuloso llamado Panero y la Antipsiquiatría. Dolor, Magia y Locura (Antipersona). Su manera de tratar al personaje y al poeta que convivían en el cuerpo de Leopoldo me resultó asombrosa. Ahora he leído su novela Samskara (Cazador de Ratas) y confirmo lo que en su momento pensé, que es un escritor auténtico, que se sale del contorno y trata de ir más allá de los límites de la ficción. Con esta novela vuelve al tema de la invisibilidad de los trastornos mentales, pero da un paso más allá, planteando un escenario tétrico y sacudiéndonos de pies a cabeza. No dejes de leer esta novela.

La evolución espiritual y la oscuridad

Tengo la sensación de que Kadmon necesitaba una excusa para contar lo que quería. Y eso no era la historia del personaje sino la reflexión en torno a la vulnerabilidad de las criaturas que no consiguen adaptarse al sistema y tropiezan con el mundo lamiéndose sus propias heridas. En esta novela el tema principal es la lucha interior por la supervivencia al padecer una enfermedad mental. Y es, en ese sentido, una crítica lúcida al sistema y un esfuerzo por visibilizar a este porcentaje de la población (que es más alto de lo que creemos) que vive descomponiéndose por sus vacíos interiores que polarizan con el vacío del mundo. Una novela increíble que te hará sentir incómodo y que te llevará por las alcantarillas de tu propia mente hasta hacerte temblar.

Samskara es un relato que está a mitad de camino entre novela y cuento. Una escritura que se ajusta completamente al registro de la clásica nouvelle (pero con ingredientes casi del ciberpunk: alucinaciones, imágenes fantasiosas). Aunque en el presente el término nouvelle se suele pegar a cualquier narración corta, una de sus características fundamentales del mismo es el tratamiento minimalista de la trama, pero con una visión de amplitud más propia de la novela que del cuento. En este caso, por ejemplo, tenemos un conflicto principal con sus respectivos hilos secundarios y, por otro lado una secuencia en segundo plano que enriquece y amplia el enfoque de la historia.

Kadmon nos presenta a un personaje maltrecho, un poco desesperado pero nunca del todo muerto, que vive como puede. Drobovsky lleva muchos meses de crisis continuada. Una crisis que va hundiéndolo más y más. Que lo acerca a su fondo oscuro pero con la dificultad de interponer constantemente las necesidades de su tiempo a las suyas. Esto le impide reencontrarse con su voz, salir de esa tumba sórdida en la que viven la mayoría de los mortales, ese samskara, ese tedio de supervivencia a la que nos acostumbramos, y de la que muy pocos conseguimos salir. Sumado al propio lastre que supone vivir, tenemos un personaje roto, con un severo trastorno afectivo, que lo lleva a mezclarse con criaturas, tan rotas como él, que en lugar de ayudarle a sobreponerse o a buscar ayuda, lo empujan a reafirmarse en ese vacío de identidad que mes a mes se vuelve más sólido.

Entre los personajes que rodean a Drobovsky encontramos a Bukoskiana, su debilidad favorita. Una mujer salvaje que tira de él cuando el deseo empuja pero que, no parece tener ningún interés en colectivizar sus dolencias y salir del fondo de ese abismo en el que ambos se encuentran atrapados. Para colmo de males, como si todo esto no fuera suficiente, nuestro personaje padece una extraña dolencia que lo lleva a eyacular sangre cuando una situación se vuelve novelesca. Esto, evidentemente, arruina sus mejores encuentros amorosos, convirtiéndolo en un hombre incapaz de satisfacer su deseo. Y, para ser sincera, no se me ocurre mejor metáfora para expresar esa idea de sumersión en el tedio vital.

La novela feísta de Drobovsky

Las novelas se escriben mientras los personajes se escriben a ellos mismos. Ésta quizá es la primera idea que debemos tener en mente al sentarnos a leer. Mientras acudimos al encuentro del personaje, su vida se escribe. Y, en este caso, la novela oculta otra, una historia rabiosa que encalla en los mismos miedos de Drobovsky pero que vuela un poco más que él. Esta idea, de la superposición de historias, de personajes más o menos comparables en planos distintos me ha resultado sumamente interesante. Dentro de esta novela, encontramos otra que se va abriendo en la escritura de Kadmon, perfilándose como una segunda historia que hipnotiza al lector. Una novela que se apoya en la realidad y que indaga en las cuerdas de una sociedad enferma y machista.

Samskara no es un libro para cualquiera. Requiere tiempo y escucha. El tono, por momentos puede resultarnos un poco chocante, porque Kadmon no teme a las palabras. Además, una perversión que se traduce en comportamientos sexuales salvajes y una desconexión total de lo políticamente correcto. Se nota en su escritura un altísimo conocimiento de la tradición literaria más esperpéntica, pero con un juego de imágenes y un aprovechamiento del humor negro, que resulta interesantísimo. Quizá podríamos ubicar esta historia en los pilares de la literatura punk, aunque lo distópico que propone es simbólico. O, tal vez, lo distópico vive entre nosotros hace mucho tiempo, y todavía no nos hemos enterado.

Otra cualidad que me ha interesado es esa reflexión que permite en torno a la ficción como forma de evolucionar. La posibilidad de desprenderse de las atrofias de la vida real desde ese lugar de inexistencia que hallamos cuando escribimos, cuando el lenguaje se abre ante nosotros como un camino imposible, sólo nuestro, incapaz de atarnos a nada. Quizá, también en esa reflexión cabe la posibilidad de pensar las enfermedades mentales desde otro lugar. Desde una pregunta contra el sistema y contra la normalización de las conductas. Algo urgente, en estos tiempos policiales que nos asolan.

Y termino. Se me ocurre que la gran propuesta de Kadmon en esta novela, es levitar en la ficción, en las posibilidades del lenguaje, para salirnos del tedio de una vida rutinaria y aburrida. Nos ofrece para ello una historia entretenida, con mucho humor y una crítica lacerante contra la realidad y el conformismo. ¿Quién se anima a sumergirse en sus miedos leyendo a este fabuloso escritor?

 
 
 
 
SAMSKARA
Albert Kadmon
Editorial Cazador de Ratas
 
 



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