3 escritoras anglosajonas indispensables


3 escritoras anglosajonas indispensables

Así como hace unas semanas escribí acerca de 4 autoras imprescindibles en lengua castellana, hoy traigo tres nombres fuertes e inquebrantables de la literatura anglosajona: las voces de Mary Astell, Djuna Barnes y Virginia Woolf.

Derechos de la mujer en el siglo XVI

Mary Astell nació el 12 de noviembre de 1666 y fue una imponente feminista que estudió con mimo el lenguaje y luchó a través de su escritura por la igualdad de oportunidades en la educación de las mujeres. Tan profunda e importante fue su labor que se la conoce como «la primera feminista inglesa»; incentivando a autoras posteriores a aferrarse a esa misma bandera.

Lamentablemente poco se sabe de la vida de Astell, pese a la laboriosa labor de su biógrafa, Ruth Perry. Llevó una vida sencilla, con una casa, una cuenta bancaria, incluso ayudó a abrir una escuela en Chelsea a la que pudieran asistir las hijas mujeres de las familias más humildes.

De todo lo escrito por Astell tan solo se conservan algunas cartas y fragmentos manuscritos. Y, fue precisamente porque se codeó con aristócratas ricos que se conservó algo de su obra; de lo contrario, es posible que ignoráramos incluso su existencia.

3 escritoras anglosajonas indispensables

Astell pertenecía a una familia burguesa, pero renegó rotundamente de sus orígenes, saltándose todas las normas que la época imponía a las mujeres. Gracias a su tío Ralph Astell, un ex-sacerdote anglicano, obtuvo una educación informal que le permitió acercarse al pensamiento filosófico de Aristóteles, Platón y Pitágoras.

En 1688 Astell se mudó a Londres, donde conoció a mujeres influyentes entre las que se encontraban Lady Mary Chudleigh, Judith Drake y Lady Mary Wortley Montagu. Ellas la apoyaron e incluso le ayudaron a publicar sus obras.

La mayoría de las ideas revolucionarias de Astell estaban relacionadas con el trato que la mujer recibía en aquella época. Estaba convencida de que para que una mujer accediera a un matrimonio saludable era preciso que recibiera una educación que le permitiera poner en tela de juicio su entorno y comprender sus deseos, necesidades y derechos.

Astell falleció el 11 de mayo de 1731 a causa de un cáncer de pecho. Sus últimos días los pasó encerrada en su habitación, aguardando a la muerte, con su ataúd a un costado y orando sin cesar. Entre sus obras se destaca «A Serious Proposal to the Ladies for the Advancement of their True and Greatest Interest» y «Some Reflections upon Marriage».

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Rebeldía y sexualidad en Barnes

Djuna Barnes nació en Estados Unidos el 12 de junio de 1892 y falleció en Nueva York el 18 de junio de 1982. Es una de las escritoras más importantes para el feminismo y la literatura estadounidense.

Apasionada de los viajes, pasó largas temporadas de su juventud en París, llevando una vida extravagante y recorriendo otros países de Europa. Entre su círculo de amigos contó con la cercanía de personajes como Ezra Pound, James Joyce y Natalie Barney; quienes parecían admirarla entrañablemente.

En las obras de Barnes hay protagonistas rebeldes y una contundente puesta en escena, donde se destacan experiencias transgresoras relacionadas con el inconsciente, el lesbianismo y la fascinación por lo prohibido.

Gracias a que su padre era enemigo de la educación formal, recibió una enseñanza en casa que la preparó para mantener la mente abierta y el razonamiento siempre en vilo. Su excelente apego por los libros y el arte la convirtió en ilustradora para el Brooklyn Eagle.

Se cree que durante su adolescencia, Djuna sufrió abusos sexuales por parte de su padre, cosa que dejó entrever en algunas de sus obras. Cabe mencionar que las referencias a las relaciones sexuales explícitas con carácter sórdido y fines violentos es moneda corriente en sus historias.

Entre sus libros más importantes se encuentran «El libro de las mujeres repulsivas», «Almanaque de las damas» y «El bosque de la noche». En ellos encontramos mucha humildad y a la vez una capacidad extrema por parte de la autora para darle a cada cosa su verdadero nombre. Sinceramente, es una de esas autoras que no pueden dejar de leer.

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Habitación propia

Virginia Woolf es el primer nombre que nos viene cuando hablamos de literatura femenina anglosajona y, aunque no es la única buena escritora de esta lengua, sí es cierto que ha sido una de las más relevantes.

Woolf nació en el Reino Unido en 1882. Se la considera una de las grandes innovadoras de la literatura inglesa, siendo uno de los referentes inestimables del modernismo, al igual que James Joyce, Thomas Mann y Franz Kafka.

En su obra encontramos una fuerte inclinación a la experimentación: cambios bruscos en la estructura temporal, presencia del monólogo interior y de la presentación de ideas provenientes directamente de la mente de los personajes. Pero, sobre todo, la desvinculación con el lenguaje patriarcal y sexista.

De sus obras podemos mencionar «La señora Dalloway», «Al faro» y «Una habitación propia». Como novelista Woolf fue apabullante, cambiando rotundamente la dirección de la literatura anglosajona en particular y regando de matices las letras universales; no obstante, no solo se destacó como narradora, sino también como pensadora.

Sus ideas feministas y avanzadas permitieron, sin lugar a dudas, establecer las claras diferencias que la industria de los libros hacía entre hombres y mujeres. Woolf supo imponerse a las barreras de su tiempo y plasmarse como una artista única que ayudó a cambiar la posición de la mujer en las letras.

Si bien escribió ensayos en los que plasmó directamente sus ideas feministas, no hace falta ir a ellos para acercarse a sus razonamientos, ya que toda su obra se encuentra irrigada de ideas renovadoras y se presenta como una crítica patente a la sociedad y a los sistemas sociales.

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