Enrique del Río (Librería Áncora) en «Libreros Amigos»

Enrique del Río (Librería Áncora) en "Libreros amigos"Una librería es como un segundo hogar en el que sentirse a salvo y echar a volar la imaginación. Y Áncora cumple con esa premisa desde el mismísimo nombre. Se adapta a la acepción tanto de «ancla» como de espacio que «sirve de amparo en una situación de peligro o infortunio». Su librero, Enrique del Río, es el que hace posible que esta librería se (y nos) mantenga en pie. Comenzamos el ciclo de «Libreros Amigos» conversando con él acerca de la historia de la Librería Áncora, sus preferencias literarias como lector y como librero, y el momento que atraviesa el mundo del libro.

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T—¿Qué significa para ti ser librero?

E—Pues la verdad es que es una pregunta demasiado seria. Para mí forma parte de mi vida porque esta es una librería familiar; es algo que tengo asociado a mi vida y que no lo puedo separar. De pequeño venía a echar una mano y me llevaba libros. En mi época universitaria estuve vinculado con las carreras de letras y como la librería está especializada en humanidades, mi interés siempre ha ido por ahí.

T—¿Crees que el entorno en que te criaste y el tener libros en tu casa te condicionó para escoger esta vocación?

E—Sin duda. Aunque es verdad que siempre me he sentido más inclinado hacia las materias de humanidades que a las ciencias, que no me han interesado nunca demasiado, si no hubiese nacido en la familia en la que nací no sé si habría elegido el trabajo de librero.

T—¿Cómo surgió “Áncora”? ¿Qué crees que la hace especial?

E—Esta librería la fundó mi padre en el año ’73. Mi padre terminó la carrera de Derecho, montó primero una escuela de idiomas y después se lanzó con la librería. Supongo que el Derecho no le llamaba mucho y vio esta oportunidad y se lanzó. Como su formación había sido humanística pues la orientó a un público académico universitario y de letras. Al día de hoy la librería sigue siendo fiel a su origen, aunque ha cambiado la forma de gestionarse. ¡La vida ha cambiado tanto en los últimos años! El público universitario ha dejado de comprar libros, por desgracia para los libreros y la gente que vive del sector del libro, así que, como cualquier librero y cualquier persona que tenga un negocio del que vivir, he tenido que adaptarme a los tiempos.

Enrique del Río (Librería Áncora) en "Libreros amigos"

T—¿Cómo has conseguido adaptarte a los nuevos tiempos? ¿Cómo te las ingenias para mantenerte al día con el gran volumen de novedades sin perder tu fondo y mantener una cierta calidad?

E—Pues haciendo una selección muy rigurosa con el concepto de calidad. Yo no recibo ninguna novedad de un distribuidor. Todo lo que llega lo he catalogado yo previamente, lo he elegido especialmente. Llevo cierto retraso a veces de novedades, pero eso también me da una ventaja porque como todo va tan rápido, los libros duran cada vez menos tiempo en las librerías y yo puedo mantenerme un poco al margen. Me preocupo más por conocer a mis clientes y traigo ciertos libros que sé que van a interesarle a ciertos clientes. La idea es conseguir mantener un equilibrio en lo que era antes una librería de fondo para que un bibliófilo pueda darse una vuelta y diga «ah, pues mira, este libro lo estaba buscando desde hace ya mucho tiempo», y a la vez traer ciertas novedades.

T—Pese a que la mayoría de los representantes del mercado aseguran que se venden cada vez menos libros, cada día surgen nuevas editoriales independientes. ¿Con qué crees que está relacionada esta contradicción?

E—Pues porque España es un país contradictorio. Hay verdaderos editores vocacionales que quieren recuperar un poco el oficio tradicional del editor, tanto en su forma como en su contenido. Son estos editores los que han revitalizado la escena nacional dándole importancia y relevancia a figuras como la de los ilustradores y los traductores, que quizás son trabajos que deberían estar mejor remunerados pero que ya han recuperado un poco de esa relevancia que se merecen.

»Editoriales que abrieron la brecha fueron Alba y Acantilado, que ya tienen un catálogo impresionante. Empezaron apostando por la recuperación de clásicos, muy bien presentados, bien traducidos; y después de ellos vinieron una cantidad de jóvenes editores que han querido recuperar un poco el oficio del editor. Lo hacen todo con mucha pasión y todo se cuida al detalle. Además han decidido recuperar la complicidad con el librero; fueron ellos los que se acercaron y los pequeños libreros han valorado ese acercamiento y se ha establecido una relación bidireccional que es fundamental para el libro. Los pequeños editores apuestan por los libreros independientes porque saben que allí van a valorar más sus catálogos (no digo que las grandes no lo hagan) y donde el librero tiene mas facilidad de conocer al pequeño editor, recomendar sus libros, etc. Por aquí han pasado muchos pequeños editores como los de Gallonero, Impedimenta, Errata Naturae, Capitan Swing… que, aunque ahora son editoriales que se han consolidado y que ya tienen un catálogo importante, en su momento fueron un soplo de aire fresco para toda la escena editorial española.

»Otra de las razones que ha propiciado este surgimiento de editoriales pequeñas aparte de la pasión de los libreros ha sido la crisis económica, aunque parezca una contradicción, pero ¿qué ocurre? el panorama laboral es desolador, en España los sueldos son muy bajos, contratos basura, entonces la gente joven se sale con una necesidad de montar su propia empresa. Las herramientas para darle forma a la editorial están ahí y lo mismo para la difusión. Además, las redes sociales rompen la barrera que existía entre escritor y editor, lector y escritor, y, aunque parece que vivimos en un mundo más frío, estos pequeños editores consiguen establecer relaciones cercanas y familiares con sus escritores y esto también nos favorece a los libreros.

»Relacionado con esto yo pongo en marcha una iniciativa que la titulo «pequeños independientes» y dedico un especial a cada editorial. A lo mejor cada dos o tres meses hago un especial. Me empapo bien del catálogo de la editorial, hago una selección de los títulos más interesantes, envío un correo masivo a todos nuestros clientes para presentarles la editorial (con un enlace a la web para que puedan conocerla) y hago una exposición para hacerla más visible. Y también hablo con los editores para que me manden material promocional, marcapáginas o un póster donde se visualice un poco la campaña. Durante ese tiempo, además, ofrezco un 5% de descuento, que es lo que te permite la ley y después esos libros se integran al catálogo de mi librería. En definitiva: la idea es que la gente conozca la editorial.

Enrique del Río (Librería Áncora) en "Libreros amigos"T—¿Cómo se organiza la vida en “Áncora”? ¿Cómo llegan los libros, de qué forma se desarrolla el proceso de catalogación?

E—El proceso es bastante arduo. Es duro debido al volumen de novedades (algo que ha cambiado también de una forma muy significativa en las últimas décadas) porque en España se publican alrededor de 90.000 obras anuales y, si bien es cierto que se publica mucha morralla (se publican muchas cosas autoeditadas o autoediciones encubiertas, de autores que pagan su propia edición) también se publican tantísimas cosas interesantes y a veces tienes que descartar títulos interesantísimos. Ese es el problema de la primera selección. Luego el librero tiene que seguir haciendo una selección eterna de lo que vende; básicamente te tienes que quedar con lo imprescindible.

»Los libros llegan por diversos caminos. Suelo comprar la prensa especializada, los periódicos culturales, el Babelia, el Abc de las letras, la Revista Leer, para mantenerme informado. Por otro lado, la mayoría de los editores te ofrecen la posibilidad de darte de alta en las newsletter, como le llaman ahora, aunque no es otra cosa que el boletín de novedades. Yo me doy de alta y me llegan los dossiers con los títulos nuevos. Y por otro lado, los distribuidores me envían los archivos con todos los lanzamientos. Otras veces me los recomiendan o un cliente me pregunta por un título que no conocía, una editorial que no conocía y me pongo a indagar. Es una búsqueda constante. Para que puedas hacerte una idea: yo podría estar las ocho horas del día descubriendo títulos, no terminaría nunca. Y ese el arma de doble filo que tiene el navegar por la red, que te pierdes. Y como hoy todo se gestiona (la librería, el catálogo, los correos) por Internet, entonces es una especie de esclavitud y a veces es difícil controlarlo. Por eso le pedí al carpintero que me construyera esta mesa, para tener momentos de estar solo con los libros.

»Hay que decir que es un mito que un librero está todo el día leyendo. No hay tiempo. Los libreros que quieran vivir de una librería si se sentaran a leer tendrían que cerrarla en un plazo de dos años yo creo. Tienes que estar trabajando constantemente, dándole vueltas, adaptándote al día a día, buscando… Digamos que el oficio del librero es duro porque te gustan los libros y pasan muchos libros por tus manos y siempre tienes muchos deseos de hojearlos por lo menos (y en una librería pequeña por lo menos puedes hacerlo) pero la verdad es que tienes que invertir mucho tiempo en la gestión. Lo prioritario para mí como librero son los clientes y, por supuesto, los lectores. La gente que va buscando libros, recomendaciones, tiene que irse contenta para querer volver. Pienso que el librero, además, tiene que conocer el mayor número de referencias bibliográficas posibles, conectar temas con facilidad para poder recomendar libros similares; saber de qué trata cada libro, conocer muy bien los sellos, conocer las novedades… Yo creo que esa es una de las claves del éxito.

T—¿En algún momento has tenido que deshacerte de un libro? ¿Cómo fue?

E—No, soy incapaz de tirarlos. Como la librería se fundó en el año setenta hay un fondo que tiene cierto valor y en algún momento tendré que catalogarlos y venderlos pero soy incapaz de tirar un libro.

T—Y respecto a tus lecturas. ¿Qué tipo de géneros y autores te gustan?

E—La verdad es que con la edad se vuelve uno más ecléptico. Empecé como todo chaval con los cómic; me gustaba Tintín, el Percebe. Después pasas a la novela, a los clásicos; me gustaba Kafka, Herman Hesse, Baroja, Stevenson, Stoker, Poe…, que me siguen gustando porque son geniales y siempre los vas a leer de una forma nueva. Ahora me cuesta cada vez más la ficción y me gusta más el ensayo y el género de la memoria y la autobiografía. Por ejemplo un libro que he leído últimamente y que me ha gustado muchísimo es éste de Impedimenta. Me gustan los libros de viaje, que mezclan de todo un poco, que trascienden los géneros. Y después también las cartas. De hecho estoy montando una sección en la que coloco los títulos de cartas y libros autobiográficos, otro que se llama «letras de oriente» dedicada a China, Japón y libros de origen oriental, que me interesa muchísimo. Estoy también recabando bibliografía para montar una sobre literatura y naturaleza, donde podría colocar este libro.

Enrique del Río (Librería Áncora) en "Libreros amigos"

T—¿Cómo ves el futuro del libro y de la librería?

E—Yo lo veo bastante bueno, porque siempre va a existir un público interesado en los libros, amantes del libro. El libro es como un anzuelo; si tú te vas a un museo arqueológico los anzuelos no han cambiado nada desde que se inventaron, pues el libro es igual. Las técnicas han mejorado mucho y hay editoriales que están haciendo ediciones tan bonitas y eso hay gente que lo valora mucho. Y quizá, pues, llegue un momento en que la gente esté saturada de tanto móvil y vuelva a los libros. Del futuro, la verdad es que no me gusta vaticinar nada porque tampoco tengo ni idea, pero el presente es inmejorable en cuanto a cantidad y calidad, variedad de propuestas, editoriales especializadas. Hay editoriales especializadas en cultura rusa, cultura japonesa; editoriales especializadas por género, en cuento, en poesía, en libros de viaje, quiero decir hay una oferta muy muy amplia y muy rica.

T—¿Se hace lo suficiente por promover la lectura? ¿De qué formas se podría fomentar más?

E—La lectura no se fomenta en absoluto. De hecho aquí en Málaga no se fomenta la feria del libro; está en un sitio muy bonito, el Muelle Uno, lo que tú quieras, pero no fomentan la feria del libro. Parece que no hay dinero para, por ejemplo, pagar las casetas para que los libreros podamos ir; tenemos los libreros que pagar unas cantidades que son para nosotros muy elevadas. Tienes que vender una bestialidad solamente para cubrir gastos. Por eso te digo; no interesa por lo que sea ofrecer, digamos, como un programa de ocio más a la ciudad la feria del libro. El festival de cine sí recibe un montón de ayuda y de patrocinio… y a mí me parece eso muy triste porque la tradición de la feria del libro de Málaga es de los años ’60. Y antes llegaban las casetas hasta el parque y ahora cada vez van menos libreros y editores independientes, ya no pueden ir porque ni siquiera puedes compartiendo la caseta con otro sello. Es un esfuerzo grande para un librero pequeño como yo. Hay mucho trabajo por hacer. Sería estupendo que los libros estuvieran más presentes en la ciudad.

T—Y volviendo a la pregunta del comienzo. ¿Te sientes satisfecho-feliz de tu trabajo como librero?

E—La verdad es que me gusta. Sobre todo porque me da la oportunidad de conocer a gente muy interesante y muy diferente, y eso me gusta. Me aburre la gente normal, la verdad. En general prefiero a los locos y por aquí pasa gente con una sensibilidad especial y he podido conocer a muchos escritores también. Yo tengo otra vocación clara que es la de músico, y a veces echo de menos tener más tiempo para la música, pero bueno. Otra de las grandes suertes de tener una librería es que tienes como una gran biblioteca personal y tienes barra libre de libros; puedes llevarte los libros a tu casa para hojearlos con calma y eso es un tesoro: tener a tu alcance todos los libros que quieras. Te enriquece tu parte lectora y como librero.

¿UN LIBRO?
Moby Dick.

¿UN AUTOR?
Philip Hoare.

¿UNA EDITORIAL?
Valdemar.

¿RINCÓN DE LECTURA FAVORITO?
En el sofá del salón.

¿MANÍAS DE LECTOR?
Utilizo un marcador diferente para cada libro, o algo personal como una fotografía, postal, entrada de concierto, billete de viaje o nota escrita a mano que dejo dentro una vez finalizada la lectura.

¿UN DESEO PARA EL LIBRO?
Vida eterna (para los buenos libros).

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Volveremos pronto con otra entrega de nuestro ciclo #LibrerosAmigos. ¡Estén atentos!



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