Eduardo Ruiz Sosa presenta en Málaga su nueva novela «El paisaje es un grito» (Candaya)

«El paisaje es un grito» de Eduardo Ruiz Sosa, presentada en Málaga por Inma Aljaro y Marco Sanz

El paisaje es un grito, de Eduardo Ruiz Sosa (Candaya)

Una deportación. Un viaje. Cuatro amigos. Subidos a un Valiant ocre atraviesan un México asolado para despedirse de uno de ellos; quieren llevarlo a su lugar natal, El Presidio, pero en el camino se extravían. Eduardo Ruiz Sosa parte de la muerte y desde ahí reflexiona sobre la soledad, los rituales y la fuerza de lo colectivo para sostenernos en esta vida. El miércoles el autor estuvo en la Librería Áncora de Málaga, acompañado por Inma Aljaro y Marco Sanz, y conversaron sobre los puntos más relevantes de este nuevo libro publicado por editorial Candaya.

Pensamientos sobre el espacio

En El paisaje es un grito puede leerse «una preocupación honda sobre el espacio», dice Marco Sanz. Permite pensar el lugar desde la perspectiva del que se marcha; ese lugar que, en determinado momento, sientes que te expulsa. Algo que no cambia al regresar, porque en cada nuevo viaje la sensación es la misma: el rechazo de la tierra. Esto podría invitarnos a preguntarnos de qué manera se puede «salvaguardar el apego con la tierra aún cuando sabes que te va a ir rechazando».

Eduardo Ruiz Sosa cuenta que la idea del libro surgió al escucharse decirle a un amigo «Culiacán no existe». Este fue el punto de partida de un pensamiento sobre la identidad y la relación con el origen, que son temas que ha intentado abordar en la novela. La búsqueda del origen, sin embargo, no es un viaje al pasado sino a una nueva definición del yo, si eso existiera. «Esa búsqueda del origen es una búsqueda de quién soy Ahora». La identidad es una cosa fragmentaria y poco asible, porque «uno no sabe quién es», porque no es lo que piensa.

Pero «ese yo del pasado no ha desaparecido del todo», explica Inma Aljaro. Porque en la novela todas esas experiencias atravesadas de tiempo se encuentran plasmadas, quizás más que nunca, tratándose de su novela más autobiográfica. Y la forma en la que esa experiencia personal se difumina en el relato es otorgándole importancia a diversos personajes, centrándose en una experiencia más colectiva que personal. La explicación de Eduardo es contundente: «No me interesa el protagonismo del yo».

Eduardo Ruiz Sosa acompañado de Aljaro y Marco Sanz en librería Áncora de Málaga

En «El paisaje es un grito» puede leerse «una preocupación honda sobre el espacio»

El relato que se escribe en comunidad

Tal vez sea ésta una de las señas de identidad de este novelista: la insistencia en un narrador plural. Y es uno de los pilares de El paisaje es un grito. La narración está llena de capas, y aunque cada uno de los personajes tiene protagonismo en determinado momento, luego le pasa el testigo a otro, que continúa el relato.

Algo que sorprende es que no hay un vínculo estrecho de origen en la relación de los personajes, se han ido acomodando y formando una comunidad, porque lo que los une es la idea de que «no puedo vivir si estoy solo». Y por eso era importante darle protagonismo a cada uno: porque «la necesidad de hablar era importante», como era igualmente necesario que ese que hablaba fuera escuchado. En ese diálogo la confirmación de haber vivido, «que conste que existo».

En esta novela, uno de los grandes empeños estaba en «exponer que el relato es una forma de colectivización». La construcción de una memoria conjunta confirma la individualidad, revitaliza los lazos, los hace más visibles. Es el relato lo que une al grupo. «Por eso no hay relaciones de pareja o paternofiliales», por éstas están mediadas por los cuerpos, por un intercambio determinado, pero en una relación de amistad, «lo que une es el relato».

Otro rasgo importante de la novela, sobre el que se habló en la charla, es la experimentación. La audacia formal de un estilo que persigue lo fragmentario. Para Eduardo tiene que ser así porque la vida no es ordenada sino que se presenta llena de huecos, de misterio, de conversaciones incompletas. «Para mí el fragmento indica la no continuidad, por eso la narrativa ordenada no me interesa, porque no representa el mundo sino el deseo del mundo».

El paisaje es un grito es la tercera novela de Eduardo Ruiz Sosa, que ha llegado para confirmar el talento y el oficio de una de las grandes voces de la literatura latinoamericana. ¡No dejes de leerlo!

Eduardo Ruiz Sosa en Málaga

«El fragmento indica la no continuidad»: Eduardo Ruiz Sosa